La ley del talión.
Se dice que más sabe el diablo por viejo que por diablo. Quizá por eso, hemos heredado muchas cosas a través de los siglos que siguen siendo mejores que cualquiera que se invente. Sin embargo, otras, se dejaron atrás por considerarlas primitivas.
Ojo por ojo y diente por diente. Es una de las más antiguas formas de hacer justicia, quizá la más antigua y extendida a lo largo de la historia de la humanidad, aunque dicen que los primeros textos que hablan de ella datan del Antiguo Testamento o de Mesopotamia. Y se dejó atrás porque se consideró que era incivilizado o inhumano, matar a alguien cuando había matado a otro, o torturar cruelmente a quien lo había hecho con otro.
Si embargo, alguien muy sabio, decía que quizá esta ley, lo que hacía era limitar, es decir, evitar que a alguien se le hiciera más de lo que había hecho, para evitar venganzas.
Aceptamos que es inhumana, y por eso había que dejarla atrás, pero sin negar que es la justicia más justa. Y que es la que apetece aplicar con algunos fantoches y energúmenos que no demuestran ser dignos de vivir, como los que hemos visto hoy, los asesinos de una niña de 17 años, con la sangre fría de haber actuado del modo que lo han hecho todos estos días.
Lo que sí había que plantearse es que en vez de avanzar en la justicia penal, hemos retrocedido, porque con la ley actual en la mano, y salvo que el Fiscal y los Magistrados apliquen la ley de manera indebida por la alarma social (algo más que frecuente), la máxima pena que le caerá a ese esperpento de persona serán 15 años, con un abogado decente, 10 años, lo que quiere decir, que en 2 años y medio podría solicitar ya un permiso de salida, y a los 7 años y medio estaría en la calle, es decir, con 27 años... a este ritmo, le dará tiempo a matar a 4 o 5 chicas alternando con vacaciones en prisión a lo largo de su vida. ¿Cuantas oportunidades tuvo su víctima?
Y lo que es peor ¿por qué no se agravan las penas para los asesinos de menores? ¿Por qué no?
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