Domingos y festivos cerrados
Hola, como te va? A mi las cosas no me van muy bien últimamente, o es lo que pienso yo. Aquí estoy en domingo, sentado delante del ordenador, intentando terminar un trabajo para aligerar las cosas del lunes. Ya ves, como tú decías “eres tú quien siempre está trabajando…” ¿Qué si no preferiría estar tomando un café en la calle? Pues sí, claro, pero ni mis amigos están hoy en Sevilla, ni tengo ninguna chica a la que llamar sin correr grandes riesgos, y serias dudas después del día de ayer de que alguna chica interesante tenga interés en tomar un café conmigo por una razón que no sea mera amistad… ¿eso lo sabes tú mejor que nadie no? … Ayer fue un puñetero desastre. Fue de esos días en que más valdría haberme quedado en casa, ya sé, debería haberme ido de compras o al campo, o al cine… pero me dio por salir, y bueno, a veces uno elige y se equivoca, y no hay vuelta atrás, porque si la hubiera querría volver a estar en la Plaza de la Gavidia en Semana Santa o en la calle del Mercantil a las cinco de la mañana un día de feria… “tú eres el mejor de todos…” … lo que es la vida, volví a estar con otra chica en ese lugar hace algo más de un año… otra chica que quedó en el camino por ti… y en ese momento no lo pensé, quizá porque faltaban las casetas de feria, quizá porque estaba bebido… pero doy gracias a Dios de no haberme acordado en ese momento. Te he intentado cambiar muchas veces y nunca lo he logrado… y eso que ayer al tocar fondo, estuve releyendo tu último mensaje, pensando una vez más que la chica de la que me enamoré, y de la que sigo enamorado, no existe ya, existió, hoy debe haber una persona con su nombre que no es la misma ni la que yo quería… pero me gusta pensar que aún es la misma, no sé por qué, y por eso me dirijo a ti… ¿Quizá por que es imposible que exista otra igual? En los días malos es cuando me acuerdo de ti, entonces te odio al mismo tiempo que desearía que estuvieses conmigo para hacerme sentir bien y superar ese mal momento. El resto de cosas, siguen igual, nada ha cambiado, el axioma “todo cambia, nada permanece” debe estar enfadado conmigo, aunque casi mejor… Sigo practicando el odio y la rabia, el desprecio contra quien no me quiere bien, ayer si ir más lejos… ya no practico tristeza ni impotencia… ¿Y tú? ¿Todo bien? ¿Casada? ¿Con hijos? “Si no encuentro a la persona adecuada…” En mis actuaciones de gusano vi que seguías colegiada, ignoro si olvidaste darte de baja o te quedaste allí “no quiero nada que me retenga allí, quiero volver…” Quizá algún día me sorprendí hablando contigo en el coche, y estaba solo… quizá me sorprendí odiándote en la cama con resaca un domingo por la mañana… sé que sigo siendo un niño, que tengo que aparcar los miedos… seguro que mañana volveré a sentirme bien si vuelvo a buscar en las cosas cotidianas, mañana no, ya hoy. Sin otro particular, le saluda atentamente…
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