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Corazon de segunda mano

Escuchando a Suzanne

Cuando dejé de ver a Blanca, mi afición por componer canciones con la guitarra se volvió monotemática, todas las dedicaba al desamor que ella me encajó. Durante tres o cuatro años no fui capaz de escribir sobre otra cosa. Después, quizá por falta de tiempo, o por falta de suficiente motivación, la guitarra se quedó en un armario verde con puerta de cristal, cubriéndose de polvo, hasta que un día, los goznes de la puerta se abrieron para sacarla y volver a escribir, por exigencia propia de volver a componer que no por inspiración, una nueva canción, que espero sea, la última canción escrita en mi vida sobre Blanca, al menos en ese estilo...

Y hoy, en un mal día, he escrito, por deseo propio que no por exigencia propia, la primera canción en cinco años, que nada tiene que ver con ella. Tiene que ver con otro amor imposible... Pero lo importante, es que hoy, después de tanto tiempo, otra persona ha sido capaz de ser mi musa, ha sido capaz de arrebatar a Blanca ese pedestal para sentarse en él, aunque ni siquiera lo haya pretendido.

Tal como hace dos años, cuando me di cuenta de que no podía seguir así, toqué fondo y resurgí de mis cenizas, ahora que termina un desastroso puente de la Inmaculada, he advertido como el dolor por Blanca se ha ido mitigando, y quizá el dolor que me ha ido quedando en los últimos tiempos, ha sido el del amor propio herido, no convenientemente reparado aún por otro amor que lo suture y cicatrice.

Por eso, desde hoy, hay un nuevo tema en este blog, "Mi nueva ella", el lugar en que aparcaré las tribulaciones sobre la imposible búsqueda de la mujer de mi nueva vida... de mi nueva ella.

 

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