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Corazon de segunda mano

Mi nueva ella

Cenizas

Pasar contigo un rato charlando era de lo que vivía últimamente. De lunes a sábado esperando el rato en que encontrarte en Moderniste y poder estar contigo unos minutos o unas horas, aunque fuéramos dos amigos. Ayer fue más difícil, estabas rodeada de chicos que te cortejaban y tú reías sin parar. Yo estaba a tres metros de ti, rodeado también de varias mujeres, pero calcinándome por dentro. Y te buscaba con la mirada pero nunca encontraba la tuya, parecía que te daba igual que estuviese allí.

Más tarde coincidí contigo. Salí a fumar un cigarro y saliste con tu amiga detrás, tu amiga se colocó a mi lado, y tú la dejaste a ella entre tú y yo, como si guardases las distancias. Fueron los pocos segundos que cambiamos algunas palabras con gente alrededor. Entonces salieron tus amigos convenciéndote para ir a Cabuki, al principio dijiste que no, por quedarte con Rocío, y entré hacia dentro. Parece ser que luego aceptaste, porque entraste detrás mía, te sostuve la puerta y me dijiste que ibas a buscar a Rocío porque te ibas. ¿Y qué iba a decirte? ¿Qué te quedaras conmigo? Me quedé a medio camino y cuando volviste a salir te dije adiós con un gesto con los labios, tú me miraste y solo sonreíste.

Me quedé con más gente en el bar. Una chica no dejaba de hablarme y yo estaba pensando en ti. Me quedé por cortesía, deseaba marcharme a casa porque ya no estabas. Por fin dije que me iba, la chica me pidió que no me fuese, me cogió las manos y me dijo “quédate un rato”, le dije que tenía las manos frías y debía irme. Entonces me cogió el brazo y con él rodeó su cintura. Educadamente lo retiré y le dije que estaba destrozado y debía irme. En realidad estaba destrozado, pero no físicamente.

No pegué ojo en toda la noche, conseguí dormir algo sobre las 5, y soñé que estaba contigo y que te marchabas a una discoteca en un polígono industrial con un grupo de amigos y amigas. Soñé que me despedía de mis amigos para irme a casa, pero en realidad me iba a esa discoteca a buscarte, sin saber que excusa pondría cuando te viera. Llegué a la discoteca y estaba formada por varias naves enormes, había personas mayores maltratadas por la vida, a las que nada les importa, marroquíes vendiendo drogas, gente desfasada por el alcohol y los vicios por todos lados, y ladronzuelos y mangantes. Aquello parecía el infierno. Te busqué por todas las salas, una a una, dando vueltas sin verte, dí más y más vueltas en la desesperación de no encontrar tu rostro entre aquella inmundicia. Era una sensación horrible. Pensé que no habrías ido allí al final y decidí irme a casa ... en el trayecto desperté de la pesadilla. Cuando despiertas de la pesadilla sueles respirar, pero mi mundo no era mejor que la pesadilla, porque tú tampoco estabas.

Te echo de menos

Echo de menos escribirte algo y esperar tu respuesta, echo de menos hablarnos mientras nos miramos a los ojos, echo de menos notar que existo para ti... y lo peor es saber que ahora soy el último y no saber qué hacer.

MJ

Resulta muy duro encontrársela ahora. De repente, iba con su prima y su amiga, y se pararon debajo de un árbol a hablar. Yo estaba con dos amigos y dos chicas en la barra de la terraza. Fue como sentir un golpe por dentro, como si todo se cayera de su sitio, y entre tanta desazón ya no supieses que debes hacer. Desearías correr hacia ella pero sabes que no puedes, que se acabó aunque no seas capaz de asmilarlo. Traté de no mirar hacia ella, y no sé si ella me vio. De pronto, me di cuenta de que alguien de mi grupo estaba preguntándome algo y que los demás me miraban para escuchar lo que respondía. "lo siento, no me he enterado, mi mente estaba en otro sitio" me excusé. A los diez minutos ya no estaba, pero para entonces yo ya estaba hecho una puta mierda. y tuve que pedir una copa de más. No sabía que te quería tanto María José. No sé si seré capaz de soportar esto una segunda vez.

Vuelve el de siempre

Hoy era el día, habiendo dormido lo suficiente después del desmadre de ayer, y con el corazón inquieto, le puse un mensaje por si le apetecía quedar esta tarde, sin saber qué me diría porque anoche no me hizo casi caso. ¡Bingo! Ha dicho que sí…

La camisa de cuadros celeste que me sienta bien… el chaleco de marca cogido del cajón de un hermano, el mejor perfume, Dolce Gabbana Light Blue a raudales, los dientes bien cepillados, enjuague bucal…. Pedazo de reloj prestado, no hay que escatimar esfuerzos…

Como dice mi amigo, nunca dejes pasar tres citas sin besarla, porque te convertirás en su amigo, y esta es la tercera, tengo que lanzarme sí o sí, las dos primeras veces me corté, no fui lo suficientemente lanzado, de hoy no puede pasar.

La llevo a un tetería super original, a la que me llevó mi última pareja, dos horas de animada charla, una tetera entre los dos, roces nada inocentes… no es el lugar adecuado, me digo… damos un paseo? Vale, no quiere sentarse en el banco de la plaza, quiere un bar, vale, éste está bien, tiene unos sillones cómodos, vaya, está cerrado, pues al pub irlandés. Un tónica para mi, mi estómago no admite más alcohol del que ingerí anoche.

Ese era el momento, le cojo la mano, todo estaba a punto, estábamos super pegados, las caras separadas diez centímetros, empiezo a hablar y no acertaba con las palabras adecuadas, mucha torpeza…. Así que mejor paso a los hechos, acerco los labios a los suyos y no responde ¿Qué pasa? Que te voy a besar. Hace entonces un gesto con la cara de no, eso no. Pero ¿qué pasa? Somos amigos ¿Qué? Pero si llevamos tres citas, ¿quedas así con todos tus amigos? Has venido de 30 kilómetros a verme y solos somos amigos ¿Cago en tó!

Que le gusto un poquito, pero de momento amigos, que ya veremos, de momento no.. Espera, esa canción me suena, ya la he escuchado otras veces, o sea, que pasas de mi, dilo y ya está. Se incomoda ante mi vehemencia. Vámonos le digo, no me dice, no tengo prisa. ¿Me estás tomando el pelo? Quieres restregarme mi fracaso? Vuelvo a poner mi sonrisa educada, a ser agradable, a no dar importancia a lo que sí la ha tenido, bromeo “en realidad paso de ti, con la de mujeres que hay en el mundo”, y mientras pienso “cada vez que siento algo por alguien, me da calabazas” Y probablemente me lo merezco.

Suenan las trompetas, y aparecen dos azafatas a dar el premio al tío más torpe de la humanidad para declararse y besar a una chica, gracias, gracias, no seré humilde, no hay quien se lo merezca como yo. Pero ¿para qué coño queda una tía con un tío tres veces si luego pasa de él? Nunca entenderé a las mujeres… Puta mierda.

Ahora no me quito de la cabeza mis labios a un centímetro de los suyos, y como baja la mirada, se pone seria y dice no, Lo tengo grabado en la cabeza, ese momento. Y solo pienso cómo la he cagado.

Sí, he vuelto, soy el de siempre, el pringao, aunque alguna vez me haya creído otra cosa.

El viernes es mi cumpleaños, el que tanto prometía, y así estamos, no hay para celebraciones, aquí escuchando a Leiva, aunque sea un rato.

http://www.youtube.com/watch?v=uiCBEjUtWMc

 

Domingo

Hay una luz intensa al final del tunel, y me dejo guiar por su origen, camino en pos de ella, en su búsqueda. Tras diversos avatares, parece que vas a tocar su brillo con la yema de tus dedos, que te vas a inundar de ella, pero justo en ese preciso instante, se deshace y se hace tenue, volviendo a alejarse. Tratas de correr tras ella desesperado, sin darte cuenta de que no está a tu alcance, y acaba perdiéndose en la oscuridad.

Entonces permaneces sentado con la cabeza entre las manos, lamentándote de tu desgracia, y notas que algún filo de claridad se cuela otra vez entre tus dedos: es ella otra vez, llamándote desde el final del tunel. Desconfiado te levantas, y comienzas a andar tímidamente. A medida que te acercas a ella y no se va, vuelves confiar y lanzarte a la carrera, sin saber que otra vez se escurrirá de tus manos cuando logres estar junto a ella, como si fuera una carcajada burlona.

Puede repetirse tantas veces como quieras, siempre acabará en una carcajada altiva al verte de rodillas fracasado, frustrado y desesperado. Siempre acabará así. Siempre se extinguirá, porque no te pertenece.

Luz (II)

El sábado necesitaba salir a tomar una copa, y aunque ningún amigo quería salir, logré convencer a uno para que me acompañara un rato. Sin embargo, tuvo que irse pronto porque trabajaba al día siguiente. Entonces, opté por quedarme solo a terminar mi cerveza en la terraza en que estábamos, Puerto de Cuba, mientras daba una vuelta observando al personal. 

La verdad es que no me importa quedarme solo, sigo estando bien, lo que me incomoda es encontrarte a alguien que te salude y piense a la vez "vaya tipo raro, tomando una copa solo"

Mientras daba ese paseo, vi de repente a unos metros la cara más bonita en muchas galaxias a la redonda: Luz. Me quedé mirándola mientras caminaba hacia donde ella estaba, como si me dirigiera hacia allí por casualidad, como si realmente no la hubiese visto y fuese a pasar a su lado por azar, aunque en ese corto trayecto no sabía si me atrevería a saludarla o no, pero deseaba pasar un rato con ella. Entonces ella me miró, me siguió mirando... y fue el momento que aproveché para lanzarme a degüello e inicar una conversación.

Estaba igual de guapa que siempre, y es que cuando hablo con ella, me quedo mirándola y podría quedarme así horas... solo mirándola. Estaba más delgada. Nunca me fijo en la ropa de las mujeres, pero en este caso, llevaba un vestido azul, de tela fina, con minifalda que dejaba a la vista unas piernas preciosas, y tacones, muy sexy... Nada que ver con aquella chica que me llevó en su Opel Corsa, hace seis o siete años, que aunque igual de guapa, no era tan finita, vestía pantalones, sus gafitas de intelectual y trabajaba de telefonista para Amena. Aunque ahora resulta más atractiva para los chacales carroñeros de la noche, a mi igual me gustaba en su estilo de antes, pues fue con ese estilo con el que me quedé prendado de ella a primera vista.

Lo cierto es que apenas hablé con ella cinco minutos y me despedí, ante la idea, no sé por qué, de que quizá estaba conmigo por cortesía, y pudiera tener otras compañías más interesantes esperándola.

He estado rebuscando en este anticuado blog, cuando fue la últíma y única vez que escribí algo sobre Luz... y me he quedado estupefacto: el 22-10-08... ¡hace ya como tres años que llevo esperando compartir un rato con ella! ¡Dios cómo pasa el tiempo! ¡Y yo en el mismo sitio!

No voy a repetir pues la historia de como la conocí, o mis temores de que siempre estuvo más interesada por mis amigos guaperas que por mi, o que en el fondo es otro amor platónico inalcanzable... Pero si no fuera por ese pequeño detalle, podría enamorarme de ella... o quizá ya lo esté, a la par que resignado.

Pero desde el sábado, no sale de mi cabeza, y lo cierto es que me gusta pensar en ella. Aunque soy consciente de que posiblemente no la volveré a ver en mucho tiempo, y que quizá perdí la oportunidad de haber hecho algo más, pero... no quise ser pesado. Ahora la he estado buscando por facebook sin resultado. Pagaría el restaurante más caro si tuviera tan solo la oportunidad de invitarla a cenar, de que pasara dos o tres horas seguidas conmigo.

Dentro de un par de años, quizá vuelva a encontrármela, y entonces escribiré la tercera parte de Luz.

 

Sábados sin musa.

¡Vaya! Hace ya unas semanas que no sé de ti.Rectifico, hace ya unas semanas que no te veo. Son ya varias las ocasiones en que no te encuentro tras la barra al levantar la mirada desde el fondo de mi copa... buscando las fotos, los cuadros o el reloj de la pared. Espero que la ley anti-tabaco no te haya llevado lejos...

Precisamente al salir a fumar un cigarro a la puerta, encontré a tu compañera sentada, fumando, sobre la mesa de mármol de hilar, y a punto estuve de preguntarle por ti, por el motivo por el que durante varias tardes de sábado habías estado ausente, pero... siempre me dejo llevar por el no preguntar cosas que están fuera de lugar, por que cualquiera diría que a mi que me importa... y más cuando es amiga de tu pareja...

Pero lo cierto es que me importa y mucho, porque no es lo mismo cuando no te encuentro al levantar la cabeza desde el fondo de mi copa, cuando te busco a ti con la mirada. Vuelve pronto Paula. 

En un segundo...

Basta con que se me quede mirando un momento para que de nuevo estalle algo aquí dentro... joder, me tiene cogido...

Y también te fuiste...

Los sueños no tienen lógica. Supongo que es inútil tratar de darles una explicación, pero a veces reportan cosas llamativas, cuando menos.

Por eso, no entiendo por qué, después de salir de aquella boda, aparecí en otro lugar, parecido a una granja, con barracones prefibrados en color blanco sobre albero. Y allí estabas tú.

Y no huiste de mi como ella, sino que compartimos aquel tiempo, ignoro cuánto, felizmente. Y desperté con esa sensación de querer volver a dormirme para no perder aquellos momentos.

Pero ya en la realidad, tú también eres utopía, y debería prohibirte también acceder a mis sueños.

MJ (Parte II o epitafio)

Primer fin de semana tras la reincorporación al trabajo.

Bajaba en un coche del Aljarafe, volvíamos de una fiesta en un chalet, de esas que tanto prometen y luego piensas que hubieras estado mejor en cualquier bar de la ciudad. Ocupaba el asiento trasero derecho, a mi izquierda un borracho insoportable, delante mía derecha otro borracho incontrolado, al volante, el único abstemio, conduciendo de tal manera, que a éste y al de la izquierda trasera se nos ponían las fatigas por montera.

No recuerdo el origen de la conversación, pero sí al conductor contando cómo él sabíay le habían contado que MJ se llevó a un tío a la cama en Conil, a uno que conoció sobre la marcha... debí haberlo sospechado después de aquellas palabras en Ylang... lo cierto es que a pesar de lo que escribí el último día, ese relato fue como una puñalada, a medida que lo escuchaba me iba jodiendo, por eso agradecí internamente que cesara porque decía "no poder contar más". Y es que aunque nadie en el coche conocía nada de mis dimes y diretes con MJ, se te queda la sensación de gilipollas... con uno que conoce una noche, y yo que me he tirado años cortejando, nada de nada...

Pues nada, más de lo anterior...

MJ

No sé si es que me gusta morir dos veces o es la simple necesidad de subsistencia.

Pero mentiría si dijera que mi viaje a Conil no tuvo nada que ver con MJ. Lo cierto es que sabía que estaba allí, y aprovechando que un amigo anda detrás de ella (otro iluso como yo), sabía que coincidiríamos varias veces. Y pensaba, que quizá esta vez, fuera del ambiente hispalense, con la playa como música de fondo, las cosas podrían ser distintas. ¿Dije iluso? No, sería más correcto decir capullo integral.

Lo cierto y verdad (estúpida expresión de moda), es que se dedicaba a hablar con todos mis amigos menos conmigo, se dedicaba a bromear con todos mis amigos menos conmigo, y cuando llegaba siempre se ponía en el lado contrario al que yo estuviera. Uno llega a ser tan estúpido que llega a pensar que es que es tímida. Pero la realidad es que puedo sentirme orgulloso, porque ella no me ignoraba, me tenía siempre presente para evitar cualquier conversación o cruce accidental conmigo. Siempre es mejor ser odiado que ignorado, significa que no eres indiferente a la persona.

Bueno, simplemente me ignoraba totalmente cuando ya se le acercaban los cuarenta buitres de la discoteca y desbordaba con ellos la simpatía que a mi me hurtaba.

A veces, en algún bar, tomando una copa, cuando cada uno en andaba en una conversación diferente con amigos comunes, mis ojos la buscaban mientras hacía que escuchaba a quien me hablaba, esperaba ver que me dirigía al menos una mirada, que desde donde estaba sus ojos me buscaban como los míos hacían con ella. Pero nada. Incluso el último día, cuando me iba a dormir porque horas después me esperaba la maleta y el coche, me despedí y la dejé con cuatro o cinco amigas en la calle. Al alejarme, siempre tengo la costumbre de volver la vista atrás cuando se trata de alguien a quien voy a echar de menos. Pero su vista estaba dirigida solo hacia el chico que le hablaba, y ni siquiera se acordaba ya, de que calle abajo, este prenda se alejaba con pasos despacios.

Tendré que rebobinar varias fechas atrás,  al 15-12-08, cuando escribí en este blog "que te den por culo MJ". 

Todo es susceptible de empeorar.

Cuando se te acaban las balas y estás rodeado. Y ayer fue, cuando me quedé con cara de imbécil. Como quien no quiere la cosa, pregunté sutilmente, a un amigo sobre mi camararera preferida, y me respondió que mi amor platónico tiene novio y que vive con él hace años... Ya hace un año o dos me dijo alguien que tenía pareja, pero como siempre la veía sola y nunca acompañada, pensé o quise creer que era cosa del pasado, y guardaba mis esperanzas, pero no, no solo tiene novio, además es que vive felizmente con él hace años... al recibir esa respuesta, hice como fuera algo irrelevante para mi, que solo lo pregunté por curiosidad, y para simular, suelto una broma y me rio alegremente... por fuera, interiormente me pongo la medalla de "tonto del culo de año", equiparable a la del cliente del mes de telepizza.

Y se te queda cara de gilipollas porque miras hacia atrás repasando las veces que has organizado la tarde de modo que pudieras verla un ratillo, o te comportabas de modo que pudieras intercambiar algunas palabras con ella, y en la cantidad de momentos en que te has ilusionado pensando en ella, o en los que te has desilusionado por no lograr un acercamiento cada semana que pasaba, o imaginabas ser correspondido... pero los tontos del culo nos creamos unas películas antes de preguntar lo más importante... y en el mismo momento en que yo soñaba con ella al irme a casa tras verla, ella estaba abriendo las piernas al hombre de su vida... Al final va a tener razón aquel amigo que me decía que yo terminaba las relaciones antes de empezarlas... al menos me queda el respiro de que al no haberme atrevido a invitarla a algo, he evitado el palo, aunque no he evitado el ridículo... de cada semana echándole el ojo, de lo que ella era perfectamente consciente.

A empezar otra vez de cero. Un profesional del fracaso anticipado no debería tener poblemas con ello, no, realmente no lo hay. Ayer si me acosté insultándome a mi mismo, y jodido, y preguntándome por qué siempre llega el fracaso antes de saborear la primera miel, y recontando aquellas personas de las que estuve enamorado y que por no quererme, sin haber tenido nada con ellas, tenía que eliminarlas radicalmente de mi vida para no tener que contemplar mi derrota... otras veces ni siquiera me han dado esa oportunidad, como la cabrona de Blanca.

Pero mi cuerpo está ya hecho a estas cosas, y lo asimila, no es que no joda, claro que jode, es que se soporta como un gaje más del oficio que elegimos. Y no sé por qué, eso que tanto te jode, lo asimilas como algo normal.

Y todo esto me llevó a una reflexión. Y es que siempre ando buscando a mi media naranja, treinta y tantos años largos ya, porque es el hueco que siempre me ha quedado vacío en la vida. Y a estas alturas, ando entre la aceptación de la realidad de que no existe, ni llegará, y la falsa esperanza de que en algún lugar estará, para mantenerme vivo.

Lo cierto es que ya no tengo ni con quien soñar, y esa desesperanza, es más jodida que cualquier otra cosa... así que no sé, todo es susceptible de empeorar.

¿Gustamos?

A todos nos gusta pensar que gustamos. 

Y a veces, al relacionarnos con alguna chica, pensamos que está coladita por nosotros. Y hay gente que lo presume abiertamente "¿esa? está loquita por mis huesos", arriesgándose al ridículo más espantoso. Porque luego resulta que no es verdad, que simplemente era nuestra equivocada percepción. Y hay gente, como yo, que aunque lo pensemos, nos lo callamos, porque así no hacemos el ridículo, y solo nos llevamos luego la decepción, pero eso nadie lo ve. Eso lo paseas tú por dentro en medio de la gente.

Pero tenemos, no sé si es por la cosa natural de querernos a nosotros mismos, o porque nos creemos que somos mejores de lo que realmente somos, esa tendencia a pensar que muchas de las chicas que nos hablan, se sienten atraidas por nosotros.

Y así de estúpido es, que cuando esa camarera de Moderniste me decía algo, o bailaba detrás de la barra mientras me decía "si no bailas no te sirvo", pensaba que se había fijado en mi, y que cuando nuestras miradas tropezaban accidentalmente por el bar, que solo tenía ojos para mi, y cuando se sentaba cerca mía, que andaba buscando mi conversación....

Pero todo era tontería, que solo me miraba porque yo la buscaba con mis pupilas y ella tenía la reacción natural que tienes cuando alguien te mira, que es devolver la mirada, Que solo era agradabilidad hacia un cliente, que se ha vuelto más áspera cuando ha notado que me fijaba en ella, que ya apenas me dice nada, que me atiende con frases lacónicas y faz seria, sin esbozar una mínima sonrisa, que ya no me dice aquello de "si no bailas no te sirvo", que si la busco con la mirada y se da cuenta muestra indiferencia y mira a otro lado, y cuando me cruzo con ella tira para el lado contrario... Vamos, casi lo mismo que mi platonía de Picalagartos.

Y yo que pensé que le gustaba a aquella chica... pero que estúpidos somos los seres humanos...  

El dinero y las mujeres.

Algo he escrito sobre la cajera que me atiende en el banco. Una chica muy mona, que salvo el trato afable al cliente que debe tener todo empleado de la entidad, nunca me ha mostrado un solo signo de haberse dado cuenta tan siquiera de que soy una persona del sexo contrario, y de que, como decía un amigo mío, me gustan las hembras (comentario que le valió que lo tachasen de machista).

Más bien, lo contrario, así, recuerdo aquella vez que llegó mi turno, después de esperar a dos o tres, y se levantó de su asiento y se fue a arreglar no sé que problema que había surgido dejándome con dos palmos de narices, o aquella vez que le pedí que los billetes fueran más grandes, y con un tonillo de menosprecio, me contestó que para las cantidades que yo movía no podía pedir billetes grandes... ¡ah! y cuando terminaba la operación, y yo me quedaba repasando en la ventanilla, ella se iba a sus quehaceres sin prestarme atención...

Iría más allá, creo que hasta le caigo mal. Y eso que una vez me la encontré en un bar, y al saludarme, parecía sonreir sinceramente, si bien, yo saludé y pasé de largo, no por antipático, sino que no se me ocurrió qué decirle, mi falta de espontaneidad...

Pues en los últimos días tuve que pasar por el banco a cobrar algunos cheques de cantidades altas, y no porque me haya hecho rico. Y debe haber pensado que estoy forrado... que ahora hasta me mira a los ojos cuando me dice "Hasta luego"...  Y es que hay algo que siempre mueve a algunas mujeres, que no generalizo...

 

 

Es tan ridículo que te eche de menos.

Atravieso la puerta. Siempre lo hago dirigiendo la vista hacia el fondo. Pero ha llegado el calor, y ya no está. Las sillas están vacías, los espacios se hacen grandes y el tiempo más corto.

Ocupo una mesa, con la misma orientación que si estuviera, conservando el mismo rito, encediendo el mismo cigarro frente a un vaso de cristal y mi amigo rellenando el sudoku.

Ahora pienso qué imbécil por mi parte mostrar tal disposición, cuánto podía incomodaría, y me siento ridículo a toro pasado. Era evidente cuando evitaba mirarme. Y sin embargo no podría evitar volver a hacerlo. 

Continuo la conversación, minutos, horas... una copa sucede a otra, el cenicero se va llenando de colillas, pero a diferencia del invierno, al levantar la mirada, no encuentro la suya esquivándome.

Me levanto y pago mi cuenta. Me marcho. Me pregunto si será muy largo el verano. Por qué la echo tanto de menos. Si volverá cuando los días se acorten, y qué será de ella entonces, porque yo sé que seguiré aún igual. Y si aún conservaré la posibilidad de que ocurra un milagro, porque las posibilidades reales nunca las he tenido.

Y después de esto, solo puedo pensar cuan ridículo soy... 

 

 

Fin de la jornada.

Fue un día largo, no especialmente fructífero, y muy caluroso. Compartido con cuatro compañeros de profesión, dos casados y dos divorciados, siendo yo el único soltero. Me fastidió invitar a todos a café y no ser luego correspondido en lo que esperaba.

Llegué a casa con un ligero dolor de cabeza, pero con la sensación de haber quedado liberado de todo lo ocurrido en el trayecto de la jornada. Aún hacía bastante calor cuando me senté delante del televisor, con las piernas en alto, a "pasar de todo".

Hice unos cogollos con anchoas y un perrito caliente, mientras veía "Desafío extremo" en la cocina, una de las pocas cosas que me gustan en televisión, que terminaba a la par que mi melocotón.

Solo después de disfrutar de todo ello, al sentarme frente al ordenador, con la cama detrás, me paré a pensar, que me había faltado que una pareja me esperase en casa, con la que compartir esas cosas, y retozar después de la cena... Y me acordé de cuanto echo de menos verte, desde que subieron las temperaturas.

Y es que, aunque otras llenen espacios, el tuyo siempre está reservado. 

 

Hay que seguir en ello...

Sólo pueden contigo, si te acabas rindiendo
Si disparan por fuera y te matan por dentro
Llegarás cuando vayas, más allá del intento
Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo.

Rosana (Llegaremos a tiempo).

http://www.goear.com/listen/39124de/Llegaremos-a-tiempo-Rosana

 

Cerrar puertas.

Se me viene a la cabeza aquella imagen de película, en que alguien se marcha del lugar en el que ha pasado tantas vivencias especiales. Se queda en el umbral de la puerta entreabierta, sosteniendo el pomo en la mano, y permanece observando el interior antes de cerrar. Como si estuviera reviviendo todo lo acontecido entre aquellas paredes. Como si no quisiera marcharse. Como si costase trabajo. Tras unos segundos, cierra con pesar, se da la vuelta y comienza a alejarse con una melancólica música de fondo.

Pues la vida también te obliga a cerrar muchas puertas, que no son de casas precisamente. Y las nuevas puertas que me abre no me llenan como me llenaban las que me pretende cerrar. Y ahí estoy mirando al interior, mientras mi pensamiento se aferra al pasado reciente y no quiere resignarse a perder una vez más. Y mientras, ayer, caminaba con una chica que me iba comentando su intensa vida sexual en los últimos años, invitándome a pasar, y yo no le prestaba atención, solo pensaba, una vez más, en las locuras que ocurrieron tras las puertas que se clausuran.

Miraba la puerta abierta, y miraba la puerta cerrada, cada una a un lado del pasillo, como quien en estado de shock no sabe hacia donde le toca ir. Sabe dónde quiere, pero no dónde debe. O acaso sabe dónde debe, pero también que no puede. Y que si una salida esta cerrada, no queda lugar para la elección. Y tantas veces me he quedado en el pasillo, sin ir a ningún lado, rechazando las invitaciones, quedándome a observar el vacío entre las cuatro paredes que contemplaron lo que pudo ser.

Y entre manos que se pierden, y entre besos que se escapan, o caricias que no sientes, solo hay un cuerpo presente, pero una mente que no está en ese lugar, que quiere alejarse lo más posible, salir corriendo hacia lo que siempre ha tenido la convicción de amar. Unos labios que quisieran besar unos labios distintos a los que están besando.

Y entonces es cuando descubro qué poco tengo. Que cada día que pasa estoy más condenado.

Tragándome la discografía de los Hombres G.

 

Soy un idealista.

Porque no soy romántico, para nada, aunque hayas leído lo que hayas leído en este pseudo diario de tribulaciones, no sé tener detalles de esa clase, me parecen cursilones, aunque soy leal y sincero, y no fallo cuando hace falta de verdad. Lo que realmente soy es un idealista, un soñador, alguien que persigue aquello a lo que muchos acaban renunciando, el último buscador de una vida de sensaciones especiales.

Por eso te doy las gracias por estar ahí detrás, por dejarme verte pasar un día a la semana, y hacerme feliz con ello.

Por eso quise regalarte una canción después del último sábado, pero la guitarra estaba quebrada y solo contaba con una grabadora de bazar... perdón, lo que cuenta es el mensaje, el mensaje de un idealista. Prometo grabarla mejor y perfeccionarla, pero la necesitaba para hoy.

Y para quitar el mal sabor de boca, te dejo esto, que es un sueño, un sueño que tuve hoy.

http://www.youtube.com/watch?v=VYiNDHLUEhk

(Aún no puedo insertarla por motivos legales... te dejo enlace).

Otra manera de hacer el ridículo de este sincero mendigo.

 

El mejor momento de tu vida.

Hoy no es el mejor día de mi vida. Ni siquiera es un buen día. En realidad, creo que es uno de esos días malos en que te sientas a escribir para calmar tus inquietudes. Y lo cierto es que no ha pasado nada que no haya sucedido ya varias veces cada ciertas fechas, que no ha pasado nada que convierta este día en excepción a la vulgaridad ordinaria, que no forme parte de la sucesión habitual de episodios rutinarios. Pero me siento con las manos vacías y no sé como se arregla eso.

Sin embargo, dentro de la rutina, un pequeño fragmento de mi historia, insignificante para los demás, puede para mi, ser un motivo de vuelco al corazón o fuente de ensoñaciones. Como el de ayer, 28-03-09.

Un día conoces algo que te gusta. Puede ser cualquier cosa: un músico, un trabajo, un tema interesante, alguna materia desconocida, o simplemente algo que hay en un escaparate... Empiezas a interesarte por ello, procuras saber más cosas acerca de, y por fin, una vez conocidos los detalles, quieres que sea para ti. Por eso pones los medios para acercarte, tiras el lazo y lo agarras... o fracasas. Entonces, cambias el nudo y vuelves a tirar la cuerda, a ver si esta vez...

Con la gente pasa algo parecido, aunque no igual. Conoces a una persona un día, te la llevas puesta en la retina, y anhelas el momento de volver a verla. Poco a poco, cuando conoces más cosas, no quieres solo verla, quieres más de esa persona, así que das los pasos hacia ella, tiras el lazo, y responde... o fracasas. Con las personas, nunca sabes si tendrás una segunda oportunidad de volver a lanzar la cuerda después del primer fracaso.

En mi caso he aprendido, gracias a mi experiencia, que cuando quiero a alguien de veras, y quiero seguir disfrutando de su presencia, no debo querer más de lo posible, porque provocaré la estampida. Así pasó al menos en el episodio al que más relevancia di de mi pasado. Jamás volví a verla. Y debí aprender. ¿No es acaso mejor poder verla cada día, y disfrutar de ella, que querer más y provocar que se esfume? Conformarte con disfrutar las pequeñas cosas, que no perderlo todo por quererlo todo.

Es como cuando apuestas doble o nada, pierdes y lo pierdes todo. Y yo, prefiero seguir teniendo la posibilidad de cambiarte dos palabras, y no provocar tu huida.  Aunque a veces, me pueda traicionar a mi mismo, yendo más allá de lo permitido. Porque también a veces, no me creo esto que estoy escribiendo y me apunto al carpe diem.

Dicen que cuando estás enamorado se te acelera el corazón cuando te cruzas con esa persona o hablas con ella, y así debe ser... entonces ¿será que estoy enamorado? Porque el corazón me late cuando cruzo dos palabras con ella. Pues entonces no he elegido bien porque supongo que para ella soy un algo indiferente. Y además, cuando alguien te acelera el corazón, estás condenando al fracaso, es ley de vida: Enamorarse demasiado, no sé por qué, siempre te convierte en perdedor. 

Así que por un rato, cuando te veo, el mundo en que vivo, gira sobre ti, y al desaparecer, pongo los pìes en la tierra, enciendo un cigarro, y aunque sueñe contigo, encaro un mundo en el que no existes.