El dinero y las mujeres.
Algo he escrito sobre la cajera que me atiende en el banco. Una chica muy mona, que salvo el trato afable al cliente que debe tener todo empleado de la entidad, nunca me ha mostrado un solo signo de haberse dado cuenta tan siquiera de que soy una persona del sexo contrario, y de que, como decía un amigo mío, me gustan las hembras (comentario que le valió que lo tachasen de machista).
Más bien, lo contrario, así, recuerdo aquella vez que llegó mi turno, después de esperar a dos o tres, y se levantó de su asiento y se fue a arreglar no sé que problema que había surgido dejándome con dos palmos de narices, o aquella vez que le pedí que los billetes fueran más grandes, y con un tonillo de menosprecio, me contestó que para las cantidades que yo movía no podía pedir billetes grandes... ¡ah! y cuando terminaba la operación, y yo me quedaba repasando en la ventanilla, ella se iba a sus quehaceres sin prestarme atención...
Iría más allá, creo que hasta le caigo mal. Y eso que una vez me la encontré en un bar, y al saludarme, parecía sonreir sinceramente, si bien, yo saludé y pasé de largo, no por antipático, sino que no se me ocurrió qué decirle, mi falta de espontaneidad...
Pues en los últimos días tuve que pasar por el banco a cobrar algunos cheques de cantidades altas, y no porque me haya hecho rico. Y debe haber pensado que estoy forrado... que ahora hasta me mira a los ojos cuando me dice "Hasta luego"... Y es que hay algo que siempre mueve a algunas mujeres, que no generalizo...
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