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Corazon de segunda mano

Domingo

Hay una luz intensa al final del tunel, y me dejo guiar por su origen, camino en pos de ella, en su búsqueda. Tras diversos avatares, parece que vas a tocar su brillo con la yema de tus dedos, que te vas a inundar de ella, pero justo en ese preciso instante, se deshace y se hace tenue, volviendo a alejarse. Tratas de correr tras ella desesperado, sin darte cuenta de que no está a tu alcance, y acaba perdiéndose en la oscuridad.

Entonces permaneces sentado con la cabeza entre las manos, lamentándote de tu desgracia, y notas que algún filo de claridad se cuela otra vez entre tus dedos: es ella otra vez, llamándote desde el final del tunel. Desconfiado te levantas, y comienzas a andar tímidamente. A medida que te acercas a ella y no se va, vuelves confiar y lanzarte a la carrera, sin saber que otra vez se escurrirá de tus manos cuando logres estar junto a ella, como si fuera una carcajada burlona.

Puede repetirse tantas veces como quieras, siempre acabará en una carcajada altiva al verte de rodillas fracasado, frustrado y desesperado. Siempre acabará así. Siempre se extinguirá, porque no te pertenece.

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