Las chanclas
El pie, es la parte del cuerpo que más sufre, por su función, y por tanto que más hay que cuidar. Además está en contacto permanente con la suciedad del suelo y es una de las partes del cuerpo que más suda. Y consecuencia de ello, el pie es la parte del cuerpo menos bonita, que más huele, e incluso diría, más antiestética.
Por eso, por estética, y por delicadeza hacia los demás, el calzado debe ser cerrado. Y por eso, nunca he usado chanclas. Odio las chanclas. Y aunque puedan tener su justificación en una piscina o playa, yo en esos casos, opto por las zapatillas de esparto.
Y pueden no quedar mal en las mujeres. Pero quedan fatal en los hombres. Por eso no aguanto la moda que hay ahora de llevar chanclas. Hemos llegado al mal gusto de que los hombres llevan chanclas para todo, ya no solo para la piscina, sino para hacer vida social: salir a dar un paseo por la tarde, para ir a bares o restaurantes, para las reuniones del comunidad, e incluso para ir a trabajar si es compatible, o para ir a Misa, los que van... Y eso es de un pésimo mal gusto, Incluso he llegado a ver a más de un señor acudir a un juicio en chanclas. Hombre, no te pongas corbata si no quieres, pero al menos ante el juez, preséntate con zapatos.
Pero el gusto ya no es pésimo sino aberrante, si a las chanclas le sumas esos pantalones cuyo largo es a mitad de las espinilla. Lo que en las mujeres se llaman pantalones piratas. Pues esa es la moda. Salen los tíos con los pantalones pirata y las chanclas. La antología del mal gusto. El paradigma de la falta de estilo. No sé si es una horterada o una mariconada. Pero se los ponen y se creen encima que están guapos, y se pasean con el modelo por todos lados, que solo me falta verlos así en bodas, bautizos y comuniones... Y están por todos lados, como una puta plaga.
A mi me educaron en que en cada sitio hay que saber estar, y dentro del saber estar va también la forma de presentarse. Y siempre he dicho que una de la mejores virtudes de una persona es saber comportarse en cada sitio como corresponda, saber estar. Y eso, está reñido con llevar chanclas y pantalones piratas a determinados sitios. Y a los que se puede llevar, está reñido con el buen gusto.
Pues pasaba ayer por El Corte Inglés, en rebajas, y los hombres se agolpaban en los estantes de chanclas eligiendo unos y otros modelos como el que elige camisas (yo las veo todas iguales), y probándoselas sin protector (medida de higiene básica en cualquier zapatería)... eso sí, no le faltaba a ninguno su pantalón pirata.
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