Blogia
Corazon de segunda mano

Mi nueva ella

Gustavo Adolfo Bécquer

—Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión,
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?
—No es a ti, no.

—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro:
puedo brindarte dichas sin fin,
yo de ternuras guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?
—No, no es a ti.

—Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, soy intangible:
no puedo amarte.
—¡Oh ven, ven tú!

Todavía podría encender dos lunas en tu cara.

http://www.goear.com/listen.php?v=b7c8d35

 

 

Este soy yo.

Este soy yo.

Uno de los bares de moda. Una de las camareras más atractivas.  La conoces de vista. Te acercas a la barra del bar, con la intención de pedir una copa. Ella, al verte, va hacia ti, aunque había más gente, y antes de decirle que quieres, se pone a cantarte mirándote a los ojos, te tararea la canción que está sonando, mientras baila para ti a un metro desde el otro lado de la barra. Medio cortado, le dices, intentando parecer gracioso “Solo quería un Legendario…” “Si no me cantas, no te pongo nada “(Sonriendo). Este es el momento en que a cualquier persona con salidas se le ocurre una gran frase, o algo ingenioso, o inicia una conversación, o yo que sé… en cambio, un idiota de nacimiento dice “Es que solo sé cantar cuando tengo una guitarra, si no me da verguenza…” Y termina de ponerte la copa sin decir nada más, como diciendo “menudo idiota”, mientras tú no sabes donde mirar…

 

Casualmente, comienzas a hablar con una chica en un bar, aunque al principio no te has fijado, durante la conversación, que se va alargando de manera amena, observas que la chica es mona e inteligente, pero al cabo de media hora, ves que tus amigos han desaparecido, te ves rodeado de la chica y sus amigas, temes estar sobrando, buscas una excusa y te vas a buscar a tus amigos. Cuando regresas, la chica te está mirando y trata de aproximarse de nuevo a ti, interesada en tu compañía… este es el momento en que una persona ducha, acaba estrechando lazos, en cambio es el momento en que el idiota duda… tus amigos, que han visto la situación, te tratan de empujar, comienzan a bromear… como siempre cagándola, y ella se apercibe..  No te gusta que nadie intervenga, así dejas pasar unos minutos en distancia. Supongo que pensando que pasas de ella, se te acerca y te dice que se va a cenar algo, entonces tratas de reaccionar “Nosotros íbamos a ir a cenar, ¿por qué no os venís?… pero es tarde… y ni siquiera has cogido su número de teléfono…

Estás sentado donde te gusta, gastas una broma a un amigo sobre tu camarera preferida, y tu amigo, antes de que te des cuenta, va y se la suelta a ella, preavisando que lo has dicho tú... tierra trágame... Bueno, aunque me duela de veras, siendo objetivo, con ella perdí ya la oportunidad, si es que alguna vez la tuve..

Estas y otras cosas, son las que a mi me pasan, y jamás aprenderé. Es mi puñetero destino. Este soy yo.

Bueno, al menos ya hoy sé que tengo que ir cerrando puertas para intentar ir abriendo otras nuevas.

¡Felicidades!

Chorradas inducidas por el alcohol y el dolor de garganta.

Es jodido, cuando sabes que dar un paso puede llevarte adonde quieres, pero lo más probable es que te haga caer al abismo y morir en el intento.. Sin embargo, quedarte parado al borde no te conduce a ningún sitio, aunque te mantiene vivo... quizá sea la hora de lanzarse... ¿tendré la suficiente valentía? ¿Conseguiré molestar lo suficiente?

 

Déjame llevarte donde empiezan mis sueños

http://www.goear.com/listen.php?v=9ec2672

Una cita, una oportunidad de hablar contigo...  No vas a leer esto, y sólo lo escribo como un desarrollo de mi fantasía traicionera y quasi infantil, sólo yo me imagino que me has leido cuando noto algún gesto áspero que pudiera tener que ver conmigo. Pero está bien soñar todos los días, si eso mantiene viva la ilusión, por utópica que sea. Así que aquí podría decir sin tapujos que me encantas ¿quieres salir una tarde conmigo? te invito a comer en el argentino o a cenar en... donde quieras, a un café en la Prensa, o a compartir una copa en el centro... te invito a hacer una visita a mi pequeño reino.

Este es el mapa de mi fantasía, el camino que hay que recorrer para llegar al lugar donde empiezan mis sueños, el que quisiera descubrirte, para que después, eligieras convertirte en su usufructuaria vitalicia, o bien, volver al mundo cierto, el que ya está escrito y adjudicado, para todos, y también para ti, y para mi,hace mucho tiempo y en compartimentos separados.

Quiero verte cada semana con tu diadema sobre tu pelo largo y moreno, quiero verte sonreir o bailar cuando no hay trabajo, quiero seguir ilusionándome por estar contigo unos segundos, aunque sea el tiempo  de servir una copa, o verte pasar a mi lado, que me mires un segundo a los ojos para decirme hola, o cuando explicas algo desde tu lugar, quiero tener esa ilusión cada vez que clausuro la siesta vespertina de los sábados... con eso me conformo, solo con eso, sigo soñando... aunque quisiera pasar un rato contigo, compartir algo, hacer realidad aquel sueño en que despertaste a mi lado... pero con verte un ratito al levantar la mirada, me seguirás haciendo feliz.

Estos son los delirios a los que me suele llevar la desesperanza. Ojalá me dejases una señal para acercarme a ti, pero... sino, nunca te molestaré, solo déjame que siga delirando...

 

 

Por litros se mide el tiempo

Me he bloqueado con la canción. Me fastidia esto de la inspiración, en este caso, mi humilde inspiración.

Al principio vas lanzado, surge la idea en torno a la que construir, el centro de la inspiración, las letras van fluyendo con rapidez inusitada de tu cabeza mientras las reflejas en un papel o las tratas de memorizar si vas por la calle.. no son maravillosas pero después, con retoques, pueden quedar más o menos bien. Enseguida entrelazas unos acordes con la guitarra y encuentras la melodía de manera casi accidental, la entrada, el estribillo... todo va bien y ya tienes el esqueleto... Entonces vas perfilando ese tronco, tratas de limar sus asperezas, y el ritmo de crucero se va ralentizando, hasta que llega un momento en que te quedas completamente bloqueado, no solo para seguir adelante, sino que además observas, mirando atrás, lo realizado, y ya no te gusta tanto como te había gustado el día que le diste vida. Quisieras romperlo todo.

Pero entonces vuelve tu musa a la cabeza, y sabes que merece una canción que esté a la altura de los sentimientos que ella te proporciona y que hicieron explotar la necesidad de componerle. Y más esta vez, en que ella se merece esta canción, por lo que me da, que es absolutamente intangible e inexistente para ella y para todos, el placer de mirarla cuando me deja y sentirla cerca, aunque no sea más que una cuestión métrico decimal, de metros, litros y masa...

Así que me siento con la guitarra, y vuelvo a tocar lo que ya está hecho, y vuelvo a pararme durante largo tiempo frente a esa letra, sin encontrar las palabras que mereces ¿Dónde se esconden las palabras que se hicieron para ti?

Y mientras va pasando otra Navidad, igual que todas...

Escuchando a Suzanne

Cuando dejé de ver a Blanca, mi afición por componer canciones con la guitarra se volvió monotemática, todas las dedicaba al desamor que ella me encajó. Durante tres o cuatro años no fui capaz de escribir sobre otra cosa. Después, quizá por falta de tiempo, o por falta de suficiente motivación, la guitarra se quedó en un armario verde con puerta de cristal, cubriéndose de polvo, hasta que un día, los goznes de la puerta se abrieron para sacarla y volver a escribir, por exigencia propia de volver a componer que no por inspiración, una nueva canción, que espero sea, la última canción escrita en mi vida sobre Blanca, al menos en ese estilo...

Y hoy, en un mal día, he escrito, por deseo propio que no por exigencia propia, la primera canción en cinco años, que nada tiene que ver con ella. Tiene que ver con otro amor imposible... Pero lo importante, es que hoy, después de tanto tiempo, otra persona ha sido capaz de ser mi musa, ha sido capaz de arrebatar a Blanca ese pedestal para sentarse en él, aunque ni siquiera lo haya pretendido.

Tal como hace dos años, cuando me di cuenta de que no podía seguir así, toqué fondo y resurgí de mis cenizas, ahora que termina un desastroso puente de la Inmaculada, he advertido como el dolor por Blanca se ha ido mitigando, y quizá el dolor que me ha ido quedando en los últimos tiempos, ha sido el del amor propio herido, no convenientemente reparado aún por otro amor que lo suture y cicatrice.

Por eso, desde hoy, hay un nuevo tema en este blog, "Mi nueva ella", el lugar en que aparcaré las tribulaciones sobre la imposible búsqueda de la mujer de mi nueva vida... de mi nueva ella.