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Corazon de segunda mano

Por litros se mide el tiempo

Me he bloqueado con la canción. Me fastidia esto de la inspiración, en este caso, mi humilde inspiración.

Al principio vas lanzado, surge la idea en torno a la que construir, el centro de la inspiración, las letras van fluyendo con rapidez inusitada de tu cabeza mientras las reflejas en un papel o las tratas de memorizar si vas por la calle.. no son maravillosas pero después, con retoques, pueden quedar más o menos bien. Enseguida entrelazas unos acordes con la guitarra y encuentras la melodía de manera casi accidental, la entrada, el estribillo... todo va bien y ya tienes el esqueleto... Entonces vas perfilando ese tronco, tratas de limar sus asperezas, y el ritmo de crucero se va ralentizando, hasta que llega un momento en que te quedas completamente bloqueado, no solo para seguir adelante, sino que además observas, mirando atrás, lo realizado, y ya no te gusta tanto como te había gustado el día que le diste vida. Quisieras romperlo todo.

Pero entonces vuelve tu musa a la cabeza, y sabes que merece una canción que esté a la altura de los sentimientos que ella te proporciona y que hicieron explotar la necesidad de componerle. Y más esta vez, en que ella se merece esta canción, por lo que me da, que es absolutamente intangible e inexistente para ella y para todos, el placer de mirarla cuando me deja y sentirla cerca, aunque no sea más que una cuestión métrico decimal, de metros, litros y masa...

Así que me siento con la guitarra, y vuelvo a tocar lo que ya está hecho, y vuelvo a pararme durante largo tiempo frente a esa letra, sin encontrar las palabras que mereces ¿Dónde se esconden las palabras que se hicieron para ti?

Y mientras va pasando otra Navidad, igual que todas...

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