Llamazares.
En mi humilde opinión, y sin querer ofender a nadie, si hay un personaje humorístico en la escena política española, sin voluntad de serlo, es Gaspar Llamazares. Hay un personaje de dibujos animados que refleja perfectamente al personaje político: El canijo que acompañaba al Tiñoso en "Érase una vez el hombre". Se trata de un tipo con ideas trasnochadas, fracasadas en la práctica, al demostrarse inútiles y negativas para la generalidad, pero que siempre mantendrá su postura, primando la ideología sobre la "realidad real", lo que le vale las burlas de los demás. Un tipo que, falto de confianza en sus propias posibilidades, o consciente de ello, busca asideros donde escudarse, y a veces, una palmadita en la espalda del rival que lo haga sentir importante, aunque después advierta que eso va contra su perfil público y reaccione simulando cabreo. Un tipo que tras fracasar una y otra vez, es contumaz, intentando volver a abanderar otra tentativa. Un tipo al que echan de todos lados y siempre vuelve a aparecer por otro sitio. Un tipo constantemente cabreado, o con rencor hacia los demás por su propio fracaso. Un tipo que trata de asirse al poder con maquinaciones y confabulaciones. Un tipo, en definitiva, que no molesta, a pesar de ser "el malo", sino que hace reir.
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