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Corazon de segunda mano

Mi música.

Mis primeros recuerdos de la música se remontan años atrás, a los viajes en el asiento de atrás del GS  Palas de mis padres, mientras en el cassette sonaban las rancheras de Rocío Durcal, la voz de Julio Iglesias, o Carlos Mejía Godoy y los de Palacaguina "Son sus perfúmenes mujer, los que me suliveyan...". Aunque a veces nos dejaban a los del asiento de atrás poner las cintas de Parchís, especialmente la de la peli del maestro que compré en la tienda que había enfrente del "café la esquina" de Colunga. (¿Se llamaba Vallín?)

A los 14 años empecé a desarrollar otro interés músical, más allá de lo meramente casual. Los primeros discos que compré en  mi vida fueron "The Final countdown"  de Europe y "Slippery when wet" de Bon Jovi. Eran mis grupos preferidos, y aún me gustan, aunque los gustos evolucionan con el tiempo. Después la historia es interminable.

Fue en aquella época cuando escuchábamos todo el día "Los 40 principales" y teníamos admiración por la locutora Asunción Embuena, a la que llegué a conocer, participábamos en los concursos traduciendo canciones para tener una cena con Patsy Kensit, hacíamos listas de música, e íbamos los domingos a la Alameda a comprar cintas pirata... y cuando además de escribir prosa, empecé a escribir letras de canciones, que luego tarareaba para mi... 

Con 18 o 19 años, me junté con un amigo, el tocaba la guitarra, yo escribía una letra, el le ponía música, y creábamos canciones... Mi amigo decidió lanzarse al mundo de la música, con otros chavales, insonorizaron un local, compraron instrumentos, entregaron su tiempo y acabaron dando conciertos por bares, locales, y algún macroconcierto de nuevos grupos. Yo no cogí aquel tren, aunque tenía billete para sumarme. Pero fue una semilla en mi.

Había escuchado mucha música, buena música, había llegado a diseccionarla y estudiarla, y me gustaba escribir: No tenía más remedio que aprender a tocar la guitarra. Así que fue un verano muy caluroso, entre el inmenso libro de Derecho Sindical, omnipresente en el cuarto durante julio y agosto, y la vieja guitarra española con el mástil unido por pegamento, con que mi hermana aprendió algún acorde, alternando ambos elementos, aprendí a tocar "El Cadillac solitario" de Loquillo. Y de ahí, a mal tocar algunas canciones populares.

Con esas nociones básicas fue suficiente para ir dando rienda suelta a toda la inquietud compositora que había dentro de mi, y así fui escribiendo decenas de canciones a lo largo de años, y al igual que los gustos, lo que creas, también evoluciona.

No toco bien la guitarra, sino más bien bastante mal, pero lo justo para permitirme crear y recrearme en mi composición tocando. Hasta ahora he ido poniendo letras de esas canciones en esta web, con sus acordes, pero a partir de ahora, espero grabarlas y colocarlas para que puedan ser escuchadas... básicamente por mi. No espero que nadie admire lo que hago.

La idea de hacer esto, originalmente, fue la de colocar en la web una canción dedicada a una chica, pero al grabarla y comprobar lo mala que era y lo mal que sonaba, consecuencia de la suma de mi falta de aptitud y de los escasos medios con que cuento para ello, tanto instrumentales como de grabación, desistí de mi propósito, pues no iba a dedicar a mi amor platónico un aporreo de guitarra de cinco minutos consecutivos.

Pero entonces, surgió otra idea... antiguamente grababa en una cinta de cassette las canciones para no olvidarlas con el paso del tiempo. Posteriormente, solo las dejaba escritas en un papel, y más tarde, en un archivo del ordenador. Y el otro día, al rescatar algunas antiguas, no grabadas, solo escritas, noté que había olvidado detalles que no se escriben... así que pensé ¿qué mejor archivo y más cómodo que este blog para conservarlas? 

Así, que si la informática no se interpone entre mi propósito y yo, esta será la despensa de mis canciones.

 

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