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Corazon de segunda mano

Otra vez ella.

No sé como llegué hasta aquí. "Solo quiero despertar..." dice la canción que suena de fondo en esta habitación.

El progreso, la tecnología, la informática, las comunicaciones... todo avanza tan rápido. No hace mucho tenía que buscar a las personas en los lugares que frecuentaban, no hace mucho el único contacto que tenía con una chica era un teléfono que empezaba por 95 y al que respondían sus familiares, y no hace mucho planeabas para el día siguiente los desplazamientos que ahora solucionas con un click. Creo que antes era mejor.

Cuando alguien se iba, se iba para siempre. Nunca sabrías más de ella. Y no sé si eso era bueno o malo. Y ahora también se va para siempre, pero es como si al mismo tiempo se quedara para siempre.

¿Que de qué estoy hablando? Hablo de si el progreso no nos estará haciendo ser testigos de escenas que nunca debíamos haber presenciado, si no nos hace ser protagonistas pasivos de vidas ajenas, permanecer en lugares que no nos corresponden. Si no estamos volteando el mundo, nos hacemos daño con ello y desviamos el futuro que nos esperaba.

Sigues sin entenderme ¿verdad? Un ejemplo reciente. Cuando terminé la relación con con Dna hice con ella un pacto,  ya que íbamos a los mismos sitios, no haríamos daño al otro exhibiéndole nuestras hipotéticas futuras relaciones. Y lo cumplimos, bueno, más bien ella, porque yo de relaciones nada de nada. Pero ¿De qué sirve cumplir si el progreso es quien lo traiciona? Un simple click en un buscador y ¡chas! bastó un click para saber que ya había un nuevo rey de la casa, ocupando el lugar en que yo estaba, y que parecía más feliz con él. ¿Evolución natural de las cosas? Sí, pero, no puedes evitar una sensación de sentirte fuera del cuadro, confuso ¿que hace con ese? Si me quería a mi...

Pero ha sido esta semana cuando todo se ha vuelto loco. Después de enamorarme de "ella" como nunca antes lo había hecho de nadie, después de que se fuera hace seis años, de los frustrados intentos de buscarla, de verla, después de que "ella"  fuera el motivo por el que nació este blog, de escribir tantas letras sobre "ella"... después todos estos años sin saber de su existencia absolutamente nada, ni verla, ni oirla, ni saber que hizo con su vida, si estaba sola o acompañada, si le iba bien o mal, después de obligarme a no sentir por ella, semiaprender a odiarla... un click involuntario me puso otra vez delante de su cara morena, y de un cúmulo de casualidades, que por un momento, hicieron temblar mi convicción de que todo lo que ocurre es fruto de la casualidad, y no responde a un plan preordenado.

Después de seis años, ahí estaba ella, con la sonrisa de siempre.

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