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Corazon de segunda mano

¿Se llama venganza?

No sé mentir.Tal vez porque sea demasiado buena persona o quizá, porque sea inútil también para eso. Y casi es mejor lo segundo porque el ser buena persona hoy en día es sinónimo de que todo el mundo se aproveche de ti.

Por eso, cuando me encontré entre las manos, sin haberla buscado, la ocasión de volver a decirle algo, seis años después, no supe lo que tenía que hacer. Podía escribirle todo aquello que se me quedó en el tintero aquel mes de agosto, pero quizá, sin darme cuenta, ya estaba todo dicho, o quizá, viendo el tiempo transcurrido, ya no había nada que decir. Podía pedirle simplemente que me liberase, tener la ocasión de encontrarnos una vez para marcharnos cada uno por un lado, pero esta vez yo, absuelto para siempre de las espienas clavadas. Pero sabía que en cuanto viera que era yo quien le escribía, volvería a desaparecer. Podía marcharme por donde había llegado, y dejar pasar ese tren, ya que realmente había pasado hace mucho tiempo, y eso era lo más razonable y sano para todos.

Pero luego, había otra parte de mi, el odio que alimentó la pena, que me decía que alguien que me causó tanto daño, no debía inspirarme sentimientos de respeto, y por eso, podía jugar... y en una tontería, le escribí un mensaje sin decirle quien era, sin que lo supiera... y a ese mensaje siguió una respuesta, y ahí pensé en dejarlo todo, dejar que el mundo corriera... pero en otro día tonto escribí otro mensaje contestando al anterior... y entonces vino otra respuesta... y yo volví a responderle... y ahora me miro, y si esto sigue adelante... no soy más que un farsante, jugando a algo que no tiene sentido ni fin ¿para qué?

Y si siguiera, al final, como no sé mentir, acabaría confesando quien era quien le escribía, en arrebato de honradez. pensando que es lo mejor y más sincero que puedo hacer, y provocaré la estampida... para arrepentirme luego, por haberlo hecho de ese modo, y no haberlo sabido terminar bien... arrepintiéndome de no haber hecho otra cosa o haberlo dejado correr...

Así que aquí me hallo, sabiendo que es lo mejor, y tratando de convencerme para que sea así, y evitando pensar que es cosa del destino o de la providencia.

Y todo esto ahora, que ya me sentía libre, y de hecho me siento libre, y mucho me ha costado, pero las ilusiones tienen un precio. Y por una ilusión vana y absurda, accedí a pagar el precio de olvidar.

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