Battlestar Galactica
Todos los elementos más o menos de mi edad, recordarán aún a Apolo y Starbuck, una de esas parejas inmortales de las series de TV. El primero serio, honesto y responsable, y el segundo, despreocupado, con un cigarro en los labios, mujeriego, e indisciplinado, pero en su sitio en los momentos complicados, y ambos subidos en sus beepers a la caza de cylons.
Con ese recuerdo me puse a ver la nueva versión de Galactica que se ha rodado en los últimos años, y la verdad es que no tiene demasiado que ver con aquella de 1.978, los cambios son abismales.
Los cylons atacan las doce colonias, después de 40 años de silencio, exterminan la raza humana y convierten las colonias en lugares inhabitables. Cuarenta y tantos mil humanos sobreviven, e inician la búsqueda de un planeta llamado Tierra, cuya existencia es incierta, mientras huyen de los cylons, que tratan de exterminar los últimos vestigios de la raza humana.
La novedad más importante de la serie respecto a la versión antigua, es que los cylons tienen ahora apariencia humana, por lo que nos encontramos con la incóginta permanente de quien es cylon y quien humano, lo que da lugar a grandes sorpresas, y sobre todo, a que a que nos acabemos encontrando que en muchas ocasiones las máquinas tienen más humanidad que las personas, que demuestran mayor maledicencia. Y que al final, uno se pregunte si los buenos son los humanos, o son los cylons.
Me llama la atención ómo han introducido el elemento religioso en la serie, algo que puede ser poco comercial, pero que está presente de manera permanente, incluso haciéndonos reflexionar sobre la verdadera naturaleza o esencia de lo que llamamos "Diós". De hecho, la última frase de la serie es "Recuerda que no le gusta que le llamen así..."
Bueno, cuatro temporadas, con decenas de episodios, webisodios y películas, que acabarán entreteniéndote y enganchándote, aunque no sea la mejor serie de tu vida. Yo desde luego no me he aburrido nada en todos estos meses.
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