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Corazon de segunda mano

19 de octubre

Bombardeando trozos de felicidad ajena sobre mi pequeño despacho, donde montañas de papeles me rodean pero no impiden los trallazos de la metralla que despide la explosión de tu día ficticio.

No te voy a felicitar, no. Si tuviera armamento lo dispararía contra ti, con la esperanza de herirte y desangrarte como tu a mi. Pero toda mi fuerza armada ha quedado inerte, inservible para enfrentarme a tu puto día.

Que seas muy infeliz. Feliz cumpleaños. 

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