Picalagarto.
Mi resaca ha sido hoy más o menos llevadera, apenas me dio molestias. Me siento orgulloso de no haber fumado en todo el día, y tampoco me ha costado mucho. Algún dejaré escrita mi fórmula para dejar de fumar tras veinte años, basada solo en voluntad.
Hoy quería pensar y escribir solo sobre algo agradable, no divertido, solo agradable, y me vino la idea... Picalagarto o Picalagartos, un bar de Sevilla que me gusta, y dentro de el, especialmente, una de las chicas que trabaja en la barra. Estoy tranquilo de que no me voy a delatar porque lea esto, pues todavía no ha entrado otro ser viviente distinto a mi en este blog.
Me gusta ir a Picalagarto con los amigos los sábados después de comer a tomar un café o unas copas antes de seguir la ronda por otros bares o pubs. Es un bar con un aspecto antiguo, donde tienes juegos y prensa para compaginar con el café o la copa, un ambiente que me encanta, un poco bohemio, es un clásico de Sevilla de los que quedan pocos, pues los bares de copas suelen tener otras tendencias, dejando a un lado la sencillez para optar por el artificio y la subida de precio. Tampoco sé describirlo bien, así que me quedaré simplemente con que es un sitio donde me encuentro a gusto.
En ese bar hay una chica en la barra que me encanta, no es una chica espectacular sino sencilla, agradable. Suelo sentarme de modo que sin gran esfuerzo corporal pueda en algún momento, alguna vez, verla pasar por la barra mientras trabaja, sin ser descarado claro, pues eso sería desagradable. La llamamos "novia de todos" porque a todos nos gusta, aunque yo la vi primero... pero es solo como un amor platónico, alguien de quien no sabes si tiene pareja, ni importa, a quien no vas a acercarte nunca a pedirle que se tome algo contigo, porque no es circunstancialmente correcto ni creo que quisiera, simple y llanamente te conformas con que siempre que vas a tomar una copa a ese lugar puedas verla detrás de la barra para ayudar a alegrarte la tarde.
Ayer volví a ese bar, y no sé por qué, pero huir de las terrazas de verano, y volver a tomar una copa en Picalagarto, servida por esa chica, me ha devuelto la alegría del invierno. ¿No he dicho antes que me gusta más el invierno que el verano?
2 comentarios
amanda -
Amanda -