Blogia
Corazon de segunda mano

Domingo en mi lugar.

Creo que todo el mundo necesita un referente. Y aunque haya gente que lo busque en otros campos, lo más normal es que lo busquemos en las relaciones afectivas. Una persona a la que dedicarle nuestros pensamientos en los tiempos muertos, en la que refugiarnos en los malos momentos, a la que contarle las cosas buenas que nos han pasado con un mensaje urgente, cuyo nombre susurrar sin motivo a solas, con cuyos encuentros ilusionarse. Recordando un poco la película “El hijo de la novia”, que Diana me hizo ver, ignoro con que objeto… no, no es que sea solo recibir y no dar… es compartir. Y cuando además hay otra persona que nos dedica sus pensamientos en los tiempos muertos, y eso nos agrada, y susurra nuestro nombre, cuando queremos ayudarla a pasar los baches, o nos interesa de verdad lo que esté disfrutando, y estar en todas las cosas de su vida… es que quizá, estamos enamorados. 

Ayer cuando volvía del centro por la noche, iba buscando mentalmente mi referente. Sabía que la confusión de mi cabeza radica en la búsqueda de ese fin, tan utópico el fin como real su búsqueda… Durante varios años mi referente no ha sido una persona, sino el recuerdo de una persona, no compartía mis cosas con una persona, sino con los recuerdos de ella, y por eso, cuando necesitaba más, me cabreaba con ella y con el mundo por no tenerla aquí, y por no poder dirigirme a ella. Recuerdo que en una de las dos ocasiones que quedamos solos por su barrio, me dijo paseando que me iba a enseñar su terreno, y me fue llevando por el camino que hacía por las mañanas cuando salía de casa a fumarse un cigarro, recorriéndolo y mostrándolo como quien desvela un secreto bien guardado a alguien de confianza. Cuando íbamos terminando la vuelta a la manzana, ella iba contándome una historia, y me sorprendí a mi mismo, cuando me di cuenta de que no la estaba escuchando, dije que sí para disimular… y bueno, no es que no me interesaran sus cosas, que me interesaban mucho, quizá la única persona cuyas cosas me han interesado mucho más que las mías propias. 

Seguía caminando de vuelta a casa y me sentí mal porque no tenía nadie en quien pensar… en torno a quien hacer revolotear mis pensamientos cuando me metiese en la cama después de lo que había pasado… 

Por la mañana, salí a la calle con media resaca, me dirigí a Misa, pero no tuve ganas de entrar y seguí caminando por el barrio… seguía mentalmente buscando el referente y era como una noria, pasaban uno tras otro por mi cabeza todos los nombres de las mujeres más o menos interesantes que he conocido en mi vida, sin que la cabeza se detuviese en ninguna… Blanca es un fantasma, y el resto, por una razón u otra, creí el algún momento que podían ser pero se fueron frustrando, y nunca fueron nada más que una ilusión pasajera… Necesitaba encontrar a alguien en quien pudiera pensar en el día de hoy, y no lo hallaba, mis pensamientos volvían a negar la entrada en ese cuartito a Blanca, y no sabían a quien ofrecerle ese hueco, se quedaba vacío…  

Pasé frente a un parque, los padres más o menos de mi edad jugaban con sus hijos de tres, cuatro o cinco años… se divertían… los miré a través de la verja del parque, realmente aquella verja separaba dos mundos tan diferentes, me miré  mi mismo, y era media resaca caminando por la calle… sin referente. Me recordó otra situación del pasado… 

Cuando eres adolescente piensas que puede existir la mujer perfecta, la que es igual que tu y con la que estás mutuamente destinado, que te espera en algún lugar del mundo, a medida que creces te preguntas por qué tarda tanto… y después adquieres certeza de la realidad, de que esa persona no existe en ningún lugar, solo existen personas a las que debes aprender a hacer tu mujer perfecta con las cosas que no te gusten… y ahí debía haberse quedado todo, yo habría conocido a esa chica normal, me habría casado, y habría estado jugando en ese parque o en otro con mis hijos, mientras hacía cálculos para pagar la hipoteca… pero la providencia tuvo que jugarme una mala pasada, y ponerme en el camino a la mujer perfecta, sin ser perfecta, mostrármela, dejarme conocerla, hacerla girar a mi alrededor, rozar la miel con los labios, y después arrancarla de cuajo sin compasión… dejando la herida abierta. 

Pienso que soy privilegiado, porque estoy seguro de que habrá gente que nunca sienta lo que yo sentí, y crea que el amor es simplemente lo que ellos viven con su pareja, y puede ser, solo puede ser, que crean que es eso, porque no han vivido una experiencia que les haya hecho sentir más.  

Recuerdo que una vez, otra de las dos ocasiones en que quedamos por su barrio a solas, sentados en un bar tapeando, a razón no sé de qué… hablando de lo que nos conocíamos, me dijo “Tú me conoces mucho más a mi, que yo a ti”. Lo interpreté como que por mi forma de ser no había dejado ver todo lo que debía sobre mi, pero lo cierto es que hice un esfuerzo, le mostré mucho de lo poco que hay… y si lo hubiera visto todo, tal vez hubiera huido antes… hoy pienso que quizá ella no tuvo suficiente interés en conocer más… yo en cambio, creía que la conocía mucho… y creo que no me equivoqué en nada, de hecho lo acerté todo, completamente todo lo que pensaba se cumplió, lo único que no se cumplió fueron las cosas que ella prometió… bajar todos los fines de semana y seguir viéndonos… ese último café antes de marcharse de Sevilla… o si algún día coincidimos ya hablaremos… solo que no entendí algunas cosas… 

Desde entonces, tras pasar el chaparrón del primer año, las cosas no han ido bien, he fracasado en cada intento, unas veces por mis propios recuerdos, otras por no tener las cosas claras, otras veces rechazado por quien pensaba que podría ser alguien, otras veces decepcionado por descubrir que las cosas no eran como las imaginaba… después de todo, estoy aquí… convencido que la mujer que busco no existe, pero buscando para fracasar cada día…  tan quimérico el fin como real su búsqueda… y si existió un día probablemente ya dejó de existir…

0 comentarios