A raíz de un recuerdo me puse a recordar...
Te habías pasado el día huyendo de mi, nunca entendí demasiado algunos de tus comportamientos… e íbamos a tomar café al pueblo antes de volver a casa.
Si vuelvo al principio del día recuerdo que llegaste en el autobús de línea, yo aún no sabía donde vivías, bajaste enfrente del Palacio de Congresos con la alegría de siempre… y me saludaste al último de todos… no pasaba nada, aún quedaba todo el día por delante. Yo había ido en el 4x4 que le había pedido a mi padre para no ir en mi viejo utilitario e impresionarte… pero claro, no conté que mis amigos llevarían otro 4x4 aún más moderno y un deportivo, y tampoco conté con que a ti te gustaban más los deportivos, y así de claro lo dejaste diciendo que uno de esos era tu sueño, mientras yo asumía el primer tropezón del día… si es que no acertaba…
Ese día fue un desastre, porque todo lo hacía en torno a ti, y tú tratabas de evitar situaciones complicadas... en la excursión por el río me esquivaste a toda costa, quizá porque sabías lo que pretendía en ese paseo… te molesté diciéndote “sube” cuando estábamos en el promontorio para ver pasar el arroyo, porque no querías dejar sola a C. con el pie fastidiado… después te vi cortando en trozos el dulce y me encantó, yo rechacé el que me ofreciste por fastidiar… y cuando lo soltaste lo cogí, fue entonces cuando me dijiste que no hablarías nunca más conmigo medio en broma, medio molesta…
Cuando volvíamos al pueblo, aparqué en una esquina, saqué los sacos de basura del coche y me dirigí a los contenedores, donde estabas tú esperando con J., M. y C., entonces te desentendiste de la conversación que teníais, me miraste y dijiste aquello de “pobre, lo hemos dejado solo con todo eso”, y ese momento, con su imagen, con esa frase tan tonta, tan absurda, se me quedó grabado para siempre… porque después de todo… por primera vez en todo el día, te habías preocupado por mi.
Entre esa tontería, y que en el café me miraste a los ojos mientras me hablabas, como sólo tu sabías hacerlo, salvé mis esperanzas ese día.
0 comentarios