Lugares.
Ya se va la Semana Santa. Debería sentirme aliviado por ello. Es mala época para los dolores de las heridas cicatrizadas y poco afortunada para jugar a recordar. Mucho menos para divagar como un vagabundo por las calles.
Volví a plantarme a un lado del camino de La Sed, recién saluda la calle, para rezarle y pedirle, como todos los años que tengo libre el Miércoles Santo. Pero la Virgen este año, no llegó a pasar por delante de mi, pues la lluvia obligó a la cofradía a retroceder.
No acudí a ver al Señor de Pasión y su Virgen, pues al merodear por el centro de Sevilla en Jueves Santo, sobrevuelan sobre mi extrañas sensaciones recuperadas del pasado, que desgarran a cada paso, y... me arrepiento de no haber cumplido con mi penitencia.
Un poco más loco que ayer, veo irse la Semana Santa. La vida sigue igual.
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