Blogia
Corazon de segunda mano

Sevilla Este.

Sevilla Este.

Hace algún tiempo, no más de seis años, cuando oía hablar de tu barrio, solo sabía que se trataba de un núcleo nuevo que había crecido en las afueras de la ciudad, muy populoso y extenso, para el que se hacía imprescindible el coche, y al que muchas parejas jóvenes habían ido a vivir como opción más económica. Pero apenas había estado alguna que otra vez en la parte más comercial del barrio, conocía poco de él, sabía que existía pero no me importaba.

Poco después te conocí, y entonces supe que vivías en la parte de ese barrio que se extendía más allá de la zona a la que yo había llegado, la que era como algo ignorado o prohibido, que aunque existía, hasta entonces, no había existido para mi. Nunca había cruzado siquiera por allí. Un día, cuando apenas te conocía aún, corrijo, cuando apenas te había tratado aún, pues creía que ya te conocía, pues después de tomar un café, dijiste que tenías que irte, y yo, aunque los demás iban para el centro, me ofrecí a llevarte si te quedabas un rato más, pero tu optaste porque te acercara una amiga, y yo ante eso, puse una excusa y me marché también.

No recuerdo si fue ese día, u otro poco después, en que volviendo a casa desde ese barrio, opté por desviarme algo y adentrarme por curiosidad en la parte en que supuestamente vivías. Y andaba tan desorientado, que llegué a una zona de edificaciones más propias de polígonos comerciales, en que no había residencias. Seguí callejeando para salir de ella, y al terminar, me encontré un lugar que siempre se me quedaría grabado.

Cruzando sobre un puente con el coche, a la izquierda, en una especie de hondonada, se levantaba un barrio, lleno de pisos de media altura, de colores blanquecinos. Parecía una barriada pobre pero no peligrosa o salvaje. Me llamó mucho la atención porque era como si hubieran puesto un barrio en un lugar apartado y escondido, para que nadie lo viera, discriminado por su pobreza pero viviendo dignamente en bloques de pisos muy cuidados, con las limitaciones de la humildad. Era como entrar en otro mundo. Resulta difícil explicar una sensación. En un momento pensé que si tú vivías allí, yo sería quien te sacaría de ese lugar... Estúpido salvador... si no eres capaz de salvarte a ti mismo... y ella no necesitaba tu ayuda para salir a flote, ella sola se bastaba para cuando quisiera...

Evidentemente, ese barrio no era Sevilla Este, ni su vecino Parque Alcosa, aunque andaba cerca de ellos. Salí de allí, y nunca he vuelto a ver ese lugar, ni sé si sabría volver a llegar, ni si volviendo a verlo vería lo mismo u otra cosa.

Más tarde, pude llevarte a casa alguna que otra vez, que estaba en otro lugar, Andalucía Residencial... y no han sido las únicas veces que he estado allí... también mas tarde mi relación con ese barrio creció mucho por otras razones, aunque siempre tendrá un componente agridulce por cuestiones varias, y es que resulta curioso, que cuatro personas de ese barrio, con las que tuve un estrecho contacto han acabado siendo desconocidas...  aunque la principal siempre serás tú. ¿Tan desapegados sois los de allí que rompeís lazos sin importaros las consecuencias?

¿Por qué cuento esto? Supongo que para no contar lo que te escribí el domingo por la mañana y después decidí borrar y olvidar.

0 comentarios