Viernes noche...
Son las 23:24 minutos del viernes. Estoy sentado delante del ordenador sin hacer nada. Aburrido. Solo escuchando música. He empezado a escribir y ni siquiera sabía sobre qué escribir. Quizá podría hacerlo sobre muchas cosas y en el fondo no me apetece hacerlo sobre ninguna.
El domingo es mi cumpleaños, nunca aviso a nadie, así que siempre resulta curioso comprobar al final del día si alguien se ha acordado de escribirte, aunque sea un mensaje, porque si lo ha hecho, es que se ha tomado cierto interés. No me gusta que me dediquen deseos de futuro, suena a coña a veces, estamos en el presente... Basta a veces con saber que se han acordado, y si es alguien especial, mucho mejor. No obstante, está todo controlado, a lo más recibiré un par de felicitaciones y ninguna será demasiado especial. Quizá es justo lo que merezco, lo que yo doy...
No quiero caer ahora en melancolías fáciles... Aunque tendría razones para ello, para quejarme por lo que se echa de menos, por ese amigo que te ha engañado y decepcionado, y aún haces un último intento porque todo quede bien... o por ese móvil particular, que para cubrir el mínimo gasto de este mes he tenido que dedicar al trabajo, bastante significativo... Aunque por otro lado, debería sentirme afortunado, por lo bien que va el trabajo, por tener el fin de semana libre, por la familia, algunos amigos... con algunos matices...
Bueno, seré educado... me deseo un extraordinario fin de semana... Muchas gracias caballero, y que usted lo disfrute.
0 comentarios