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Corazon de segunda mano

Papeles viejos.

La caída de una repisa a escasos cincuenta centímetros de mi cabeza, mientras estaba sentado frente al ordenador, me obligó a buscar un nuevo hueco para varios de los libros que tenía en ella. Y para ello, decidí hacer espacio tirando cosas que ocupaban un mueble prácticamente no abierto desde de la época de la facultad, o sea, hace... unos cuantos años ya.

Me dispuse a hacer limpieza, y empezaron a salir cosas que no recordaba... aquel electrocardiograma que me hizo el mejor especialista en cardiología de Sevilla, Aranda, al que me llevó mi madre cuando me detectaron anormalidades en el corazón... montones de libros, anotaciones, fotocopias, cada uno con su historia... las notas de B.U.P., he de reconocer que estaba dudando si deshacerme de los apuntes de latín, y decidí tirarlos a la basura al ver en las notas el "Muy deficiente" y actitud "Pasiva" que me había colocado "el enano" un trimestre. 

Pilas de apuntes de la facultad que han ido al vertedero hoy, aunque me detuve en algunos de ellos que me hicieron recordar, como los de administrativo de Horgué Baena, que era mi platonía entre el profesorado, o los de aquel extraño magistrado, que nunca supe de que iba, aunque me adornó con un notable en procesal. Tomos sobre tributos y contabilidad... vocación frustrada.

Encontré el libro que escribí a mano hace muchos años, cuando me propuse escribir una novela de al menos 300 páginas, decenas de letras y música de canciones compuestas entre los 14 y los 25 años...

Sin duda, he abierto el baúl de los recuerdos, y la mayoría están yendo directos a la basura... carpe diem...

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