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Corazon de segunda mano

Día a día

Holidays

Ya hemos llegado esta semana a los 35 grados a la sombra, y aún no hemos tocado techo... Ya está aquí el verano otra vez, y qué rápido se ha pasado el año, no me di ni cuenta.

Y como todos los años, vacaciones. Y lo cierto es que no solo no sé que haré, sino que ni siquiera sé que me gustaría o apetecería hacer. Como todos los años.

Y ahí ando, haciendo movimientos esquivos al amigo al que le dije que iría con él a Edimburgo, porque me da pereza el planteamiento del viaje, y movimientos giratorios respecto al que se le ha metido en la cabeza tirarse en la arena de Zahara medio verano.

La gente no entiende que no me guste viajar. Y es que después de todo el año corriendo, trabajando, estresando... lo que me más me llama es quedarme quieto donde estoy, sin prisa, sin tener que ir a ningún lugar, que me sobre el tiempo.

Cumpleaños feliz

Pues sí, hoy ha sido el aniversario de mi nacimiento. Y que voy a decir... ¡Que con facebook y las alertas de móvil ya no hay quien pase desapercibido!

He de reconocer que aunque suelo decir que no necesito felicitaciones, y presumo de pasar de ellas, siempre te alegra cada una de las que te llega, cada una en sí misma, porque supone que alguien, o estaba pensando en ti, o al menos se ha tomado un segundo para escribirte cuando le ha sonado la alerta.

Y bueno, debe ser muchos años, porque casi todas las personas que me han felicitado se han equivocado de edad... aunque también me han  preguntado cual es mi secreto para conservarme tan joven...  

Pues nada, a aprovechar la nueva edad, que cuando te acostumbras a ella toca de nuevo cambiar...

PD Cuando escribía estas líneas, me he enterado de la gravedad del terremoto de esta tarde en Lorca, sabía que había habido un terremoto pero pensaba que había sido liviano. Y cuando lo he visto, se me han quitado las ganas de seguir escribiendo tonterías. Desde aquí mi pésame a las familias de las víctimas, y le pido a Dios, y le deseo a todos los murcianos, que puedan pasar una noche tranquila, y puedan volver a la normalidad cuanto antes. Mi abrazo para toda Murcia. 

Absurdo

Se supone que alguién de cierta posición viaja en coche, y no está muy bien visto lo de ir en bicicleta con traje, corbata y maletín. Da una sensación de falso ejecutivo ¿no?

Consciente de ello, quise aparcar la bici en una estación anterior a la oficina, para no pasar pedaleando delante de las cristaleras, con tan mala suerte que la estación resultó estar fuera de servicio. La siguiente estación estaba pasada la oficina, pero para no pasar por delante de ella, tenía que dar un rodeo y alargar el camino, lo cual hice, para mayor cansancio, pues no es agradable pedalear con carga y vestimenta inapropiada. 

Cuando llegué a la estación, justo estaba aparcando la bici y cogiendo las cosas del cesto, me doy la vuelta y está pasando Esperanza, la chica de la oficina (o sea no se llamaba Farala y era divina...), que volvía de desayunar. Todas mis maniobras para ser descubierto in fraganti como el ejecutivo ciclista...

Me hice el loco y caminé detrás de ella, unos diez metros por detrás, observaba sus andares y quedé embelesado, sus piernas delgadas embotadas haciendo unos movimientos perfectos al caminar, perfectamente conjugadas con su trasero de medidas idóneas... fruta prohibida para el que suscribe..  y se paró en la puerta de la oficina a saludar a un amigo, momento en que me colé sacando el cheque de la chistera, para pasar por ventanilla y después cruzarme con ella, con el eterno y simple "hola", al que no sigue palabra alguna, como si fuera la primera vez que la veía esa mañana...

 

 

 

Por fin viernes.

Hoy es uno de esos días en que, contradictoriamente, aunque no tengo ganas de salir de copas, me gustaría ponerme guapo y sentarme en una mesa de Picalagartos, mientras me tomo un Legendario con Coca Cola en un vaso de sidra y me fumo un cigarro, con mi pequeña manía y aliciente a la par. Dar después una vuelta por Moderniste por encontrar alguna cara femenina conocida que me preste un rato de conversación interesante, mientras me tomo otro Legendario con Coca Cola. Y después, volverme solo a casa, andando o en bici.

¡Socorro! Me han invitado a una boda.

Que te inviten a una boda es una putada si no te gustan las bodas, como es mi caso. No me gusta aguantar las cursilerías que se les ocurren a los contrayentes y a su séquito ¿quizá no entienden que los únicos que están felices son ellos? que los demás estamos allí porque no nos queda más cojones y que no sentimos el júbilo que ellos piensan que es internacional.

Siempre te ponen en una mesa en la que no está quien te gustaría y te toca un coñazo al lado, la cena dura cuatro interminables horas, con media hora entre plato y plato. Al menos cuando es al mediodía es más llevadero. Ya solo falta que prohíban fumar. ¿Y qué decir de las parejitas que solo ves en las bodas paseando su amor con una cara de aburrimiento soberana?

Y encima de que no te gusta, luego haces cuentas, y entre regalo y demás historias te has dejado más de doscientos euros, que ya te hubiera gustado gastártelos en otra cosa. Joder, y tú eres el invitado... como decía alguién, en vez de decirte "te invito a mi boda" como una gran noticia, debían decirte "estás jodido: tienes que venir a mi boda".

Pero es especialmente putada cuando además solo conoces al novio y te vas a encontrar más solo que la una. Aunque la verdad, a veces es mejor estar solo con tu copa y tu cigarro, que aguantar la conversación de determinadas personas. No sé si soy un bicho raro.

Pues bueno, ayer pasé por una de esas. Para rematar la faena, y es que soy gilipoyas, estaba deseando que alguién me llamara durante la cena para levantarme de la mesa y poder charlar con alguién agradable. El móvil no sonó. No sé por qué cojones lo tenía en "solo llamadas de emergencia" y no me di cuenta hasta esta mañana... y entonces advertí que sí había recibido tres llamadas.

Hoy estoy de "que se vaya todo el mundo a tomar por culo". Lo siento.

Mo

No tengo muchas ganas de escribir. Este año ha comenzado muy mal, peor que nunca. Pero todas las cosas malas que me están pasando desde el mismísimo momento que sonaron las doce campanadas las doy por buenas si la peor de todas se soluciona. Todas las acepto de buen grado menos esa. Y es que mi sobrinito de un mes y medio de edad, recién nacido, después de pasar la cuarentena en casa, se puso tan malo que tuvieron que enchufarle decenas de cables para que no se muriera. Y ahí lleva ya una semana ingresado en una Clínica, sin que podamos verlo, pues apenas dejan entrar a los padres y en momentos contados. Y así se me ha olvidado hasta su cara. Pero hoy dicen que el alta está cerca, que puede ser cuestión de días, y que ya respira y come por sí mismo.

Solo le pido a Dios que lo cure del todo, y que no tenga que volver otra vez a una Clínica de esa manera, que sea un niño sano y feliz. Que las demás cosas poco importan en realidad. Que en lo que pueda, prometo velar por ese niño siempre.

 

Mañana fin de año

Mañana es fin de año, y la verdad es que... ¿y qué? Pues nada, creo que pasar la tarde y cenar con mis padres es lo único que me apetece del día de mañana. Después tendré que salir, a un lugar que odio, a celebrar la entrada de año. Y lo odio porque a mi no me gustan las discotecas, no hay nada como el encanto de los bares y los pubs... pero en esta ocasión, frustrada la reunión que planeamos en casa de un amigo, me toca aceptar, por una cuestión de justicia, la propuesta del otro amigo, el que nos lleva a la discoteca de sus colegas... ¿y por qué no me quedo en casa? pues a efectos prácticos sería lo mejor, pero también es cierto que ¿qué hago en casa? ásí que mejor me doy una vuelta, que el sitio está cerca y siempre estoy a tiempo de volverme a casa si la cosa se torna insoportable... ligar lo que es ligar, es seguro que no voy a ligar, de hecho seremos los puretas del lugar... así que vuelta, copa, cigarro, las gilipoyeces de fin de año, y vuelta a casa y a mis absurdas historias.

Y hablando de ligar, el otro día en un bar, mientras mis amigos charlaban, me retiré un poco del círculo con mi copa en vaso de sidra, y me quedé observando a una guapa morena de camisa blanca, que estaba con una chica a la que yo conocía. De repente observo como la morena hace gestos a mi amiga para que nos presentara y ésta no sabía que hacer... ¡la chica quería conocerme! las miro, y en ese momento mi amiga se acerca y me presenta a la morena. Cualquiera diría que había ligado, especialmente cuando al rato mi conocida me pregunta si me gustaba la chica que me acababa de presentar, pero como decía el chapulín colorado, aquello de ¡no contaron con mi astucia! yo diría aquello de ¡no contaron con mi torpeza! Así que, al sentirme algo presionado, no fui capaz de mantener una conversación más o menos divertida, y la morena acabó diluyéndose entre la gente, a pesar de que incluso volví a contraatacar...

Este es el nuevo año que me espera...

Sin novedad en el frente.

Pues últimamente apenas escribo. Hombre, podría estar contando las mismas cosas de siempre, una y otra vez, una y otra noche. ¿Que podría haber contado en este último mes? No sé, mi viaje a Alcaudete para ir a una boda, mi corazón desangelado al reencontrar los ojos de mi ángel caído, mi ruptura de relaciones con MJ para la eternidad, los reproches ignorantes por ello, o esa sensación que tengo últimamente de que todo el mundo me pide cosas pero nadie me da nada... al fin y al cabo lo mismo de siempre.

Otoño anuncia nada.

Esta tarde noche soplaba aire frío. Al salir del despacho me golpeó por sorpresa, y vi las plantas que moran en las macetas del patio agitarse a su son. No hubiera estado de más una manga larga. Es el otoño llamando a la puerta. En casa entraba frío por la ventana, y sin embargo, al cerrar, reinaba el calor.

Mis pensamientos caminaron hacia atrás, hacia otras entradas de otoños. El año pasado lo recibí ilusionado, y prometiéndome no tener que arrepentirme de haber dejado de hacer las cosas que quisiera hacer, de poco me ha servido... hace dos años lo empezaba en medio de una obra doméstica, viendo el DVD de Avería y redención, entre muebles apilados, después de quitar las sábanas que envolvían el televisor. Son las imágenes que se me vienen a la cabeza.

El otoño invierno es mi época preferida. Pero hoy empieza un otoño sin imágenes, con un futuro incierto. Y bueno, el año pasado empezaba uno lleno de ilusiones y proyectos que quedó en nada. Mejor los pies en el suelo.

Lost

Sigo recogiendo algunas mis escenas preferidas de Lost: Ben, el malo, juzgado por la isla. Moraleja: Hasta los muy malos tienen sentimientos...

 

Nuevos aires.

Es Semana Santa en Sevilla. Y no ni me he enterado. No estoy sintiendo el ambiente como otras veces. El trabajo me ha encerrado estos días. Ni siquiera me dejara ver mañana a la Virgen de la Sed salir de su parroquia. Así este año la dejaré descansar, que todos los años le pido el mismo imposible, y no sabe ya qué decirme.

Mañana cojo unos días de descanso y me voy a Conil de la Frontera.

Por aquí las cosas no han funcionado como debían. Corrijo, han funcionado como debían pero no como quería. Y aunque soy perdedor infatigable y persistente, es mejor hacer tiempo muerto.

Es lo que llaman buscar nuevos aires, veremos si los puedo respirar.

Para esos momentos...

Antes, cuando por dentro de mi corría alguna sensación desangelante, necesitaba encender un cigarro, para compartir con él mi pensamiento...

Desde que dejé de fumar con habitualidad, cuando uno de esos misiles me atraviesa el cuerpo, echo mano de la ropa de deporte y salgo al parque a correr, a darle una vuelta tras otra, a enfrentarme al viento y chocarme con el frío. Entonces mis pensamientos sanan. 

Hacemos milagros.

Estoy jodido. Empiezo a sentir ese desagradable picor en los ojos y en la nariz, que me obliga a estornudar, y esa congestión nasal molesta y persistente. Y eso significa dos cosas, que el polen de primavera se ha adelantado, y que se acaba mi tiempo: el invierno.

Es decir, a cargar con antihistamínicos y sprays nasales, sin haber cumplido nada de lo que debía. Y cada día que pasa es un día menos. Un día menos para verte y acercarme a ti.

Espero que ocurra un milagro.

 

Trastornos cerebrales.

Imagina que un amigo te propone pasar el fin de semana en Madrid, que te invita a que te alojes en una suite del mejor hotel de la ciudad, ya pagada, con lo que vas obligadamente "de gratis". Que tu único gasto será un AVE ida y vuelta, que en poco más de dos horas te sube 550 Km. Que además tienes una chica en Madrid, muy mona, a la que le gustará quedar contigo para ir a algún restaurante al mediodía, charlar de cosas profundas, y tal vez, repartir algunos besos y caricias. Que estarás con algunos de tus mejores amigos para salir de juerga viernes y sábado, con la mitad de las copas gratis en buenos locales de noche de Madrid, y por supuesto pasándolo en grande, probablemente conociendo muchas chicas. Y que no dejan de insistirte toda la semana ¿Qué contestarías?

Puede ser que esa sea mi situación, más o menos. Y puede que haya dicho que no. Y puede que el motivo sea tan bonito, romántico o ideal, como viejo ya, y al mismo tiempo tan aparentemente banal o sin sentido, y tan probablemente inútil, que me de verguenza contarlo. Aún aquí, en mi reducto personal.

Así que me quedaré pensando que no voy porque tengo mucho trabajo, porque hay que ahorrar, porque no tengo ganas de desmadrar y llegar destrozado el domingo, porque me hago mayor, o porque tengo que ir a cortarme el pelo el sábado y a medir la presión de las ruedas del coche. O solo porque prefiero quedarme para tener la oportunidad de verte un ratito.   

 

 

 

 

Papeles viejos.

La caída de una repisa a escasos cincuenta centímetros de mi cabeza, mientras estaba sentado frente al ordenador, me obligó a buscar un nuevo hueco para varios de los libros que tenía en ella. Y para ello, decidí hacer espacio tirando cosas que ocupaban un mueble prácticamente no abierto desde de la época de la facultad, o sea, hace... unos cuantos años ya.

Me dispuse a hacer limpieza, y empezaron a salir cosas que no recordaba... aquel electrocardiograma que me hizo el mejor especialista en cardiología de Sevilla, Aranda, al que me llevó mi madre cuando me detectaron anormalidades en el corazón... montones de libros, anotaciones, fotocopias, cada uno con su historia... las notas de B.U.P., he de reconocer que estaba dudando si deshacerme de los apuntes de latín, y decidí tirarlos a la basura al ver en las notas el "Muy deficiente" y actitud "Pasiva" que me había colocado "el enano" un trimestre. 

Pilas de apuntes de la facultad que han ido al vertedero hoy, aunque me detuve en algunos de ellos que me hicieron recordar, como los de administrativo de Horgué Baena, que era mi platonía entre el profesorado, o los de aquel extraño magistrado, que nunca supe de que iba, aunque me adornó con un notable en procesal. Tomos sobre tributos y contabilidad... vocación frustrada.

Encontré el libro que escribí a mano hace muchos años, cuando me propuse escribir una novela de al menos 300 páginas, decenas de letras y música de canciones compuestas entre los 14 y los 25 años...

Sin duda, he abierto el baúl de los recuerdos, y la mayoría están yendo directos a la basura... carpe diem...

Balance de mi papel en fin de año.

Tal como mis dotes de visionario avanzaron en días pasados, el fin de año fue exactamente como lo había presagiado, y es que mi vida empieza a convertirse en una sucesión de escenas rutinarias de las que no hay escapatoria posible.

Desgraciadamente el director no me permite reivindicar otro papel, pues dice que éste es para el que valgo, que realmete parece que nací para esto ¿Que para que quiero ser un mal actor principal si soy un secundario de lujo? "Si nadie hace como tú el papel de perdedor".

Y es que encima, soy ejemplar, hago mi trabajo, no molesto y me voy por la puerta de atrás. Yo siempre le contesto "¡Coño! Si es que no me dais de comer pero tampoco me dejáis que me muera de hambre." Entonces te dice dos palabras reconfortantes, te da dos palmaditas en la espalda, y te vas a casa,creyéndote que te llevas algo, pero la verdad es que vuelves igual que llegaste.

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Una apreciación que hice viéndome en medio de la fiesta de fin de año... veía toda esa manada de mujeres llegando a la fiesta, jóvenes en su mayoría, guapas, feas, agradables, estúpidas de nacimiento (a veces rozando la subnormalidad), unas con tobillos finos y otras con los de una vaca suiza de Milkibar, unas con el traje provocativo "este traje está hecho expresamente para mostrarte lo apetecible que soy pero solo para que lo veas ¿eh?", y otras con el traje que las madres se han esmerado más que ellas en lograr (pobre madre a la que no se agradece... si viera luego a su hija), unas sencillas y otras creídas (no hay cosa peor que una fea creída o una guapa en el papel de princesa del reino), unas rotas por los tacones y otras bailando compulsivamente, haciendo colas interminables en los baños, la descripción sería interminable...

Pues bien, llegan y se someten a una subasta, a la subasta del mejor postor, a ver cual es el tío bueno que va a ganar sus favores ese día tan especial, y se pasean como pavos reales, eso sí mostrando ostentoso desdén al que no les gusta y se les acerca, para darse a valer y que su precio suba entre los postores. Subasta en la que no pujo yo, ya que no puedo competir con las posturas de los horteras de gimnasio, con sus camisas y pantalones ceñidas y con más colores que el arco iris, y sus zapatos de punta palaciegos ... porque digámoslo, yo, con todos mis fracasos encima, aún conservo dignidad y un poco de clase. Y algunas de aquellas especies femeninas acaban adjudicándose en pago a algunos de estos catetos cerriles. Tengo curiosidad por saber que pasará por la cabeza de las no adjudicadas.

Comentábamos un amigo y yo, que qué pocas mujeres normales quedan... y cuando decimos normales decimos medianamente inteligentes, agradables, que sepan estar, y con ciertos valores éticos, principios personales por encima de las modas. Mujeres normales, joder, que difícil es explicarlo, y es que la única que vi ayer normal, era la novia de un amigo, y estaba deseando irse a casa, como es normal, valga la redundancia...  

Alrededor de las uvas.

Bueno, voy a proceder a desearme un feliz año nuevo, en el que todo me vaya como he perfilado en sueños... aunque este tipo de felicitaciones típico tópicas siempre me han parecido un poco estúpidas... se me ocurre, que podría escribir una lista de cosas a conseguir para el 2.009, pero he empezado a pensarlas y me he dado cuenta de que sería una putada comprobar en diciembre que no se ha cumplido ninguna... bueno, mejor no torcerme, aquí va mi auto felicitación y auto deseo de un próspero año nuevo. Ea, ya he cumplido conmigo.

 

 

Felicitaciones (II)

Voy a contradecirme con lo escrito ayer, y voy a felicitar la Navidad, solo desde aquí, sin que nadie lo sepa, por amenizar la tarde de Nochebuena;

 

A ti, que estás leyendo esto.

A todos aquellos de los que hoy me he acordado.

A aquellos que hoy de mi se hayan acordado.

  A mi familia.

  A mis amigos…

  A lo colegas con quienes comparto las copas.

A las pocas personas que me han hecho daño.

A todas aquellas a las que yo hice daño.

A Blanca.

A todas aquellas mujeres que me han rechazado.

A las personas con las que comparto la rutina de cada día.

A quien se convierte en mi ilusión los sábados.

  A quienes alguna vez se hayan portado bien conmigo.

A las personas que me encuentre en el futuro.

A la última persona que mandé a tomar por culo.

A la persona que me mira y no conozco.

A la chica que me cruzo por las mañanas en la escalera del trabajo.

A aquellos que hoy comparten mi cena.

A quien no desempeña con propiedad lo que es.

A la heredera de Arjona.

A quienes me han defraudado.

A los que odio, solo por hoy.

A Reme.

  A aquella panadera que me mintió diciendo que era muy guapo.

A quienes me hicieron ilusionarme, aunque solo fuera eso.

A Paula.

A MJ, reconozco que me ha costado.

Al amigo invisible.

A quien se esconde de mi mirada.

A quien dediqué mi última canción.

  A la chica de la facultad.

  A todos los que he olvidado.

A ti, digo yo, que en algún sitio existirás...

 

 

 

 

Felicitaciones

Estaba repasando las felicitaciones de Navidad que he recibido hasta el momento, sin contar las de personas que ves o aguantas cada día o cada semana, y que se despiden agitando una mano y con un "Feliz Navidad" en la boca... y salvo error, he contado tres;

- La primera, vía correo ordinario, del colegio profesional al que pertenezco. Al mismo tiempo me cargaban en cuenta la cuota extraordinaria de estas fechas para pagar las cestas navideñas... para ellos... porque yo nunca he recibido nada... ¿se preguntarán alguna vez si el cargado necesita ese dinero en Navidad?

- La segunda, por correo ordinario de una base de datos a la que me suscribí. Al mismo tiempo me cargaban tres recibos en cuenta, dos de ellos, de más de cien euros cada uno, que ni siquiera me correspondían, así que me dieron la mañana aclarando las cosas con la empresa, el banco, y devolviendo los recibos... A este ritmo, pensaba, mejor no recibir más...

- La tercera, postal vía mail del tipo envío masivo... Se agradece en todo caso.  

- ¡Ah! Olvidaba la de alguien ofreciendo servicios profesionales, y facilitándome su nueva dirección de su empresa... eso sí, vía mail, para ser una empresa, no se gastó ni los sellos...

El móvil en silencio en lo que a recuerdos hace...  solo roto por llamadas de trabajo o algún colega con ganas de salir a tomar copas o para que lo acompañe a ligar...

Bueno, la verdad es que yo tampoco estoy felicitando a nadie, cierto que estoy pasando tres pueblos, aunque un poco por rabia... pero es que hay casos en que ni me dejan hacerlo, ya me lo prohibieron... Y no me apetece hacer felicitaciones que van a ser ignoradas o no van a ser respondidas, de las que van a pasar. Imagina que decides felicitar a aquella chica y le llega el mensaje cuando está retozando con su nuevo novio, del que no sabías nada, solo lograrías ser la diversión de los alelados.

Tampoco me apetece felicitar a aquellos a los que vas a poner en el compromiso de contestar. Odio enviar una felicitación a una persona a la que no va a ilusionar recibirla y responde por educación, peor aún si el mensaje es estereotipado..

Quizá cause más impacto no felicitando, cuando vean que ya no reciben el tradicional sms... "¿Y el coñazo ese de todos los años? ¿Por qué no me ha felicitado esta Navidad? ¿Quien sabe? Igual no era tan coñazo, igual valía algo..."

Que cada uno felicite a quien le salga del corazón o de... a mi no me sale que ando cabreado... Eso sí, si pasas por este blog, no se te ocurra dejar una felicitación, no me vayas a fastidiar el año en que puedo decir que nadie me ha felicitado...

 

Negativo

Veo las últimas cosas que he escrito y desbordan negatividad... pero es que hoy ya me salgo. Permitidme... soy gilipoyas, soy gilipoyas... ¿eh? sí... soy gilipoyas, soy gilipoyas... esta terapia es estupenda cuando todo te ha salido al revés, y nada es como tú quisieras que fuese, y así te pones en tu lugar y te quedas tranquilo.

Bah, todo es una mierda, nada sale como me gustaría... no merece la pena contarlo... es lo de siempre...

Al menos la sensación de gilipoyas, te conduce a un bajón de autoestima, que lleva a una situación de "paso de todo", en la cual dejas de darle importancia a lo que piense la gente... y voy a intentar aprovechar eso para invitar a salir a la niña "que nunca te atreves", aunque quede feo con un mensaje... así luego podré confirmar mi gilipoyez y reirme én este blog de la excusa que me de... o igual no escribo porque estoy con ella tomando café... ¿he oido carcajadas?

Entonces utilizaré la terapia de las compras compulsivas...