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Corazon de segunda mano

Mañana fin de año

Mañana es fin de año, y la verdad es que... ¿y qué? Pues nada, creo que pasar la tarde y cenar con mis padres es lo único que me apetece del día de mañana. Después tendré que salir, a un lugar que odio, a celebrar la entrada de año. Y lo odio porque a mi no me gustan las discotecas, no hay nada como el encanto de los bares y los pubs... pero en esta ocasión, frustrada la reunión que planeamos en casa de un amigo, me toca aceptar, por una cuestión de justicia, la propuesta del otro amigo, el que nos lleva a la discoteca de sus colegas... ¿y por qué no me quedo en casa? pues a efectos prácticos sería lo mejor, pero también es cierto que ¿qué hago en casa? ásí que mejor me doy una vuelta, que el sitio está cerca y siempre estoy a tiempo de volverme a casa si la cosa se torna insoportable... ligar lo que es ligar, es seguro que no voy a ligar, de hecho seremos los puretas del lugar... así que vuelta, copa, cigarro, las gilipoyeces de fin de año, y vuelta a casa y a mis absurdas historias.

Y hablando de ligar, el otro día en un bar, mientras mis amigos charlaban, me retiré un poco del círculo con mi copa en vaso de sidra, y me quedé observando a una guapa morena de camisa blanca, que estaba con una chica a la que yo conocía. De repente observo como la morena hace gestos a mi amiga para que nos presentara y ésta no sabía que hacer... ¡la chica quería conocerme! las miro, y en ese momento mi amiga se acerca y me presenta a la morena. Cualquiera diría que había ligado, especialmente cuando al rato mi conocida me pregunta si me gustaba la chica que me acababa de presentar, pero como decía el chapulín colorado, aquello de ¡no contaron con mi astucia! yo diría aquello de ¡no contaron con mi torpeza! Así que, al sentirme algo presionado, no fui capaz de mantener una conversación más o menos divertida, y la morena acabó diluyéndose entre la gente, a pesar de que incluso volví a contraatacar...

Este es el nuevo año que me espera...

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