Balance de mi papel en fin de año.
Tal como mis dotes de visionario avanzaron en días pasados, el fin de año fue exactamente como lo había presagiado, y es que mi vida empieza a convertirse en una sucesión de escenas rutinarias de las que no hay escapatoria posible.
Desgraciadamente el director no me permite reivindicar otro papel, pues dice que éste es para el que valgo, que realmete parece que nací para esto ¿Que para que quiero ser un mal actor principal si soy un secundario de lujo? "Si nadie hace como tú el papel de perdedor".
Y es que encima, soy ejemplar, hago mi trabajo, no molesto y me voy por la puerta de atrás. Yo siempre le contesto "¡Coño! Si es que no me dais de comer pero tampoco me dejáis que me muera de hambre." Entonces te dice dos palabras reconfortantes, te da dos palmaditas en la espalda, y te vas a casa,creyéndote que te llevas algo, pero la verdad es que vuelves igual que llegaste.
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Una apreciación que hice viéndome en medio de la fiesta de fin de año... veía toda esa manada de mujeres llegando a la fiesta, jóvenes en su mayoría, guapas, feas, agradables, estúpidas de nacimiento (a veces rozando la subnormalidad), unas con tobillos finos y otras con los de una vaca suiza de Milkibar, unas con el traje provocativo "este traje está hecho expresamente para mostrarte lo apetecible que soy pero solo para que lo veas ¿eh?", y otras con el traje que las madres se han esmerado más que ellas en lograr (pobre madre a la que no se agradece... si viera luego a su hija), unas sencillas y otras creídas (no hay cosa peor que una fea creída o una guapa en el papel de princesa del reino), unas rotas por los tacones y otras bailando compulsivamente, haciendo colas interminables en los baños, la descripción sería interminable...
Pues bien, llegan y se someten a una subasta, a la subasta del mejor postor, a ver cual es el tío bueno que va a ganar sus favores ese día tan especial, y se pasean como pavos reales, eso sí mostrando ostentoso desdén al que no les gusta y se les acerca, para darse a valer y que su precio suba entre los postores. Subasta en la que no pujo yo, ya que no puedo competir con las posturas de los horteras de gimnasio, con sus camisas y pantalones ceñidas y con más colores que el arco iris, y sus zapatos de punta palaciegos ... porque digámoslo, yo, con todos mis fracasos encima, aún conservo dignidad y un poco de clase. Y algunas de aquellas especies femeninas acaban adjudicándose en pago a algunos de estos catetos cerriles. Tengo curiosidad por saber que pasará por la cabeza de las no adjudicadas.
Comentábamos un amigo y yo, que qué pocas mujeres normales quedan... y cuando decimos normales decimos medianamente inteligentes, agradables, que sepan estar, y con ciertos valores éticos, principios personales por encima de las modas. Mujeres normales, joder, que difícil es explicarlo, y es que la única que vi ayer normal, era la novia de un amigo, y estaba deseando irse a casa, como es normal, valga la redundancia...
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