Sobre lo que llaman amor (III)
En estos últimos días, he tomado una determinación que hasta ahora no había tenido la valentía de adoptar. Con Blanca siempre me quedó la espina clavada de no haber tenido esa "última conversación" que todo me lo aclarara. Siendo objetivo, hay que pensar que no se portó bien conmigo, y por eso decidí, borrar todas las cosas que pudieran conducirme a ella, como su teléfono, para no tener nunca más la oportunidad de arrastrarme. Aunque antes ya hice propósitos similares, esta vez es firme. Es transformar definitivamente una esperanza en un recuerdo. Que sepas que tú eres la que pierde.
La nueva situación... ya la vivo hace tiempo... no sabría decir si bueno, malo, o simplemente regular... Lo único que sabría decir es que conoces normalmente hacia donde te lleva, y a veces, sientes impotencia por no ser capaz de controlarla y detenerla.
Sigue el curso natural de los acontecimientos a una doble velocidad, porque es al mismo tiempo rápida, para conducirte al abismo vertiginosamente viendo acercarse tu destino, y lenta, para en ese camino, permitirte parar a observar con detalle cada momento de la caída. Y en esa caída, como decía aquella canción, espero, que me salve el milagro de cruzarme un ángel con tus ojos en el camino hacia el infierno.
La parte agradable es que, como comienzas a desmitificar a la persona del pasado, a base de arremetidas de odio que has acumulado en estos años, recuperas la capacidad de enamoramiento, y eso te permite volver a ilusionarte con nuevas personas. Pero te permite volver a ilusionarte el tiempo justo hasta que te pegas el castañazo de nuevo.
Además, volver a ser como antes, provoca que pierdas esa sinvergonzonería que te permitía ligar con facilidad, y vuelves a ser, no el tímido, sino el poco lanzado con las desconocidas o respetuoso con las conocidas. Al fin y al cabo, me consuelo pensando que donde hay interés debe haber acercamiento mutuo, y no debes culparte pensando que por causa tuya se va a quebrar todo.
En este tiempo he conocido mujeres diversas... Solo me quedo, aparte de apreciables amigas, con los nombres propios de las personas que sí despertaron interés en mi, Reme, María José, Diana... y que por circunstancias diversas, fueron dejando de ser protagonistas en mi desorientada vida para engrosar esa oscura lista de personas de "¿qué hubiera pasado si...?"
Esta nueva situación vuelve a llevarme a idealizar a las personas que me gustan, convirtiéndolas en amores platónicos. Y la imposibilidad de llegar a la platonía o su rechazo, me acaba conduciendo a una especie de misoginia... y sin embargo sigo necesitando creer, aunque en el fondo no lo crea, que en algún lugar me tropezaré con mi ángel.
Y actualmente, heme aquí, al borde del surrealismo vital, quizá enamorado de una persona, quizá de un ángel, con el que apenas he cruzado algunas palabras, del que solo sé su nombre, lo suficiente para titular una canción desde mi vieja habitación, y que al final, como todo lo que me importa, será solo un tropiezo más en mi dilatada carrera.
Me pregunto por qué he escrito todo esto... y no lo sé... pero sé, que una vez más, espero que esta sea de verdad, estoy escribiendo el comienzo de mi nueva vida.
0 comentarios