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Corazon de segunda mano

¿Sentimientos?

Me gustaría...

Pasando una de las peores semanas del año. Espero que no deje secuelas para lo que tenga que venir.

 

Me gustaría estar sentado, viendo pasar el tiempo que encierra una tarde, me gustaría… Allá donde todo lo demás deja de importar hasta el día siguiente, donde la felicidad dura un instante fugaz, donde todo importa poco, pero un poco importa todo.

 

Sin embargo, no estoy allí, estoy sentado delante de un ordenador, solo, y me escuecen los ojos. No funciona la conexión a Internet, y las alternativas, con la guitarra rota, eran ver “Cadena Perpetua” por tercera vez, o ponerme a escribir. Vuelvo a poner música, para dejarme llevar.

 

Me detengo a pensar en el tiempo, en ese que transcurre con los días y no perdona nunca, excepto a ti… que permaneces en el mismo sitio viendo los cambios, esperando que mute lo que desearías que permaneciera junto a ti para siempre… sabiendo que es inevitable verlo marchar. Que todo gira menos tú… Me gustaría…

 

Y pensé escribir una carta al pasado, para saber cómo me recibiría después de haber sido ingrato con él, pero lo dejé anotado entre las cosas pendientes de hacer que nunca debería hacer. Porque solo es una vía de escape, un placer momentáneo por el que otros pagan el precio, mientras mi cabeza permanece en otro lugar, donde no es bien recibida.

 

En el lugar donde ves pasar el tiempo lentamente, sin importar nada… Me gustaría…

El día que mi vida se rompió.

No sé exactamente cuando fue. Si fue el día que ella enfiló la carretera sin billete de vuelta o el día que me faltó una motivación para levantarme por las mañanas. O tal vez ya nació quebrada. También pudo ser antes, allá cuando apagaba mis pensamientos con pitillos en una barra o bajo la música de Quique González, tratando de pensar que yo era especial. O quizá queriendo engañar con ello a los demás.Tal vez pudo ser cuando descubrí que nunca haría nada especial, aparte de quererte.

Cuando vi que cada cosa que hacía nunca llegaría a su destino. Que la persona que amase nunca me amaría a mi. O que los domingos están completamente vacíos. Nada que hacer. Que a cada momento que deseo algo con mucha fuerza es algo que al mismo tiempo está muy lejos. 

O se rompe poco a poco, cada día antes de domingo que dejo pasar sin hacer la locura de invitarla a salir. O me derrito cuando me mira a los ojos, aunque para ella no sea nada más que "ese..." Quizá cuando observo que mi vida es tan rutinaria que nunca sucede nada, y que el círculo es tan pequeño que estoy atrapado en un bucle de tres o cuatro estampas, que se repiten sin dejarme ir más allá.

Quizá cada vez no mando a tomar por culo el mundo entero, y reviento haciendo cada cosa que quiera hacer, sin importarme las consecuencias...

Y eso que ayer, al dejar aquel bar de la calle Dos de Mayo, de madrugada, quise creer que aquella chica me contemplaba, como quien trata de evitar algo con la mirada, o lo acepta sin quererlo. O yo lo imaginé. Y eso que ayer, como últimamente, mi móvil no deja de sonar. O quizá es temporada de conveniencias.

Tal vez cuando me corrompí porque ya nada importaba. Y como también, en algunos momentos, tampoco importa nada ya. Aunque pudiera ser que nunca haya estado rota. Y sin embargo, siempre he intentado arreglarla, sin encontrar el truco.

Pero el día que mi vida se rompió, también supe que nadie me entendería nunca, pero que era lo mejor.

 

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Me iré pronto.

Vuelve sobre tus pasos. Hazlo tú ¿que más da? Hazlo como si no pasara nada. Como si se tratase de una cosa rutinaria, que se hace todos los días sin pensarla, porque aparentemente carece de la más mínima importancia... ¿Y si no lo fuera? Ya...

Ya, fuerza una sonrisa si es necesario, lo exige el guión, no importa, sabes que hay un espacio que nunca se traspasa. El otro lado aprendió de niño el papel de comportarse en cada sitio, sin saber comportarse. Pero incomoda ¿verdad?

Un gesto con desdén, las sonrisas sinceras quedaron atrás hace tiempo, la mirada al infinito del cristal.

Con una bolsa llena de historias vanas, volveré sobre mis pasos, desandaré el camino, y nunca los verás volver. 

Porque llevo toda la vida yéndome de todos lados.

Tocando fondo...

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Y lo dije alguna vez. Quizá para ser feliz basta con aprender a ser consciente de tus limitaciones, aceptarlas y convivir con ellas. Pero a mi me tocó ser un rebelde o un soñador, y querer lograr cosas que no están a mi alcance. Pero me niego a aceptar que no pueda conseguirlas. Y eso me convierte en un desgraciado, porque las busco constantemente sin encontrarlas.

No más ayer, una chica me tomó la mano para leérmela, decía que eso se llama quiromancia. La única vez que alguien me leyó la mano hace tiempo, me dijo que tenía la línea de la vida partida, y que eso supone una muerte inesperada. Ayer, esta chica, al mirarme las líneas de la muñeca, me dijo con cara de asombro "a ti te ha ido muy bien en la vida". "Pues menos mal que me ha ido bien..." le contesté. 

Aunque no creo en estas cosas, indagué algo más sobre las líneas de mi mano, y he ahí la curiosidad, cuando me informaron que hay una línea que cuenta los grandes amores, y que solo iba a tener un gran amor en mi vida, a los 30 años. Justo con 30 años conocí a Blanca y compartimos seis meses... pudo ser un gran enamoramiento pero no un gran amor... que iba a vivir 60 años y que nunca me casaría, que tengo una gran energía vital... y un montón de cosas más o menos equivocadas.

A estas alturas podría decir que mi vida es un asco. Pero sería injusto, porque al fin y al cabo, tengo muchas cosas, y hay gente a la que le falta de todo. Así que tendría que decir que mi vida no es como la pinté ideal. Y que sigo buscando algo, que no sé que es... y sigo buscando, buscando y buscando, cada día de mi vida, sin encontrar nada.

He tratado de hacer como todos los mortales y entretener mis pensamientos en cosas poco trascendentes, en cosas que me gustan... vi una película, fui de compras, vi dos capítulos seguidos de la nueva temporada de Pérdidos, repasé los tiempos de los tests de Formula 1 en Jerez, leí la prensa, salí de copas con la sola intención de reirme... intenté evitar pensamientos más allá de lo material... pero al final acabé el domingo donde siempre, delante de un café en Picalagartos, recapacitando sobre donde voy... y como siempre en estos casos... preguntándome adónde irás.

Simplemente, decepcionado.

 

 

Tú lo sabes.

Que te estuve esperando después del rosario, que te estuve siguiendo por los pasillos de la facultad. Tú sabes que te esperé cada 5 de agosto, y que te busqué en todas las cafeterías de la alameda. También sabes que me cansé de esperarte. Que fui a buscarte a las arenas de Conil y que me senté cada sábado a esperar una mirada de tus ojos al pasar frente a mi. Y tú, sabes que di lo que podía, pero entonces no podía ofrecer más, y no sé por qué.

Y tú mejor que nadie, deberías saber, que tú y yo teníamos escrito el mismo camino. 

Pero después del rosario saliste corriendo, cuando te pregunté tu nombre, giraste la cara, y cada 5 de agosto el telefóno no sonó. En las cafeterías de la alameda no te encontré ni bajaste a las de mi barrio. Cuando me cansé de esperar no hiciste nada por retenerme, y te escondiste cuando te quise decir lo que pensaba de ti. Y tú, esquivaste mi mirada un día tras otro. Y cuando me esforcé por darte más lo dejaste de lado con desprecio.

Y tú, mejor que nadie, deberías saber que cada golpe aplastaba más mi corazón, helándose del frío metal.

Y hoy, es domingo por la noche, y he recorrido los bares como sila vida se fuera, mientras recordaba todos los golpes... y sentía que soy un fracasado. Pero tú también lo serás.

Moraleja de hoy.

Jode que la gente con la que te vuelcas no te responda igual, o al menos parecido. Jode ser siempre el último mohicano. Jode ser una especie en extinción.

Cansado.

Hay días en que las cosas no están bien.

Esos días querría coger los objetos que tengo a mi alrededor y lanzarlos contra los cristales y las puertas con todas mis fuerzas para desahogar mi rabia, quisiera coger un bate de beisbol e ir destrozando todo lo que encontrase a mi paso en la calle para descargar mi furia. Quisiera mandar a todo el mundo a tomar por culo. Y a veces hacer todo el daño que pudiera a las personas, aunque no las conozca, y especialmente a quienes provocaron mi rabia interior, para vengarme de las injusticias del mundo

Pero lo más que hice un día, fue arrojar un mechero contra el suelo, por Blanca, y explotó. 

Al final, acabo metiéndome en la cama y cerrando los ojos para olvidarme del mundo.

Sobre lo que llaman amor (III)

En estos últimos días, he tomado una determinación que hasta ahora no había tenido la valentía de adoptar. Con Blanca siempre me quedó la espina clavada de no haber tenido esa "última conversación" que todo me lo aclarara. Siendo objetivo, hay que pensar que no se portó bien conmigo, y por eso decidí, borrar todas las cosas que pudieran conducirme a ella, como su teléfono, para no tener nunca más la oportunidad de arrastrarme. Aunque antes ya hice propósitos similares, esta vez es firme. Es transformar definitivamente una esperanza en un recuerdo. Que sepas que tú eres la que pierde.

La nueva situación... ya la vivo hace tiempo... no sabría decir si bueno, malo, o simplemente regular... Lo único que sabría decir es que conoces normalmente hacia donde te lleva, y a veces, sientes impotencia por no ser capaz de controlarla y detenerla.

Sigue el curso natural de los acontecimientos a una doble velocidad, porque es al mismo tiempo rápida, para conducirte al abismo vertiginosamente viendo acercarse tu destino, y lenta, para en ese camino, permitirte parar a observar con detalle cada momento de la caída. Y en esa caída, como decía aquella canción, espero, que me salve el milagro de cruzarme un ángel con tus ojos en el camino hacia el infierno.

La parte agradable es que, como comienzas a desmitificar a la persona del pasado, a base de arremetidas de odio que has acumulado en estos años, recuperas la capacidad de enamoramiento,  y eso te permite volver a ilusionarte con nuevas personas. Pero te permite volver a ilusionarte el tiempo justo hasta que te pegas el castañazo de nuevo.

Además, volver a ser como antes, provoca que pierdas esa sinvergonzonería que te permitía ligar con facilidad, y vuelves a ser, no el tímido, sino el poco lanzado con las desconocidas o respetuoso con las conocidas. Al fin y al cabo, me consuelo pensando que donde hay interés debe haber acercamiento mutuo, y no debes culparte pensando que por causa tuya se va a quebrar todo.

En este tiempo he conocido mujeres diversas... Solo me quedo, aparte de apreciables amigas, con los nombres propios de las personas que sí despertaron interés en mi, Reme, María José, Diana... y que por circunstancias diversas, fueron dejando de ser protagonistas en mi desorientada vida para engrosar esa oscura lista de personas de "¿qué hubiera pasado si...?"  

Esta nueva situación vuelve a llevarme a idealizar a las personas que me gustan, convirtiéndolas en amores platónicos. Y la imposibilidad de llegar a la platonía o su rechazo, me acaba conduciendo a una especie de misoginia... y sin embargo sigo necesitando creer, aunque en el fondo no lo crea, que en algún lugar me tropezaré con mi ángel.

Y actualmente, heme aquí, al borde del surrealismo vital, quizá enamorado de una persona, quizá de un ángel, con el que apenas he cruzado algunas palabras, del que solo sé su nombre, lo suficiente para titular una canción desde mi vieja habitación, y que al final, como todo lo que me importa, será solo un tropiezo más en mi dilatada carrera. 

Me pregunto por qué he escrito todo esto... y no lo sé... pero sé, que una vez más, espero que esta sea de verdad, estoy escribiendo el comienzo de mi nueva vida.

 

Sobre lo que llaman amor (II)

Cuando conocí a Blanca, conocí a una persona que jamás había pensado que pudiera existir. Ella reunía, en su forma de ser y comportarse, virtudes de las que hoy carecen el 99% de las mujeres. Me enamoré, y desde ese momento, deseaba compartir las cosas con ella o buscar un resquicio por donde lograr que fuese feliz con mi participación.  Me hizo sentir cosas que nunca había sentido, y no sé si volveré a sentir, y al mismo tiempo una urgente necesidad de ella, que se volvió contra mi... como siempre que te gusta alguien de verdad, me volví torpe, muy torpe en mi trato con ella... muy poco hábil, llevado por el corazón... poco inteligente...

Pero nadie dijo que el amor de tu vida tuviese que ser correspondido, y al menos, no lo fue de la manera que yo hubiera querido, así que fui uno más de aquellos kamikazes enamorados. Era algo que intuía. llegué a tocar el cielo, y después bajé a los infiernos. Jamás entendí por qué su distanciamiento debía implicar no volver a tener contacto alguno jamás. Quizá interpreté mal las cosas... sí, a día de hoy, pienso que fue eso, lo que confirma que fui un completo imbécil.

Después de un gran enamoramiento viene el big ban. La primera fase, la de contracción, es depresiva, cuesta levantarse de la cama, y nada tiene sentido ni apetece cuando sabes que nunca volverás a verla, los fines de semana los aprovechas para matarte un poco a base de borracheras, trayectos incoherentes, falta de sueño, y ceniceros rebosantes de colillas. No te interesa ninguna mujer, porque además estás convencido de que ella volverá, y te juras esperarla... absurdo, cuando ella seguramente ni siquiera se acuerda de ti... La autoestima acaba tocando fondo y la guitarra solo inventa canciones sangrantes. Y entre todo eso, mezclado con ello, algún mensaje lanzado al aire, tan ridículo y desesperado como suicida. Y es que se acumula mucha rabia, mucho dolor y mucha impotencia.

Y después viene el efecto expansión, tras de un par de años de luto, con tu forma de ser tocada o cambiada por la experiencia interna vivida, aleccionado en el arte de no volver a pasar nunca por otra historia igual, sin respeto ni estima por las cosas que te rodean, sino más bien desprecio, decides salir de la cueva para demostrar, no sé si a ti mismo o a quien, lo que vales. Y entonces, empiezas a tener relaciones que te importan poco, porque aún la herida no dejó completamente de sangrar, y por eso, que todo te importa poco y nada valoras, ligas con una facilidad que nunca habías tenido ni imaginado, y vas haciendo daño a todas las mujeres que comparten parte de tu viaje.

Pero no importa, la justificación es siempre que solo devuelves una mínima parte del daño que te han hecho, y que además, estás en tu derecho de hacerlo, que se fastidien. A veces, incluso lo tomas como una venganza personal, como una revancha frente al mundo, porque el mundo también es culpable de tu historia.

Pero cuando termina el big ban, las cosas vuelven a su cauce normal, vuelven al lugar en que estaban justo antes de conocerla, a tu rutina sentimental habitual, con la diferencia de que ahora tienes un puñado de recuerdos en la bolsa, unas cuantas canciones escritas sobre ella,  y una cicatriz que molesta cuando va a cambiar el tiempo. 

Sobre lo que llaman amor (I).

Siento ser yo quien te lo diga. El "gran amor", el que debe enceder y apagar todas las luces del escenario, el que lleva música de fondo en las películas y siempre vuelve de largos viajes, ese mismo... Pues no existe, es un invento. Igual que los Reyes Magos o Papa Noel, igual que todas las cosas buenas... Ya lo dijo José Luis Garci "cuando di mi primer beso, pensaba que habría música de fondo, pero no sonaba nada..." 

Cuando era pequeño creía en ese amor, como en el ratoncito Pérez que me cambiaba por monedas los dientes que le dejaba bajo la almohada al acostarme. Pensaba que ese amor existía, que había una persona en otro lugar del mundo, quizá Canadá o Nepal, con la que estaba destinado a encontrarme, y que eso tenía que ocurrir un día, sí o sí, y a partir de entonces todo sería como un cuento.

Esa idea se fue difuminando con los años jóvenes, y por fin un día, cansado de esperar a la princesa irreal, comprendí que aquella no existía o debía haberse fugado con un tunante. La experiencia y el odioso raciocinio, permiten comprender que no existe el amor destinado, sino mujeres "normales", y que una cualquiera de ellas, quizá la que te cruzas cada mañana, sería aquella que, compartiendo defectos y virtudes, se adaptaría al papel de compañera de viaje.

Pero siguió pasando el tiempo y nadie protagonizaba el papel... Un nuevo replanteamiento objetivo, me hizo comprender que no hay amores perfectos ni existe compañera de viajes para mi, que por mi peculiar forma de ver la vida, quizá por mi carácter idealista, tradicional o cobarde, debería pasar mi tiempo solo... y que ahí fuera, solo había un montón de gente llevada por el relativismo, arrastrada por las nuevas tendencias sociales, pasando de una relación a otra, según los intereses que les guían en cada minuto. Que aceptas esas reglas del juego, y ganas las partidas que puedas en el campo que te marcan sin salirte de él, o serás un perdedor, por idealista y soñador.

Por mi natural rebeldía romántica, pasé, y me refugié en mis cosas, en la parte bohemia de mi vida, llena de música, letras, quimeras, y particularidades varias, y ahí me quedé viviendo varios años.

Hasta que un día, todo ese pequeño mundo que me había fabricado sufrió un impacto en la base, haciendo temblar su estabilidad resignada. Y es que al pie de una columna de un lugar que odiaba, y del que trataba de huir en ese momento, conocí a la persona que toda la vida sueñas encontrar. Llámalo con quieras, la mujer de tus sueños, o el amor de tu vida, por la que todo sacrificarías y cambiarías. Así que resulta... que sí existía...

Sinceramente, no creo que haya mucha gente que haya tenido el placer de conocerla, y al menos por eso, me considero privilegiado. 

Pensar.

Cuando el día ha resultado complicado, en este caso por una larga guardia, y llega la noche, sabiendo que aún puede no haber terminado, vuelves a casa y tratas de relajarte un poco... supongo que lo ideal es pasar un rato con quien te espera y deseas que te espere. Como a mi no me espera nadie, me encanta quedarme un rato pensando en ti, mientras escucho algo de música y sueño cosas utópicas... ¿Y quien eres tú? Pues en estos días, eres tú, "P", pero no diré tu nombre por esta vez. Lo siento, te ha tocado a ti.

Hoy rebeldía.

Amar nunca significó ser correspondido ni amado ¿Jodido? No, porque siempre ha sido y será mucho mejor amar que ser amado.

El que ama ,siente y hace que el mundo gire, los que amaron imposibles escribieron las grandes historias, y los amados, ni sintieron ni fueron nadie en el escenario del mundo .

Así que, jódete. Tú pierdes.

Aprender a encajar los golpes.

Pues casi cuatro horas para inventar una excusa, pensaba que su cerebro deba algo más de sí... además las excusas se inventaron para que fueran una manera de evitar algo de manera creíble, porque si no, bastaría con decir directamente "paso de ir, que te den". Ya se podía haber esmerado…

Pues esto de que está muy liada con el trabajo, que ya nos vemos donde siempre con todo el mundo... es tan simple que no puede ser catalogada como excusa, sino como mentira descabellada... ¡pero si es una dependienta de almacén!, ni que fuera la directora de Nasdaq, y para eso, casi prefiero el "paso de ti, que te den", al menos es más claro, sincero y real.

También tengo que reconocer que pensaba que mi cerebro daba algo más de sí, porque era estúpido por mi parte creer que respondería que estaba ansiosa por venir a tomar algo conmigo… menudo estúpido. Pero me alegro de haberlo intentado, así ya no pierdo más el tiempo… aunque tengo que evitar hacer el estúpido buscándole excusas a la excusa “será que le ha dado miedo pero le gusto… igual quiere hacerse la dura… solo pretende hacerlo de otro modo…”, no, esas tonterías son propias de mentes desquiciadas.

No hay cosa más jodida que ser un espécimen vulgar, ni feo ni guapo, ni rico ni pobre, ni destacas por nada, ni haces el ridículo, solo eres mediocre… supongo que por eso me han rechazan todas las mujeres que quiero, y hoy por hoy, estoy tocando el puto fondo otra vez… aunque creo no conocer otra cosa… buscando otra vez una cuerda por la que volver a intentar ascender antes de volver a caer, aunque esta vez me cuesta levantarme a buscar la cuerda… ¿no valdrías más quedarse para siempre en el fondo? Si es inútil siempre…

Tengo una colección de rechazos… ahora toca aplicar la máxima que empleo hace algunos años a rajatabla y que debe aplicarse a toda aquella que te rechaza para evitar malos momentos: Que te den por culo MJ.

 

Quedarme contigo

Hoy empieza el fin de semana más bonito de mi ciudad, el de la Inmaculada, días que me saben especial. Me encanta el centro esos días, gente envuelta en sus abrigos, puestos de castañas, titiriteros, bares... estaba pensando en describirlo pero creo que en estos momentos carezco de la lucidez necesaria para pintar tal escenario. Sin embargo, creo que esta vez no voy a disfrutar tanto como otras veces, con la fastidiosa barbacoa que a alguno se le ha ocurrido (en mala hora lo plantó la novia)...

Al menos si la realidad va a ser otra, hoy tuve un sueño precioso, en que tuve un fin de semana de la Inmaculada perfecto, uno de esos sueños en que al despertar, deseas volver a dormirte para quedarte a vivir en él y que nunca se acabe...

Era la tarde del sábado 6 de diciembre, y llegó la hora de marcharse, antes que yo, ignoro por qué, y se volvió para despedirse. Entonces, girando sus ojos hacia mi, dijo:

- Creo que ya es hora de que nos tomemos un café -confiada en lo que decía-.

- Sí... -entre balbuceos- claro, ya va siendo hora...

- Mañana (por el domingo de la Inmaculada) estaré por Claret, búscame  -mientras se daba la vuelta y se marchaba.

- Pero... necesitaré tu teléfono o algo... si no te encuentro.

- No hace falta, allí estaré.

No recuerdo como la encontré... ni el café, pero recuerdo la habitación, las caras cerca sintiendo su aliento, los cuerpos juntos, los besos, detalles cariñosos, el despertar, la luz entrando por la ventana, promesas de futuro inmediato, cada gesto de su cara para enamorame, su manera de hablar y bromear, su risa, sus movimientos al vestirse, y a ella perdonando mis defectos con enamoramiento... la erupción de tantas cosas bonitas escondidas hasta hoy. Luego salí a la calle, con la idea de verte más tarde, y era completamente feliz.

Después, sonó el despertador a las 7:40 del 5 de diciembre, desperté, hora de ir al trabajo, y aún no había empezado el puente de la Inmaculada. De buena gana me hubiera quedado contigo en el 7 de diciembre.

 

 

Retales

El día es frío, la puerta lo recuerda al abrirse a mi espalda. Las fotografías en la pared han venido a sustituir a los cuadros y las cajas que contenían los chicles desaparecieron hace más de un año. Sigo sentándome en el mismo lugar, la silla de madera, y la mesa de hilar con piedra de mármol, mi Legendario con Coca Cola, y un cigarro en el cenicero.

A veces sin querer, de manera inconsciente, la busco con la mirada. Es agradable, sabe serlo cuando quiere, y otras veces, las más, muestra indiferencia. Hoy me miró un segundo a los ojos, mientras hablaba.

La aglomeración inicial se va transformando en grupúsculos de personas, en animada conversación, copas vacías y humo arrastrándose por el techo, mientras el aire acondicionado desagua en un cubo… en el cuarto de baño aún no han repuesto la bombilla que falta.

Pido la cuenta. Miro sus manos, carentes de cuidados exquisitos mientras se desplazan sobre la libreta con el Bic en la mano. Ya no es tan agradable al contestar, es responsable y correcta simplemente, está en su sitio.

Me pregunto si es posible enamorarse de alguien sin haber cruzado nunca una conversación.

 

Mi blog: mi dulce condena.

Este lugar es el que he elegido para expulsar fuera de mi las cosas que nunca cuento a nadie en mi vida real, en la que se vive en la calle. Las que antes se quedaban siempre dentro o murmuraba conmigo mismo en la soledad de la vuelta a casa.

 

Mis sentimientos, humildes y vulgares sentimientos, los de uno más de los billones de seres de este mundo: mis irrelevantes sentimientos. Aquellos que un día cuando ya no esté a nadie importarán, y se olvidarán en el infinito para siempre. Y nadie sabrá que existieron.

 

Este es el lugar al que me condené hasta que hallara la felicidad, y es la prisión a la que he ido cogiendo cariño con el tiempo. Mi refugio.

 

Cuando salga a la calle, volveré a tratar de aparentar que soy un triunfador, trataré de ser el más guapo, el más inteligente, el más fuerte, ni un lamento… En la calle nunca seré lo que ves aquí, a nadie dejaré que me tosa, y nadie conocerá mi porca miseria. Puede que haya hasta quien me envidie porque piense que nada me falta, o que me admire o me odie por ello. Absurdo.

 

Por eso, la regla número 1 de este penal, es que nadie que me conozca debe conocer ni leer este blog. Así, tendré la libertad que proporciona el anonimato. La completa libertad de decir lo que siento, por imbécil que parezca.

 

 

Perdí la partida...

Si hablaba tres o cuatro textos más abajo de una chica almeriense... pues ahora en continuación a aquello me voy a autocalificar como ímbecil. Porque además de que no jugué bien la partida, por mis vicios y defectos de siempre, de poco me hubiera valido... Hoy hablo con un colega que le pidió el teléfono, y contándome que si ella le ha mandado un mensaje de despedida, que si ella quiere que vayamos, y añade "bueno, en concreto quiere que vaya yo...", que esa niña está por él y sin decirlo expresamente, que tú no pintas nada... y tú ahí aguantando, estoíco, con una sonrisa y cara de gilipoyas, como el que se alegra, cuando te estás preguntando "¿Por qué no me despido y me largo para no aguantar esto? ¿Por qué siempre nos engañamos soñando?"

Paso de todo.

Hoy es uno de esos días en que más que tocar fondo, eres consciente de tu realidad. Y tu realidad es que en el "busco a la mujer de mi vida" nunca conseguirás aquello que quieres. Sin embargo, nunca voy a perder la esperanza. Mantener la falsa esperanza de conseguir aquello que sabes que nunca conseguirás, es una utopía, una quimera, pero al fin y al cabo, el sueño que te permite seguir conservando una tenue ilusión y que te hace permanecer enhiesto, Es como querer que el Lora del Río F.C. gane algún día la Champions League, imposible, pero si no quisiese ganar cada partido, apaga la luz y baja el telón.

Hace unos días, en una de esas fases de enajenación transitoria que me envuelven de vez en cuando, le mandé un mensaje a Blanca al móvil, sin mayor pretensión que me concediera una conversación sin fin alguno. Cuando hago eso, sé que no voy a obtener ninguna respuesta (aunque el año pasado me contestara educadamente), pero también sé que me va a servir de algo. ¿De qué? Pues para darme cuenta de cuan gilipoyas soy. Proporcionalmente a medida que pasan las horas sin respuesta, para llegar a un punto de rabia, en que gritas que "se vaya a tomar por culo", y que vas a empezar tu vida desde cero, sin perder ni un minuto más en pensar en esa mala persona.

Así, que en mi nueva vida, decidí el sábado declararle todo mi amor a María José, para que sepa que después de cuatro años de conocerla, por razones que escapan al raciocinio humano, me he dado cuenta de que estoy enamorado de ella (como veis mi confunsión mental baila de manera inexplicable), y con ese convencimiento, esperé a encontrámela, tras haber preparado el camino con un mensaje. Pues si pongo un circo me crecen los enanos. Llega con las amigas, todas se sientan a mi alrededor, menos ella, la más alejada, habla con todos menos conmigo, ni me pregunta por mi brazo, que tuve yo que autopreguntarme delante de ella para que me por educación me dijera algo, y después de tomar un descanso en el servicio, mirando al techo del mismo diciéndome "ahora, el de arriba, una ayudita", sale el torero, y le huye el toro. Ni ocasión.

Convencido de mi fracaso, y de que no hay manera de remontar, el juego, ni el set, ni el partido, enrabietado decido "que le den por culo" y que voy a empezar desde cero "esta cateta esta no se ríe mas de mi", Y a ello que, conozco a unas chicas almerienses de fin de semana por Sevilla. Una de ellas, la clásica chica de la que me enamoraría, guapa, inteligente, de mi edad, agradable, sabiendo estar, alejada del prototipo "putón verbenero"... ya el día antes (casualidades de la vida), la había visto en una taberna, y el destino... nos acompañan a otro pub... y otro episodio en la puerta del local, aunque este me lo voy a ahorrar de momento, porque al encontrarme en la puerta del local, a una chica que me encanta pero no conozco, de la que ya he hablado demasiado en este blog (quizá me delate), tuve la sensación de que cuchicheaba con alguien "ese escribe sobre mi..." Menuda gilipoyez ¿verdad? Si este blog no lo leen ni los gatos con gafas ni los ratones con anteojos (lo cual me da la libertad que en este párrafo me quito por desconfianza), pero es esa sensación de "me ha descubierto" cuando seguramente ni siquiera se ha fijado en ti... y yo nunca dejo de mirarla... platonía.

Traté de remontar el domingo, organizando un café colectivo con las almerienses, con esa sensación de tengo que hacer algo antes de que se vaya a Almería, como si fuera el fin del mundo... y entonces me vi en medio de una conversación cafetera, sobre temas que me eran ajenos. Que sensación más imbécil ¿verdad? Dos se ponen a hablar sobre un tema que no interesa a nadie, y del que nada sabes, se hacen los dueños de la mesa, tienes que permanecer callado, y cada vez te vas convirtiendo en un punto más ajeno y alejado a la conversación, las chicas escuchan con educado disimulo, aunque les importe también un carajo lo que dicen, y tu acabas perdiendo otra partida.

Termina el domingo con sabor agridulce, mandando a todas a freir tostadas, empieza un nuevo lunes de trabajo, sin tener a quien llamar por la noche para contaros el primer dia de la semana.

 

Tengo que reconocer que...

Cuando me acerco por el pasillo, y sé que está de pie en la cuna, sujetas las manos a la barandilla, porque aún no se tiene solo, mirando al pasillo porque sabe que alguien va a aparecer, y al verte sonríe, no hay palabras... es mi sobrino... 

Luz

Luz

Tengo varias teorías sobre la razón por la que Blanca sigue rondando mi cabeza... una de ellas es que no he sido capaz de tener a mi lado a una persona que me hiciera olvidarla... pero sí he conocido chicas de las que he pensado "Esta podría ser" y no fue...

Conocí a Luz hace tiempo, hace unos cuatro años. Yo estaba en Bestiario, charlando con dos amigas, con una de las cuales enfrenté escaramuzas, cuando de repente, entre la aglomeración de gentes, vi su cara, y fui flechado... era la misma cara de Shania Twain, mi amor platónico, me giré hacia J. y le dije "Tengo que conocer a esa chica", y justo en ese momento se montó la tremolina... miré a mi alrededor y mi amigo Jq. rodaba por el suelo a empujones con un fulano (por loables motivos), ante lo que no me quedó más remedio que meterme en medio del caos, para hacer lo que pudiera, amedrentar, defender, separar... mientras J., pillo como siempre, aprovechaba la confusión para acercarse y conocer a Luz y su amiga... y yo, que debía haber aprendido más de mi amigo "sin escrúpulos", me quedé más tarde sin conocerla, por estar atrapado por mis dos amigas... ni héroe ni villano... como siempre...

Mis acercamientos a Luz en posteriores ocasiones fueron nulos, es decir, que prácticamente no existieron cuando la veía, por el simple motivo de mi convencimiento de que a ella le gustaba mi amigo y que yo le resultaba una cosa indeferente... así que prácticamente ni le hablaba, pasando inadvertido por aquel grupo de chicas, que pensarían "menudo soso", y tampoco les faltaba mucha razón, completando el círculo vicioso...

Hasta que un día se montó la segunda tremolina... no se me ocurre otra estupidez que decirle a mi gran amigo G., y vocero mayor del reino, que "Esa chica me gusta, pero paso, porque solo presta atención a J.", e inmediatamente éste, el reportero más dicharachero de Barrio Sésamo, se lo repite a ella con las mismas palabras, delante de mis narices y por sorpresa, para mi sonrojamiento inevitable... su reacción fue buena, y estuvo charlando un rato conmigo, a solas, por primera vez, hasta que... aquella misma chica de las escaramuzas, con la que estaba en Bestiario, y que me impidió conocerla aquella vez, impidió esta vez que siguiera conversando con ella... pero no que saliera doblemente flechado...

He vuelto a encontrármela otras veces, muy de cuando en cuando, como oasis en mis desiertos, sin que tales encuentros hayan pasado de unos saludos agradables y ella se haya acabado despidiendo educadamente, sin darme pie a mayores confianzas, o quizá, ¿no hice yo lo que debía?... incluso en una ocasión no la reconocí y me quedé mirándola pensando "que chica más guapa", momento en que ella se acercó a saludarme sacándome de mi estúpida confusión. La última vez que la vi fue hace algo más de un año, en verano.

Hasta el sábado, yo estaba otra vez en Bestario, y de repente vi su cara entre la aglomeración de gente, la misma cara de Shania Twain y el mismo flechazo "Tengo que saludar a esa chica"... me hice el encontradizo... "Luz" le dije.. "H..." ¡vaya! ¡se acuerda de mi nombre después de tanto! Estaba guapísima como siempre, pensé que se despediría, pero se paró, dejó a sus amigas alejarse y charlamos cinco minutos, nos preguntamos por los amigos, por las nuevas costumbres, por su coche... hasta que una inoportuna amiga apareció y me robó su conversacíón, con lo que antes de quedar estúpidamente desplazado preferí despedirme con un "siempre estoy en Moderniste los sábados por la tarde, pásate y te invito a algo"... creo que contestó que sí... sin escucharme bien... menos mal, la frase hasta suena machista después pensada...

Me decía una amiga que por qué no le pedí el teléfono, me decían otras personas que nunca me lanzo... bueno, da igual, esa chica no es para mi... quizá el fin de escribir esta historia, era ir poniendo los pies en el suelo a medida que escribía, repasar los hechos para que éstos me bajaran de una ilusión y me llevaran a la objetividad de ese convencimiento.