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Corazon de segunda mano

Luz

Luz

Tengo varias teorías sobre la razón por la que Blanca sigue rondando mi cabeza... una de ellas es que no he sido capaz de tener a mi lado a una persona que me hiciera olvidarla... pero sí he conocido chicas de las que he pensado "Esta podría ser" y no fue...

Conocí a Luz hace tiempo, hace unos cuatro años. Yo estaba en Bestiario, charlando con dos amigas, con una de las cuales enfrenté escaramuzas, cuando de repente, entre la aglomeración de gentes, vi su cara, y fui flechado... era la misma cara de Shania Twain, mi amor platónico, me giré hacia J. y le dije "Tengo que conocer a esa chica", y justo en ese momento se montó la tremolina... miré a mi alrededor y mi amigo Jq. rodaba por el suelo a empujones con un fulano (por loables motivos), ante lo que no me quedó más remedio que meterme en medio del caos, para hacer lo que pudiera, amedrentar, defender, separar... mientras J., pillo como siempre, aprovechaba la confusión para acercarse y conocer a Luz y su amiga... y yo, que debía haber aprendido más de mi amigo "sin escrúpulos", me quedé más tarde sin conocerla, por estar atrapado por mis dos amigas... ni héroe ni villano... como siempre...

Mis acercamientos a Luz en posteriores ocasiones fueron nulos, es decir, que prácticamente no existieron cuando la veía, por el simple motivo de mi convencimiento de que a ella le gustaba mi amigo y que yo le resultaba una cosa indeferente... así que prácticamente ni le hablaba, pasando inadvertido por aquel grupo de chicas, que pensarían "menudo soso", y tampoco les faltaba mucha razón, completando el círculo vicioso...

Hasta que un día se montó la segunda tremolina... no se me ocurre otra estupidez que decirle a mi gran amigo G., y vocero mayor del reino, que "Esa chica me gusta, pero paso, porque solo presta atención a J.", e inmediatamente éste, el reportero más dicharachero de Barrio Sésamo, se lo repite a ella con las mismas palabras, delante de mis narices y por sorpresa, para mi sonrojamiento inevitable... su reacción fue buena, y estuvo charlando un rato conmigo, a solas, por primera vez, hasta que... aquella misma chica de las escaramuzas, con la que estaba en Bestiario, y que me impidió conocerla aquella vez, impidió esta vez que siguiera conversando con ella... pero no que saliera doblemente flechado...

He vuelto a encontrármela otras veces, muy de cuando en cuando, como oasis en mis desiertos, sin que tales encuentros hayan pasado de unos saludos agradables y ella se haya acabado despidiendo educadamente, sin darme pie a mayores confianzas, o quizá, ¿no hice yo lo que debía?... incluso en una ocasión no la reconocí y me quedé mirándola pensando "que chica más guapa", momento en que ella se acercó a saludarme sacándome de mi estúpida confusión. La última vez que la vi fue hace algo más de un año, en verano.

Hasta el sábado, yo estaba otra vez en Bestario, y de repente vi su cara entre la aglomeración de gente, la misma cara de Shania Twain y el mismo flechazo "Tengo que saludar a esa chica"... me hice el encontradizo... "Luz" le dije.. "H..." ¡vaya! ¡se acuerda de mi nombre después de tanto! Estaba guapísima como siempre, pensé que se despediría, pero se paró, dejó a sus amigas alejarse y charlamos cinco minutos, nos preguntamos por los amigos, por las nuevas costumbres, por su coche... hasta que una inoportuna amiga apareció y me robó su conversacíón, con lo que antes de quedar estúpidamente desplazado preferí despedirme con un "siempre estoy en Moderniste los sábados por la tarde, pásate y te invito a algo"... creo que contestó que sí... sin escucharme bien... menos mal, la frase hasta suena machista después pensada...

Me decía una amiga que por qué no le pedí el teléfono, me decían otras personas que nunca me lanzo... bueno, da igual, esa chica no es para mi... quizá el fin de escribir esta historia, era ir poniendo los pies en el suelo a medida que escribía, repasar los hechos para que éstos me bajaran de una ilusión y me llevaran a la objetividad de ese convencimiento.

1 comentario

Sentinela -

Lo tuyo es de juzgao de guardia, de verdad... Y es que vas a tener razón que no va a ser para ti porque si nunca te lanzas... No sé yo, tal vez el problema no es que no tengas los pies en el suelo, sino enterrados en él.