Blogia
Corazon de segunda mano

Tú lo sabes.

Que te estuve esperando después del rosario, que te estuve siguiendo por los pasillos de la facultad. Tú sabes que te esperé cada 5 de agosto, y que te busqué en todas las cafeterías de la alameda. También sabes que me cansé de esperarte. Que fui a buscarte a las arenas de Conil y que me senté cada sábado a esperar una mirada de tus ojos al pasar frente a mi. Y tú, sabes que di lo que podía, pero entonces no podía ofrecer más, y no sé por qué.

Y tú mejor que nadie, deberías saber, que tú y yo teníamos escrito el mismo camino. 

Pero después del rosario saliste corriendo, cuando te pregunté tu nombre, giraste la cara, y cada 5 de agosto el telefóno no sonó. En las cafeterías de la alameda no te encontré ni bajaste a las de mi barrio. Cuando me cansé de esperar no hiciste nada por retenerme, y te escondiste cuando te quise decir lo que pensaba de ti. Y tú, esquivaste mi mirada un día tras otro. Y cuando me esforcé por darte más lo dejaste de lado con desprecio.

Y tú, mejor que nadie, deberías saber que cada golpe aplastaba más mi corazón, helándose del frío metal.

Y hoy, es domingo por la noche, y he recorrido los bares como sila vida se fuera, mientras recordaba todos los golpes... y sentía que soy un fracasado. Pero tú también lo serás.

0 comentarios