Vulgaridad.
Hoy he escrito un capítulo más de mi miserable existencia:
El viernes, después de una bronca con el conductor de un Mercedes, por saltarse un paso de cebra sin el más mínimo respeto a los peatones, me caí de la bici y me enyesaron el brazo derecho desde el hombro hasta la mano, después me atiborré de analgésicos y antiinflamatorios para mitigar el horrible dolor de codo. Justo cuando tenía una boda, varios compromisos de trabajo que perderé cuando más me hace falta el dinero, y eso si mi jefe no me sustituye... y en la época que más me gusta salir...
Sintiendo la impotencia de no valerte por ti mismo, me fui a tomar un café para ver a mi camarera preferida, como bálsamo para las heridas... pues agua y hundido, lleva dos semanas sin aparecer, quizá haya dejado el bar... además, era el día que pensaba arrimar posiciones con María José y ni la vi, ni ella se preocupó por verme... todo desastroso... mi móvil en silencio, solo roto por la llamada perdida de un número desconocido...
Amargado, y con una terrible sensación de soledad, escribí un mensaje suicida para Blanca, a la que no mando nada hace ocho meses, y ahí está escrito, sin enviar... entre mis manos...
Y yo aquí... escribiendo con la izquierda...
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