Sin tener adonde ir (II)
Y después me quedo pensando...
Que a veces, las bromas y chistes de la gente me parece que no tienen la más mínima gracia, que se hacen por el mero hecho de decir algo.
Que a veces, no entiendo cómo la gente se traga esos concursos y programas de televisión que no tienen sentido ni fin alguno, para cerebelos planos.
Que a veces no entiendo la manera de llenar el tiempo de mucha gente.
Que otras veces, las conversaciones de la gente, suenan absurdas, y prefiero permanecer callado a decir una soplapoyez. Me hace gracia recordar ahora que Diana me dijo que, un día, cenando con gente, la aburrían y echó de menos mi conversación "interesante e inteligente". Mi conversación interesante… me debo haber perdido algo.
En definitiva, son esos momentos en que es como si te hubieras salido del mundo para contemplar desde fuera lo que hacen los demás y tú mismo, y desde esa nueva perspectiva, no entiendes nada de lo que dentro parecía normal...
Y finalmente, no entiendo qué sentido le da cada persona a su vida, quizá porque yo estoy en continua búsqueda del mismo, y no sé si soy el único que lo busca o el único que no lo ha encontrado.
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