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Corazon de segunda mano

El último asidero.

A veces piensas que tienes muchas buenas cartas en la mano. Y las guardas para cuando las necesites. Pero cuando llega el momento, empiezas a ponerlas sobre la mesa y adviertes, sorprendido, que ninguna tenía valor. Decepciona darse cuenta, y es en ese momento, cuando adquieres constancia de tu infinita torpeza, cuando sabes que debes empezar la partida desde cero, que el pasado, aunque duela, ya no existe, y que tu única salvación es mirar hacia adelante sin volver la vista atrás. Y que hay que ser valiente para ello.

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