Al menos esta noche...
El domingo desperté a las 7, apenas llevaba dos horas durmiendo, y noté que algo iba mal en mi cuerpo. Fui al baño y no tuve fuerzas ni para orinar, volví a la cama y me tendí boca arriba.No sabría decir que me molestaba, ni que me dolía, pero el malestar era cada vez mayor, hasta que llegaron los sudores, las taquicardias, la falta de aire, debilidad, la sensación de que en ese estado no podía estar muchos minutos... Creí que había llegado mi hora, pero decidí no levantarme a pedir ayuda, si se pasaba bien, y si no, que fuera lo que Dios quisiera, así que cerré los ojos, y allí me quedé. Y fue pasando, hasta encontrarme mejor, y tan extenuado, que me quedé dormido, sin interrupción, hasta las 14 horas del día siguiente...
¿Y por qué escribo esto? No sé, lo primero que pensé es en tantas veces que me decía a mi mismo que no dejase las cosas para mañana, porque nunca sabes si el día siguiente llegará. Pero para esta vez, eso ya no valía. Porque no tengo absolutamente nada que hacer, nada que dejar para mañana.
He perdido cada batalla, una detrás de otra, y nunca entregué la espada, a pesar de la derrota siempre había una nueva batalla al día siguiente, pero esta vez, me pregunto si merece la pena continuar la guerra.
Me imagino, que es el estado de ánimo de esta noche, o quizá porque es lunes, o porque mi camarera es un sueño que se evaporó. Tal vez sea por la jornada de trabajo, porque ya anochece a las seis y media, o porque tengo una memoria que no permite formatear. Porque recuerdo a personas que ya me olvidaron, porque se jubiló mi barbero y en su lugar hay dos modernos con letreros luminosos, o porque el Sporting no ganará nunca la liga. O que me hago mayor. Pero el caso es que hoy me siento cansado de luchar por sueños que acaban tornándose imposibles. Me siento cansado de acostarme soñando algo que no llega nunca.
Y aunque mañana supongo que veré las cosas de otro color, hoy cerraría el telón y cambiaría toda mi vida. Soy un perdedor, vosotros habéis ganado.
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