Perdido.
Estaba viendo la quinta temporada de "Perdidos". La trama gira en torno a los viajes en el tiempo. De repente un flash y vuelves a ser testigo de algo que ocurrió hace mucho tiempo. La posibilidad de intervenir en una escena en la que no estuviste, y que puede interaccionar con el futuro. Pero sobre todo, la posibilidad de decirle a alguien, aquello que no tuviste ocasión de contarle entonces, y que has guardado en la soledad de tu espacio, aquello que ya no volviste a tener ocasión de hacer, volver atrás para decirle aquello que sentías y nunca hiciste.
A veces, paso frente al Café de Indias de Eduardo Dato. Aquél en que estabas sentada con M. una tarde del pronto verano del 2.003. No sé por qué, siempre miro a la izquierda, esperando volver a encontrarte allí sentada, como si hubiera regresado al pasado, a aquella tarde, y tuviese una nueva oportunidad.
Aquella tarde del 2.003, te dije que no iba a ir porque ya iba mal de tiempo. Fue por orgullo, dignidad, honor. Estaba deseando ir, pero dijiste que no te quedarías ya mucho y tuve la completa sensación que no querías verme, por eso inventé aquella excusa del tiempo, te deseé buen viaje y colgué el teléfono fríamente. Con naturalidad, como si no me importase, pero doliendo dentro. No sé que pensaste tú, ni lo sabré.
¿Y habría cambiado algo si tuviese una segunda oportunidad? Nadie lo sabe.
Hace seis años. Comprendo que no he viajado en el tiempo cuando veo que las que allí están sentadas son otras personas, otras caras, y que tú hace años que viajaste a otro lugar.
Entonces sigo caminando. Pegando tropezones en todos lados, como un patán, sin camino, sin destino, sin ir a ningún lado. Perdido, como la serie. Pero como dijo en ella Sawyer “¿Por qué no le hablaste? Lo hecho, hecho está”.
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