La guerra civil (I)
Quizá esto sea una de las cuestiones más espinosas sobre las que he escrito en este blog. Hay una cosa que siempre me ha indignado, y es que es muy frecuente que cuando alguien habla de la guerra civil española, reinvente la historia o la tergiverse en su propio interés, aprovechando que pocos son los que quedan que estuvieron allí, y pocos son los que se han informado sobre ella.
Cuando quieres saber algo sobre la guerra civil, el primer problema que te encuentras es que el 99% de los libros que lleguen a tus manos, estarán contaminados por la ideología del redactor, en consecuencia serán tendenciosos, tratando de pintar como buenos a los suyos y asesinos a lo otros, con lo que la información será subjetiva y parcial. Y ya no hablo de documentales o cine español... ya no es tergiversación sino pura demagogia. Y es que es fácil inventar cuando nadie de los que estuvo allí puede callarte la boca.
Cuando tenía unos 20 años, estando en la facultad de derecho, empecé a interesarme por saber qué había pasado en 1.936, para que unos españolitos nos pusiésemos a pegarnos tiros los unos a los otros, hasta que solo quedara un bando. Me parecía algo increible que en una época tan reciente y supuestamente civilizada, se hubiese llegado a tal extremo, y ese fue el origen de mi labor ilustrativa.
Comencé leyendo todo lo que llegaba a mis manos, empezando por enciclopedias, libros de historia, y continuando por novelas, memorias... Como no, charlando con mi difunto abuelo, que estuvo en el bando rojo, aunque simplemente era un trabajador asturiano, que llego a estar preso y a punto de ser fusilado. No tuve la ocasión de charlar con mi otro abuelo, falangista activo, de camisa azul, pues murió cuando yo tenía tres años, pero sus historias fueron perfectamente suplidas por los relatos de mi madre, contándome como era y como fue también perseguido por los rojos para matarlo.
En aquel afán por saber llegó a mis oidos el nombre de una novela, una trilogía, de la que decían era la narración más imparcial que podía encontrar de la guerra civil. Sería largo contar como una persona que luchó en la guerra puede ser imparcial, eso lo dejo de momento. Lo cierto es que logró contar la verdadera historia, y eso es lo importante. José María Gironella, catalán, escribió 3.000 páginas, en una trilogía: "Los cipreses creen en Dios", "Un millón de muertos", y "Ha estallado la paz". Aunque solo encontré los dos primeros en la vieja biblioteca de mi familia, con las páginas amarillentas y polvorientas, fueron suficientes para decir que es una de las mejores obras que he leído nunca. Narra la preguerra, la guerra y la posguerra en cada una de sus partes, y siempre lo recomiendo a quien quiera conocer que pasó de verdad en aquellos años, no las verdades parciales que hoy nos cuentan.
La guerra la ganaron los nacionales, la perdieron los rojos. Cada uno tenía sus razones. Y es que cuando dos se enfrentan cada uno defiende lo suyo. Lo demás que os digan es mentira. En una especie de resarcimiento moral, cuando la gente de izquierda resucita el tema a nivel político, los de derechas callan y no responden. Pues bien, es una especie de pacto tácito, una especie de compensación por las heridas causadas.
Pero lo que quería decir, es que hay muchas mentiras y tópicos en torno a la guerra, sobre los que me gustaría escribir. Por hoy me limitaré a decir, que el origen de la guerra, te digan lo que te digan, el origen real, fue la pobreza, las grandes desigualdades sociales, que hacían que pocos tuvieran mucho y muchos tuvieran muy poco. Ese fue el germen de la conflicitividad social que daría lugar a los enfrentamientos, y a una guerra en que los dos bandos mataron y dañaron por igual.
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