Miércoles
Estaba ahí, observando como se iba un día más. Uno más. Recién cobrado mi trabajo, con la posibilidad de inventarme unas buenas vacaciones pero sin la motivación suficiente, de momento. Decidí que mañana me daría un capricho, compraría Dolce Gabbana, ya se me ha acabado el frasco que compré hace un año en Santa Cruz, y que solo usaba los sábados... ¿me estaré volviendo pijo? Repasé mi agenda de teléfonos, no sé para qué... no estaba tu número. Me senté a escribir y no tenía nada sobre lo que hacer girar las letras. Y al final del día, recordé aquello que hacían en el Opusdei al final de cada día. Decían "examen" y se hacía el silencio por unos minutos, en que cada uno repasaba mentalmente lo que había hecho mal o bien durante la jornada y qué propósito debía en consecuencia ponerse para el día venidero. Creo que me sería muy útil volver a aquello, trasladándolo de la religión a mis mundanas vivencias.
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