Blogia
Corazon de segunda mano

Murió Conil de la Frontera.

Acabo de volver de Conil de la Frontera. Pretendía pasar unos días de ocio allá, de playa, tapeo, copas...

Pues bien, todas las cosas tienen sus ciclos, todas las cosas: bares, establecimientos de ocio, publicaciones... y playas.

Cuando un sitio es bueno y merece la pena, empiezan conociéndolo unos pocos privilegiados, es el mejor momento para disfrutarlo. Después, va atrayendo a más gente que oye hablar a los primeros y empieza a llenarse. Cuando las voces se extienden, llega la marabunta y acaba con el ciclo infestándolo todo. Entonces, mientras devoran lo que queda, es mejor huir a otro lugar.

Tengo la sensación de que eso ha ocurrido con los veranos de Conil de la Frontera. Recuerdo una playa llena de chicas guapas, gente agradable por cualquier calle, excelentes lugares para cenar con trato personal, y bares nocturnos con especial encanto gaditano.

Ahora la palabra es masificación. Ni un hueco en la playa, ni un hueco en las cafeterías, ni un hueco en los bares, congestión peatonal. Podríamos decir que la masa puede ser calidad y no tiene que ser mala, pero... los canis y niñatos han tomado el pueblo, la música ruidosa y la chabacanería. Abunda la gente sin educación, que no se entera de que hay más personas con las que convivir, los vándalos, y lo más molesto, los buitres a la caza de sexo fácil, y sus correlativas pelandruscas.

Había cincuenta tíos por cada tía. Realmente, no puedo ni creer que eso guste a las mujeres. Puedes salir con unas amigas, entras en un bar, y en diez metros que recorres de la puerta a la barra, cuarenta tíos, cual buitres hambrientos y desesperados, ya han metido las narices intentando ligar con ellas y levantártelas. Quizá jode más que ellas les hagan caso.

Desde luego, que no vuelvo más a Conil en verano. Como no sea en primavera...

1 comentario

Anonima conileña -

Será un honor tenerte por aquí en primavera. Tal vez vuelvas a enamorarte de Conil (estoy segura), conocerás y vivirás experiencias mas allá de playas y bullicio de verano. Y ni te digo nada del otoño... fantástico. Vuelve a finales de septiembre o principios de octubre, no te arrepentirás.