Madrid de puente.
Pues desde la escapada a Alcaudete (Jaén) para la boda de un amigo en septiembre, no hacía ninguna otra, y esta vez no sé por qué, me dio por comprarme el billete del AVE e irme a Madrid todo el puente. Llegué fastidiado por un catarro inoportuno, y tras ser estafado con el precio de un tentenpié en Atocha, me dispuse a adaptarme a mi nuevo hogar para el puente, un antiguo pero económico aparthotel en el Barrio de Salamanca, en la calle Diego de León.
Una siesta, un paseo y unas compras en Caprabo, después una ducha, y con el cuerpo jodido por el catarro, a cenar en un bar de tapas de Juan Bravo, lo único aparentemente económico en un enorme radio. Y metro para Bilbao, los túneles plagados de jovencitos disfrazados por Halloween. Al bajar en Bilbao, una diablesa nos indicó el camino hacia la cervecería de las más de cuatro mil marcas... recomendada por nuestro amigo de la Cervecería Internacional sevillana... tomando unas birras allí, conseguí matar los virus del catarro, y rematarlos con un par de Brugal en el bar de enfrente... ¿por qué no hay Legendario en Madrid?
Un rato después, por fin conocí el Palacete Fortuny, la que dicen es discoteca pija, un palacete con jardín reinventado en discoteca. 15 euros la entrada, salvo para los que estamos en la lista de invitados... ventajas de tener contactos... aunque luego las copas... Un Legendario.. no tenemos... Brugal... no tenemos... pues una Heineken... no tenemos... que cerveza tienes joder?... Coronita y barril... pues barril... 9 euros... estamos buenos.
Al día siguiente me fui a comer al centro, en una calle, entre Sol y Huertas, un bar-restaurante antiguo, donde me llené el cuerpo con morcilla achorizada, salmorejo, puntas de solomillo y tarta de chocolate. Para bajar tal ingente comida, volví andando desde Sol a Juan Bravo. Era obvio que caería frito en la cama, en tan prolongada siesta que me tuvieron que despertar porque ya íbamos tarde.
Siguiente destino: Huertas. Una cerveza en Vinicoteca, unas tapas en cervecería Magister de calle del Príncipe, una copa mal puesta en un local nocturno próximo, y destino previsto para esa noche, la discoteca de moda Garamond en Claudio Coello. El local no está mal, al menos encontré un Legendario, aunque a 12 euros, casi pierdo el chaleco... y la sorpresa de la noche, las gogos bailando medio desnudas sobre la barra... no me quedó más remedio que enamorarme de la rubia de cuerpo perfecto, a la que llegué a dar dos besos, pero no recuerdo su nombre... después retirada.
Aún al dia siguiente me dio tiempo de comer un buen gazpacho cerca de Atocha (lo único bueno que había sobre la mesa), y de no perder el AVE para volver al dulce hogar, ya echaba de menos mi cama....
1 comentario
conel -
otro incauto buscando legendario en Madrid... en Portugal tampoco hay....