Buscar a una persona en otras.
Estos días es inevitable volver la vista atrás, porque son días en que todo se junta, las cenas de Navidad, el Puente de la Inmaculada, o el desprecio de las ilusiones más recientes.
Estaba esperando para cruzar el paso de peatones de la Avda. Luis de Morales donde llega a Eduardo Dato, cuando al girar la vista a la izquierda vi acercarse a dos chicas de treinta y tantos años con una pequeña bolsa de Media Market cada una, dirigiéndose hacia el mismo paso de peatones. Se pararon junto a mi, esperando que el muñequito del semáforo se tornase verdoso. Me quedé fijándome en una de ellas, morena, delgada, con el pelo rizado. Era la que hablaba, mientras la otra escuchaba. Me recordaba tanto a ella... El semáforo se puso en verde y me hice el despistado para dejarlas pasar delante y así poder observarla, pero su paso era tan tranquilo, enfrascadas en la conversación, que tuve que adelantarlas ante el peligro de ser descarado y que pensaran que les estaba mirando el culo... giré a la izquierda dirección El Corte Inglés, y aún giré la vista atrás dos veces para ver hacia donde iba, tropezándome con su mirada que ya se había percatado de mi atención.
Me hizo recordar aquello de buscar una mujer en otras que tanto se dice en las películas, y siempre consideré tan irreal. Recuerdo cuando dejé de verla, esperaba el milagro que me devolviera la oportunidad de cruzarme con ella. Y así, de repente veía, a una chica de espaldas cruzando la calle o entrando en un edificio, y me daba un vuelco el corazón pensando que podía ser ella. Entonces tenía que apresurarme para adelantarla y poder verle la cara, justo ese era el momento en que me llevaba el frío en el corazón, al advertir que solo había sido una confusión y no era ella.
A veces conoces a alguien que tiene algún parecido físico, y entonces tú, no sé por qué, le adjudicas la misma personalidad que tenía ella, de manera inconsciente. Tiene que ser muy parecida a ella. Pero la realidad es que no hay dos personas iguales, y que cuando te molestas en escuchar un poco, la adjudicación de personalidad se viene abajo por su propio peso.
Sinceramente, no sé por qué empecé a escribir esto...
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Elvismaniaca -