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Corazon de segunda mano

31 por la tarde...

Reconozco no tener hoy la mejor predisposición para afrontar con ilusión la entrada de año, aunque imagino que cuando haya salido y me haya bebido un par de copas se me habrá pasado el mal humor. 

No fui a trabajar esta tarde, y mientras dormía la siesta, me despertaron unos cohetes que celebraban el día en el que estamos, entonces me vinieron a la cabeza las fiestas de fin de año, llenas de confetis, matasuegras, ridículos gorros, y gente que con una sonrisa desea feliz año nuevo a los demás tal como si fueran las personas más dichosas del mundo o les hubiera pasado algo extraordinario… ¿se siente todo el mundo así? ¿por qué hay que comportarse de ese modo? ¿No es más congruente no establecer una ruptura entre tu interior y tu exterior? ¿Por qué disociarlo? Por eso no tenía ganas este año de ir a fiestas ni historias, sino de quedarme en casa tranquilamente, y aunque lo he intentado, al final no me va a quedar más remedio que salir, porque un amigo, sin mi consentimiento, me ha comprado una entrada para una fiesta VIP, fiesta a la que vas por invitación y encima pagas una pasta, aunque en este caso mi amigo dice que invita… estará mal decir que no voy después de haberse gastado casi el importe de un sueldo de una persona normal para invitar a los amigos… pero malditas ganas tengo… Ya preparé de todos modos mi pequeña locura de hoy para sentirme vivo... y tener una pequeña ilusión...  

Y es que fin de año debería ser una fecha en que pudieras cenar y tomar una copa con las personas con las que deseas estar, y aunque es cierto, que voy a cenar con mi familia, y voy a estar con mis amigos, por lo que debería sentirme afortunado, siento que me falta algo, o lo sé a ciencia cierta, y no quiero acabar en una fiesta borracho, y volver a casa cuando no sabes si alumbran las farolas o los guiños del sol, como hacía antes, mientras te lamentas y canturreas algo así;  

http://www.youtube.com/watch?v=x33a1Qt2Z3E 

Y eso que a veces es tan poco lo que necesitamos para ser felices… y tan difícil al mismo tiempo… un pequeño sueño que se pide cuando tocan las doce campanadas… y que año tras año se pudre de tanto usarlo sin sacarlo de la caja… y los labios de nombrarlo se secan… hasta que al final, aceptas resignado el juguete no original, aquel que es una copia del que se agotó en las tiendas… de verdad, no sé que deseo pediré hoy, porque si pido lo que quiero será inútil, si pido algo práctico me sentiré triste, si no pido nada quizá desaproveche la ocasión… y por eso, he decidido que no pediré nada para mi, sino para otras personas… que las personas que quiero sean felices.   

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