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Corazon de segunda mano

Fantasías...

Las cosas suceden, Y cuando ocurren, son las mismas, tanto para el uno como para el otro, pero ninguno de los dos las ve igual. Donde uno ve una casualidad, otro ve la mano del destino, y seguramente, es tan simple, como que ha sucedido algo, sin más, sin casualidades, señales del destino, ni semillas para montar películas en nuestras mentes.

Pero ya dije, que a veces, es necesario hacernos creer en alguna historia fantástica para mantener viva una ilusión, una esperanza, que nos de vida, aunque sepamos que se basa en una falacia.

Por eso, el sábado, quise teñir mi fracaso de historia fantástica, quise pensar que las cosas tenían que salir mal, para que un día el destino las pintase de bien.

Y así, esa canción que nunca había escuchando, sonando en la radio del coche al empezar el día, cuando viajaba solo, a la ida y a la vuelta, en un dial y en otro... fue debilitando mi propósito madurado (hoy por hoy prefiero pensar que es sentimiento no madurado), y luego todas las circunstancias torciéndose a mi alrededor, como por arte de magia, para que no alcanzase mi propósito, contrario al sentido de la canción.

El paso de unos días, devolverá las fantasías al lugar de donde proceden, si es que yo no las desdibujé ya... ¿o quizá no fue una fantasía? 

 

 

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