M.J.
Mañana podría ser un día importante. Un día para enrocarse en el pasado, para jugar con cartas trucadas, o para aceptar la vida como es, y tratar de jugar con ella. Sé lo que me gustaría, lo que no me gusta y a veces me tienta, y la que sería la decisión más correcta.
Aún desearía tener la puerta de huida cerrada a cal y canto, para saber que no existe esa vía y obligarme a encarar la realidad, porque si no tiene el letrero puesto, no soy capaz de ver en la penumbra si la oscuridad pertenece a la misma puerta o al pasillo que a ella se entrega.
Pero al final, cuando tenga que elegir el camino, sin saber cual tomar, en un segundo, seguramente, decidiré por un impulso repentino, sentimental o cerebral. Una decisión que marcará mi vida, puede que para siempre, y sin embargo, depende de una sensación o pensamiento, un latigazo que dure una centésima de segundo.
Quizá no pase nada, pero es mejor que sea así, mejor a que nunca pase nada, y recorra el mismo camino con un fantasma.
Y justo antes de ello, esta noche, me siento más solo que nunca, y le pido a mi fantasma que me recuerde siempre.
Quizá no debiera dar tanta trascendencia a la cosas, quizá solo debiera disfrutar de cada momento... lo intentaré desde mañana, lo haré...
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