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Corazon de segunda mano

Loco por solo, o solo por loco.

Hoy es uno de esos días en que tu razón distorsionada se vuelve tu peor enemigo. Estuve solo dando vueltas en la bicicleta, recorriendo lugares por la ciudad, lugares en que no había nada, donde nada podía encontrar, y no sabía a dónde iba, ni que me tocaba hacer ahora en mi vida.

No más ayer, estaba en medio de una disco-terraza, llena de  personas, y al mirar alrededor, solo veía gente superficial, gente que no me decía nada. Es una sensación extraña, que me invade siempre que las cosas no están bien, y echas de menos a quien sí te diga algo. Cogí un taxi a las 4, y me marché a casa, para darle vueltas a la cabeza, incapaz de dormir. Y siempre, esos pensamientos provocados por la mezcla de alcohol y desánimo, llevan a momentos sin conclusiones, más duros que los que proporciona la razón en plenitud.

Pensé en cuántas cosas me hubiera gustado hacer en la vida y no he logrado, como dice Ariel Rot, en su canción "es que no hay nada más triste que recordar los sueños del pasado, para comprobar que poco se cumplió de lo que habíamos soñado", pensé en trabajo, en muchas cosas que no significaban nada al final, y pensé en mujeres como no... en como había tenido que aguantar que M.J. tontease con otro delante mía anoche, en volver a encontrar a mi camarera favorita en la barra de mi bar preferido y no ser capaz de decir nada simpático, en las oportunidades perdidas por mi timidez para acercarme a las chicas, como ayer sin ir más lejos, en que una chica guapísima, vestida con traje de lunares me miraba en el bar, y finalmente, en Blanca, y en como rompió todos mis sueños, quizá.

Como dice Bunbury, no sé si estoy loco por solo, o solo por loco. Y acabé rogando, un poco de luz.

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