Horas después...
Un andén... una cabina de teléfono...
Tres llamadas... cuatro síes de tu voz...
No era ya triste y de niña...
No sonó como la guardaba en mi corazón...
El silencio... en el contestador...
Huyo por las escaleras... tras robarte...
Quiero que sufras... quiero odiarte...
No sonaste como te guardaba en mi corazón...
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