Falsos nuevos tiempos.
Llevaba toda la primavera sin correr, por miedo a que el polen se volviera contra mi, y hoy decidí ponerme chulo con el polen y enfundarme los calzones cortos para echar unas carreras por el parque. ¿El parque? Como siempre, lleno de grupúsculos de personas de cháchara mientras pasean los perros que se te meten por medio cuando vas trotando, y alguna que otra pareja medio escondida para besuquearse, a los que notas molestar cada vez que pasas corriendo frente a ellos. La única diferencia con el invierno eran las flores moradas caídas de los árboles que alfombraban la tierra, perdón por no conocer su nombre... Pero lo mejor, es esa sensación de liberación de las tensiones que queda después de un carrera de quince minutos. Es esa sensación de cansancio físico que relaja el cuerpo, y de oxigenación mental. Ahora, que las temperaturas empiezan a presagiar el verano, espero que esta sensación sea preludio de algo bueno. Porque lo cierto es que llevo unos días envuelto en una incomprensible actitud de "viva la vida", sin notas de autocompasión, que debe ser visible, porque el pasado sábado incluso ligué sin querer con una chica muy mona... y todo esto, no es propio de mi, y me preocupa.
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