Tenemos un gobierno talibán en España, que se presentó hace siete años como el de la tolerancia y el diálogo, y ha resultado con el tiempo, que aparte de hundir en la miseria al país, tiene como afición preferida PROHIBIR.
Y así llegamos a la ley talibán sobre el tabaco. Yo fui fumador durante alrededor de veinte años y desde hace unos tres años solo fumo cuando salgo de copas con los amigos, por lo que no me va a afectar la ley en demasía, pero me parece una barbaridad y propio de cultura nazi.
Partiendo de la justificación de la ley, pues ésta ha sido proteger la salud de los fumadores pasivos. Esperen, voy a descojonarme y después sigo... Pues bien, resulta que los tubos de escape de los vehículos no contaminan, resulta que las chimeneas de las fábricas o emanaciones industriales despiden perfume de Channel, que las aguas residuales de los excrementos humanos tiene efectos rejuvenecedores, y que los productos químicos procedentes de la industria agropecuaria arrastrados por las aguas, rosas de pitiminí... según esto puedo beber el agua de los ríos y respirar el aire de la ciudad sin temor, porque no contaminan. Pues bien, en cambio, el nocivo humo del tabaco va matando automáticamente a todo aquél que lo mira a los ojos... Por favor...
Así que debiera recordarles a los estrechos mentales que hicieron y apoyan la ley (entre ellos IU que sin embargo propuso la legalización del consumo público de la marihuana), que yo soy alérgico el polén ¿Y por qué? Pues mi alergia, adquirida con más de veinte años de edad, vino provocada por la contaminación. Así, que después de causarme una enfermedad, no me toquen los cojones diciéndome que no me puedo encender un cigarro, que aparte de placer, no me ha causado ninguna enfermedad en 25 años ni a personas de mi entorno, a diferencia de la que han causado ustedes con su contaminación. Permítanme recordarle al gobierno talibán, que sus coches oficiales contaminan más y causan más enfermedades y muertes que mi cigarrito.
Para completar estre entramado, se han instaurado las denuncias anónimas, al más puro estilo nazi. Si ves a alguien fumando, lo puedes denunciar sin dar tu nombre, y será sancionado. ¿Se acuerdan ustedes de la Securitate rumana? Unos señores de paisano infiltrados en la población, como ciudadanos anónimos, para vigilar a la población, y denunciar cualquier postura contraria al régimen comunista, que implantó el terror y la desconfianza en la vida diaria entre los ciudadanos. Pues nosotros tenemos la Securitate española del tabaco. Por cierto, que hay un vecino al que le tengo manía, como le puedo denunciar anónimamente y sin pruebas... gracias a esta ley tan democrática...
Necesito dedicar un espacio a los fóbicos anti-tabaco. Aquellos que dicen que se les estropea un buen plato de comida cuando ven a alguien fumando, o que te miran como un criminal si enciendes un cigarro. Y eso que nunca han tenido una relación directa con el tabaco. ¿Por qué entonces? Porque son amargados a los que les encanta fastidiar a los demás. Los podéis encontrar en la calle, son bastantes más de los que deberían ser, y si no son los fumadores, la tomarán con otro colectivo, porque si no joden se aburren.
También nos han dicho que es para proteger nuestra salud, la de los que fumamos. Pues muchas gracias, pero prefiero ser libre para elegir que hago con mi cuerpo, y no que me lo impongan. ¿Que será lo próximo? ¿Prohibir el alcohol, la comida basura, el trabajo en las minas? Me recuerda a aquellas películas en que se convertía a la gente en robots, todos perfectos, sin margen de libertad.
Se nos ha hablado de los gastos sanitarios. Al margen de que las estadísticas por muertes causadas por el tabaco incluyen a cualquier fumador, aunque haya fallecido despeñándose en el Everest por un resbalón, lo cierto es que habrá que prohibir la circulación en coche, porque los accidentes de tráfico causan gastos sanitarios, y habrá que poner a dieta a todos, para evitar la obesidad y el colesterol, que tantos gastos provocan al Estado... Vamos, que esta ley está hecha para joder, y acabaremos jodiéndonos todos, fumadores y no fumadores.
Porque entiendo que se prohíba en hospitales y edificios de la administración o de trabajo, pero no que se coarte la libertad de ELEGIR. Porque yo debo ser libre para elegir si fumo o no fumo, y ejercer mi derecho a fumar, siempre que no moleste a los demás. Y para eso los hosteleros deberían tener la LIBERTAD de establecer sus locales para fumadores o de no fumadores, para que vaya el que quiera, sabiendo lo que hay, pero no IMPONER que todos los bares sean para los no fumadores y los fumadores sean excluidos de la vida social. Es decir, que cada uno tenga su propio espacio, con lo que si no quieres, no vas al espacio de los otros. Pero echar a los fumadores de todos los espacios para dejárselos a otras personas, recuerda la exclusión nazi de los judíos.
Es más, si se crea un club de fumadores, está prohibido que en ese local se consuman bebidas, pues solo se puede fumar. Tócate los cojones. Habrá que preguntarle a la inútil de la Ministra Pajín, si en los clubes de fumadores se podrá hablar, o nos emparedarán por ello.
En definitiva, menos vicio de PROHIBIR, y más aprender a CONVIVIR.