Blogia
Corazon de segunda mano

Ella

Lugares.

Lugares.

Ya se va la Semana Santa. Debería sentirme aliviado por ello. Es mala época para los dolores de las heridas cicatrizadas y poco afortunada para jugar a recordar. Mucho menos para divagar como un vagabundo por las calles.

Volví a plantarme a un lado del camino de La Sed, recién saluda la calle, para rezarle y pedirle, como todos los años que tengo libre el Miércoles Santo. Pero la Virgen este año, no llegó a pasar por delante de mi, pues la lluvia obligó a la cofradía a retroceder.

No acudí a ver al Señor de Pasión y su Virgen, pues al merodear por el centro de Sevilla en Jueves Santo, sobrevuelan sobre mi extrañas sensaciones recuperadas del pasado, que desgarran a cada paso, y... me arrepiento de no haber cumplido con mi penitencia. 

Un poco más loco que ayer, veo irse la Semana Santa. La vida sigue igual.

Aunque no esté bien.

Aunque no esté bien.

El aire frío roza tus dedos, roza tus labios, son los últimos días del invierno... te quedas unos metros atrás, como siempre, no quieres molestar aunque sabes que te habría sido más útil hacerlo... te quedaste viendo alejarse el coche... y a la vuelta te lamentaste, en voz alta.

Ha pasado el tiempo. El mismo sitio una vez más, de tantas, aunque has aprendido a no recordar el lado izquierdo de la calle... la misma noche, y el aire un poco menos fresco, es el comienzo de la primavera. Esta vez los lamentos no fueron en voz alta. Estás otra vez solo en medio de la calle.

22 de febrero

No sé por qué razón confundí la fecha con el 23 de febrero, cuando el 22 de febrero de 2003 era sábado... y el 27 fue el concierto de Quique González, previo al puente del 28 de febrero, día de Andalucía, que este año vuelve a hacer puente, como en 2.003. Y sin embargo, como si el inconsciente no se hubiera confundido, las cosas volvieron a ocurrir, casualmente, el 22 de febrero.

Da igual...

He estado pensando estos últimos días... en los paseos de casa al trabajo, en los ratos relajados que deja aquel, en el tiempo que el sueño te regala antes de quedarte dormido por la noche, cuando hago el desayuno, mientras escuchaba La Quinta estación en medio de un atasco de tráfico, al mirar por la ventana, o simplemente en cualquier pequeño momento del día...

Pensaba en el mensaje en la botella que arrojé al mar... incluso ahora que escribo sigo sin saber explicarlo. Por mi cabeza, diría más bien que por mi corazón, han pasado estos cuatro días una gran cantidad de sentimientos, que no tenía olvidados, que estaban ahí, pero hacía tiempo que no los sentía de ese modo. Ha sido como volver a vivirlo todo otra vez, experimentarlos de nuevo, con toda su intensidad, antes solo los recordaba...

Después de eso, he pensado que es el momento de ganar o perder, de ser kamikaze enamorado una vez más, es necesario... no me queda otra... si Dios lo quiere será, y si no, lo que tenga que ser que sea.

Confuso

Llevo dos días en que no soy capaz de escribir nada, estoy trastornado, has removido el fondo con tus palabras, has despertado lo que estaba medio dormido, anestesiado... no sé ni que hacer, descubrir que soy esclavo... solo encuentro música que diga lo que yo no sé decir...

 

¿Por qué?

¿Por qué?

Quedate conmigo

Quedate conmigo

No recuerdo con exactitud cuando empecé a escribir la canción, cuantos días tardé en hacerla, ni cuando la terminé. Sí recuerdo que habíamos quedado una tarde para tomar café en los bares de Sevilla Este, yo estaba haciendo tiempo después de comer hasta la hora de salir, por aquella época no tenía la vaga costumbre de la siesta... y estuve un rato trabajando en la composición de la canción... tal vez en la letra, tal vez en la música... Siempre me viene a la cabeza ese día como el día en que la escribí, a pesar de que fueron varios días, antes o después, los que sumaron para empezarla y terminarla. 

La verdad es que ahora me extraña que sonaba triste cuando aún no había motivos, que sonaba a despedida sin que aún la hubiera, pero quizá ya intuía o mi subsconciente me advertía qué iba a ocurrir más adelante...  Lo cierto es que, a pesar de que no es ninguna maravilla (y menos la letra, ya que con música gana...), es la canción más especial de las muchas que escribí para Blanca, y que incluso alguna vez, le insinué que se le había escrito, pero nunca llegué a enseñársela, porque las cosas que componía eran algo personal, que no debía conocer nadie más que yo... sin embargo, cuando desapareció tuve el deseo de que que la hubiera escuchado... y hoy la colocó aquí, por razones que no quiero escribir.

 

(D)Quédate conmigo en el(G) último (A)cigarro

(em)Cuando me empiecen(D)  a temblar las (bm)manos

Ahora que las calles abren sin hablarnos

Ahora que nuestro mundo está dislocado

(F#m)Aunque nuestros(A) besos se (E)conviertan en (A)humanos

(D)Aunque yo me olvide de lo(G) que ayer (A)hablamos

(G)Quédate (A)conmigo

(D)Quédate (bm)conmigo

(G)Quédate (D)conmigo (em)Blanquita

 

Quédate conmigo colgada de mis abrazos

Cuando me pase factura el pasado

Para ti mi futuro si me queda algo

Este loco necesita tu locura a su lado

Cuando los balcones no dejen de mirarnos

Cuando no tengamos donde sujetarnos

Quédate conmigo

Quédate conmigo

Quédate conmigo Blanquita

 

A D G A D G A

 

Quédate conmigo para torcer lo previsto

Escribir juntos en un papel nuestro destino

Contar historias riendo por el camino

El sol, tu y yo, un segundo, una copa de vino

Parado en la calle rodeado por el frío

Viendo alejarse el coche en que te has subido

Quédate conmigo

Quédate conmigo

Quédate conmigo Blanquita

 

Ahora que el último cigarro se extingue

Tus ojos, tus labios no saben que decirme

Quizá deba aprender a componer la canción más triste

Aquella que nunca quise escribirte

La que está llena de intentos de frases imposibles

Para redimirte y nunca lo consigues

Quédate conmigo

Donde estás Blanquita

Quédate conmigo Blanquita

 

El mundo estaba a un lado y nosotros al otro

Ahora te has ido al mundo y me he quedado solo

Quedate conmigo

Quedate conmigo

Quedate conmigo Blanquita

       

 

A raíz de un recuerdo me puse a recordar...

A raíz de un recuerdo me puse a recordar...

Te habías pasado el día huyendo de mi, nunca entendí demasiado algunos de tus comportamientos… e íbamos a tomar café al pueblo antes de volver a casa. 

Si vuelvo al principio del día recuerdo que llegaste en el autobús de línea, yo aún no sabía donde vivías, bajaste enfrente del Palacio de Congresos con la alegría de siempre… y me saludaste al último de todos… no pasaba nada, aún quedaba todo el día por delante. Yo había ido en el 4x4 que le había pedido a mi padre para no ir en mi viejo utilitario e impresionarte… pero claro, no conté que mis amigos llevarían otro 4x4 aún más moderno y un deportivo, y tampoco conté con que a ti te gustaban más los deportivos, y así de claro lo dejaste diciendo que uno de esos era tu sueño, mientras yo asumía el primer tropezón del día… si es que no acertaba…  

Ese día fue un desastre, porque todo lo hacía en torno a ti, y tú tratabas de evitar situaciones complicadas... en la excursión por el río me esquivaste a toda costa, quizá porque sabías lo que pretendía en ese paseo… te molesté diciéndote “sube” cuando estábamos en el promontorio para ver pasar el arroyo, porque no querías dejar sola a C. con el pie fastidiado… después te vi cortando en trozos el dulce y me encantó, yo rechacé el que me ofreciste por fastidiar… y cuando lo soltaste lo cogí, fue entonces cuando me dijiste que no hablarías nunca más conmigo medio en broma, medio molesta…  

Cuando volvíamos al pueblo, aparqué en una esquina, saqué los sacos de basura del coche y me dirigí a los contenedores, donde estabas tú esperando con J., M. y C., entonces te desentendiste de la conversación que teníais, me miraste y dijiste aquello de “pobre, lo hemos dejado solo con todo eso”, y ese momento, con su imagen, con esa frase tan tonta, tan absurda, se me quedó grabado para siempre… porque después de todo… por primera vez en todo el día, te habías preocupado por mi. 

Entre esa tontería, y que en el café me miraste a los ojos mientras me hablabas, como sólo tu sabías hacerlo, salvé mis esperanzas ese día.  

Domingo en mi lugar.

Creo que todo el mundo necesita un referente. Y aunque haya gente que lo busque en otros campos, lo más normal es que lo busquemos en las relaciones afectivas. Una persona a la que dedicarle nuestros pensamientos en los tiempos muertos, en la que refugiarnos en los malos momentos, a la que contarle las cosas buenas que nos han pasado con un mensaje urgente, cuyo nombre susurrar sin motivo a solas, con cuyos encuentros ilusionarse. Recordando un poco la película “El hijo de la novia”, que Diana me hizo ver, ignoro con que objeto… no, no es que sea solo recibir y no dar… es compartir. Y cuando además hay otra persona que nos dedica sus pensamientos en los tiempos muertos, y eso nos agrada, y susurra nuestro nombre, cuando queremos ayudarla a pasar los baches, o nos interesa de verdad lo que esté disfrutando, y estar en todas las cosas de su vida… es que quizá, estamos enamorados. 

Ayer cuando volvía del centro por la noche, iba buscando mentalmente mi referente. Sabía que la confusión de mi cabeza radica en la búsqueda de ese fin, tan utópico el fin como real su búsqueda… Durante varios años mi referente no ha sido una persona, sino el recuerdo de una persona, no compartía mis cosas con una persona, sino con los recuerdos de ella, y por eso, cuando necesitaba más, me cabreaba con ella y con el mundo por no tenerla aquí, y por no poder dirigirme a ella. Recuerdo que en una de las dos ocasiones que quedamos solos por su barrio, me dijo paseando que me iba a enseñar su terreno, y me fue llevando por el camino que hacía por las mañanas cuando salía de casa a fumarse un cigarro, recorriéndolo y mostrándolo como quien desvela un secreto bien guardado a alguien de confianza. Cuando íbamos terminando la vuelta a la manzana, ella iba contándome una historia, y me sorprendí a mi mismo, cuando me di cuenta de que no la estaba escuchando, dije que sí para disimular… y bueno, no es que no me interesaran sus cosas, que me interesaban mucho, quizá la única persona cuyas cosas me han interesado mucho más que las mías propias. 

Seguía caminando de vuelta a casa y me sentí mal porque no tenía nadie en quien pensar… en torno a quien hacer revolotear mis pensamientos cuando me metiese en la cama después de lo que había pasado… 

Por la mañana, salí a la calle con media resaca, me dirigí a Misa, pero no tuve ganas de entrar y seguí caminando por el barrio… seguía mentalmente buscando el referente y era como una noria, pasaban uno tras otro por mi cabeza todos los nombres de las mujeres más o menos interesantes que he conocido en mi vida, sin que la cabeza se detuviese en ninguna… Blanca es un fantasma, y el resto, por una razón u otra, creí el algún momento que podían ser pero se fueron frustrando, y nunca fueron nada más que una ilusión pasajera… Necesitaba encontrar a alguien en quien pudiera pensar en el día de hoy, y no lo hallaba, mis pensamientos volvían a negar la entrada en ese cuartito a Blanca, y no sabían a quien ofrecerle ese hueco, se quedaba vacío…  

Pasé frente a un parque, los padres más o menos de mi edad jugaban con sus hijos de tres, cuatro o cinco años… se divertían… los miré a través de la verja del parque, realmente aquella verja separaba dos mundos tan diferentes, me miré  mi mismo, y era media resaca caminando por la calle… sin referente. Me recordó otra situación del pasado… 

Cuando eres adolescente piensas que puede existir la mujer perfecta, la que es igual que tu y con la que estás mutuamente destinado, que te espera en algún lugar del mundo, a medida que creces te preguntas por qué tarda tanto… y después adquieres certeza de la realidad, de que esa persona no existe en ningún lugar, solo existen personas a las que debes aprender a hacer tu mujer perfecta con las cosas que no te gusten… y ahí debía haberse quedado todo, yo habría conocido a esa chica normal, me habría casado, y habría estado jugando en ese parque o en otro con mis hijos, mientras hacía cálculos para pagar la hipoteca… pero la providencia tuvo que jugarme una mala pasada, y ponerme en el camino a la mujer perfecta, sin ser perfecta, mostrármela, dejarme conocerla, hacerla girar a mi alrededor, rozar la miel con los labios, y después arrancarla de cuajo sin compasión… dejando la herida abierta. 

Pienso que soy privilegiado, porque estoy seguro de que habrá gente que nunca sienta lo que yo sentí, y crea que el amor es simplemente lo que ellos viven con su pareja, y puede ser, solo puede ser, que crean que es eso, porque no han vivido una experiencia que les haya hecho sentir más.  

Recuerdo que una vez, otra de las dos ocasiones en que quedamos por su barrio a solas, sentados en un bar tapeando, a razón no sé de qué… hablando de lo que nos conocíamos, me dijo “Tú me conoces mucho más a mi, que yo a ti”. Lo interpreté como que por mi forma de ser no había dejado ver todo lo que debía sobre mi, pero lo cierto es que hice un esfuerzo, le mostré mucho de lo poco que hay… y si lo hubiera visto todo, tal vez hubiera huido antes… hoy pienso que quizá ella no tuvo suficiente interés en conocer más… yo en cambio, creía que la conocía mucho… y creo que no me equivoqué en nada, de hecho lo acerté todo, completamente todo lo que pensaba se cumplió, lo único que no se cumplió fueron las cosas que ella prometió… bajar todos los fines de semana y seguir viéndonos… ese último café antes de marcharse de Sevilla… o si algún día coincidimos ya hablaremos… solo que no entendí algunas cosas… 

Desde entonces, tras pasar el chaparrón del primer año, las cosas no han ido bien, he fracasado en cada intento, unas veces por mis propios recuerdos, otras por no tener las cosas claras, otras veces rechazado por quien pensaba que podría ser alguien, otras veces decepcionado por descubrir que las cosas no eran como las imaginaba… después de todo, estoy aquí… convencido que la mujer que busco no existe, pero buscando para fracasar cada día…  tan quimérico el fin como real su búsqueda… y si existió un día probablemente ya dejó de existir…

Donde acaba bien...

Hoy soñé contigo. Como otras noches, mientras dormía, volviste después de tanto tiempo. Antes de ayer, mientras comía en un restaurante, me dijo mi hermana que se iban a cumplir cinco años de su boda… me hubiera gustado que hubieras venido pero no vi la ocasión… yo me escapé de aquella boda en el primer autobús para verte, no estuvo bien, me perdí parte de la boda de mi hermana y todo de ti… cinco años ya… como pasa el tiempo…  

Y anoche, en medio de mi sueño, regresaste. Estabas igual que siempre, y yo no sabía que actitud traerías esta vez, son tan diferentes las diversas ocasiones en que has vuelto… y siempre temo… recuerdo que miraba tus manos… después escribiste una nota para mi, que decía que no querías que tu presencia allí fuera a causarme daño, que estabas allí por mi pero no para mi…sentí dolor, no sé si soñado o real...

A las 7:45 sonó el despertador… y para entonces ya te habías marchado…

31 por la tarde...

Reconozco no tener hoy la mejor predisposición para afrontar con ilusión la entrada de año, aunque imagino que cuando haya salido y me haya bebido un par de copas se me habrá pasado el mal humor. 

No fui a trabajar esta tarde, y mientras dormía la siesta, me despertaron unos cohetes que celebraban el día en el que estamos, entonces me vinieron a la cabeza las fiestas de fin de año, llenas de confetis, matasuegras, ridículos gorros, y gente que con una sonrisa desea feliz año nuevo a los demás tal como si fueran las personas más dichosas del mundo o les hubiera pasado algo extraordinario… ¿se siente todo el mundo así? ¿por qué hay que comportarse de ese modo? ¿No es más congruente no establecer una ruptura entre tu interior y tu exterior? ¿Por qué disociarlo? Por eso no tenía ganas este año de ir a fiestas ni historias, sino de quedarme en casa tranquilamente, y aunque lo he intentado, al final no me va a quedar más remedio que salir, porque un amigo, sin mi consentimiento, me ha comprado una entrada para una fiesta VIP, fiesta a la que vas por invitación y encima pagas una pasta, aunque en este caso mi amigo dice que invita… estará mal decir que no voy después de haberse gastado casi el importe de un sueldo de una persona normal para invitar a los amigos… pero malditas ganas tengo… Ya preparé de todos modos mi pequeña locura de hoy para sentirme vivo... y tener una pequeña ilusión...  

Y es que fin de año debería ser una fecha en que pudieras cenar y tomar una copa con las personas con las que deseas estar, y aunque es cierto, que voy a cenar con mi familia, y voy a estar con mis amigos, por lo que debería sentirme afortunado, siento que me falta algo, o lo sé a ciencia cierta, y no quiero acabar en una fiesta borracho, y volver a casa cuando no sabes si alumbran las farolas o los guiños del sol, como hacía antes, mientras te lamentas y canturreas algo así;  

http://www.youtube.com/watch?v=x33a1Qt2Z3E 

Y eso que a veces es tan poco lo que necesitamos para ser felices… y tan difícil al mismo tiempo… un pequeño sueño que se pide cuando tocan las doce campanadas… y que año tras año se pudre de tanto usarlo sin sacarlo de la caja… y los labios de nombrarlo se secan… hasta que al final, aceptas resignado el juguete no original, aquel que es una copia del que se agotó en las tiendas… de verdad, no sé que deseo pediré hoy, porque si pido lo que quiero será inútil, si pido algo práctico me sentiré triste, si no pido nada quizá desaproveche la ocasión… y por eso, he decidido que no pediré nada para mi, sino para otras personas… que las personas que quiero sean felices.   

Diario de a bordo

Día 18-12-07. Las nuevas tecnologías son traicioneras. Pretendí salir y aquello se disparó, no sabía a que tecla había que darle para detener aquel desastre, y solo atinaba a pulsarlas todas a la vez desesperadamente, hasta que cesó. Me sentí mal. No te he llamado. Escribo esto porque quiero que conste que fue una equivocación, que no soy un imbécil. Por si algún día hace falta demostrar mi inocencia y para que el día que lo leas sepas lo que realmente ocurrió... Y Feliz Navidad..

En mi ciudad llueve... en la tuya es carnaval...

En mi ciudad llueve... en la tuya es carnaval...

Bueno, ya sé que eres una persona importante, me has sorprendido. Y hoy no era el mejor día para que yo me enterase... Me ha dolido saberlo porque es como si tuviera la sensación de que cuanto más progresas y más lejos llegas, más te alejas de mi, más pequeño me quedo a tu lado, y menos te acuerdas de quien soy y donde estoy… ¿Qué estupidez verdad? Porque tú no te puedes alejar de lo que no estás cerca, ni te acordarías de todos modos… hubieras hecho lo que hubieras hecho… y yo al contrario que tu, al sudeste del mapa, pienso en ti cada día, quizá porque las cosas no me van tan bien… Si me estuviera convirtiendo en alguien tan importante como tú, con tantas amistades y compromisos profesionales, rodeado de gente a todas horas ¿me habría olvidado de ti? Yo creo que tampoco, pero ojalá fuese así… sin embargo solo soy alguien que pasa diez horas al día en un habitáculo, rodeado de papeles, de estrés, y con demasiados minutos de silencio para incitar a pensar, pensando aunque me rodee de ruido, y mi vida social agonizando… asumiendo que toda la vida estaré solo ¿Qué puedo hacer para cambiarlo?

Por quincuagésima vez he comprendido que no debo molestarte nunca más, aunque luego lo olvido, y tengo que volver a aprenderlo una vez más. Irónicamente me acuerdo de “Antes del atardecer”, Jesse se ha hecho famoso, Celine se entera de la presentación de su libro en París, y acude a la librería a verlo, después de muchos años… aunque lo hubiera sabido, yo no hubiera ido a verte organizar o incluso conferenciar a ese hotel… porque soy práctico y eso ya no me lleva a nada, aunque sé que hace tres años hubiera ido al otro lado del mundo a verte a través del agujerito de una puerta, a escuchar una sola palabra tuya oculto al final del auditorio, a sentir que seguías existiendo… y si yo existía para ti… porque soy imbécil, porque creo que no debo ser del todo normal cuando pienso y escribo estas cosas… porque las cosas no son justas, pero es que la vida no es justa. ¿Y que estupidez verdad? Si me hubieras visto entre los asistentes ¿me habrías reconocido? Y si lo hubieras hecho… te habría dado el día ¿verdad? Pero sé donde se acaban mis derechos, y donde molesto… tranquila, todo eso está muy claro, y solo molesto en silencio… como hice en Madrid… sin estorbar… sin que nadie me advierta…

Espero que la persona con la que estés te quiera solo una décima parte de lo que yo, porque eso significará que te quiere mucho, pero bueno, que yo te desease más que nadie, no quiere decir que tuvieses que ser más feliz conmigo… de hecho elegiste bien, y con el tiempo, me has ganado en casi todo… has llegado más lejos, y yo soy quien lleva los grilletes…

Alguien me dijo una vez, y no recuerdo si fuiste tú, que amar a alguien era desear lo mejor para esa persona, aunque no fuera lo mejor para nosotros ni lo que queremos. Eso significa que yo debería sentirme feliz al saber que las cosas te van sobre ruedas, porque tú eres feliz…y sin embargo ¿por qué eso me hace sentir tan triste? Cuando dije a mi última pareja que solo una vez me enamoré, me preguntó ¿cómo sabes que estabas enamorado? Y le contesté “cada cosa que ella necesitaba, yo quería hacer lo que fuera necesario porque la tuviera y así verla feliz”. Verte feliz, en eso decías tú que consistía amar… ¿no? Hasta aquellos zapatos de deporte que no podías comprarte… aunque tú nunca lo sepas.

Ayer salí de bares, en más de una ocasión, en más de un bar, alguna chica me miraba… se me aproximaba… mi timidez por un lado… y yo… sin ganas de acercarme a nadie, de tener que forzar diálogos para nadie por ganarme unas palabras en medio de una  conversación, de tener que ser el payaso de nadie para ganarme sus favores… últimamente me siento fatigado, soy un pato mareado en medio de los bares, en los que hace tiempo busqué refugio, y en los que ahora no quiero seguir, pero salgo a la calle y no sé hacia donde ir... y donde está el nuevo horizonte si existe…

El día que yo no esté en este mundo, que sé que será antes que tú, aunque espero que lejano, porque espero reinventarme, me gustaría que leyeses estas cosas, porque aunque no las entiendas, ya no podrás reprochármelas… Mañana toca inventarse de nuevo la vida… como ya hice el año pasado…

Quiero ser optimista… hay una persona, más joven que yo, que una vez me dio una lección muy bonita, y me devolvió mis palabras “a la vida hay que cogerla por las pelotas” o algo así… te juro que voy a luchar, por lo que valga la pena, y con todo, algún día, seré yo quien te sorprenda a ti…

Horas después...

Horas después...

Un andén... una cabina de teléfono...

Tres llamadas... cuatro síes de tu voz...

No era ya triste y de niña...

No sonó como la guardaba en mi corazón...

 

El silencio... en el contestador...

Huyo por las escaleras... tras robarte...

Quiero que sufras... quiero odiarte...

No sonaste como te guardaba en mi corazón...

En unas horas...

En unas horas...

*n#

Esas letras/signos aparecieron un día en un mensaje que recibí en el móvil, justo al principio del mensaje. Pregunte a varias personas que significaba y nadie supo decirme, tal vez que no salía todo el texto me dijeron, pues no... porque no falta texto... tal vez una imagen que no lee tu móvil... pues no sé... y sigo intrigado cada vez que me acuerdo... si alguien pasa un día por aquí y lo sabe, que haga el favor de dejar la respuesta y su número de cuenta...

Domingos y festivos cerrados

Domingos y festivos cerrados

Hola, como te va? A mi las cosas no me van muy bien últimamente, o es lo que pienso yo. Aquí estoy en domingo, sentado delante del ordenador, intentando terminar un trabajo para aligerar las cosas del lunes. Ya ves, como tú decías “eres tú quien siempre está trabajando…” ¿Qué si no preferiría estar tomando un café en la calle? Pues sí, claro, pero ni mis amigos están hoy en Sevilla, ni tengo ninguna chica a la que llamar sin correr grandes riesgos, y serias dudas después del día de ayer de que alguna chica interesante tenga interés en tomar un café conmigo por una razón que no sea mera amistad… ¿eso lo sabes tú mejor que nadie no? … Ayer fue un puñetero desastre. Fue de esos días en que más valdría haberme quedado en casa, ya sé, debería haberme ido de compras o al campo, o al cine… pero me dio por salir, y bueno, a veces uno elige y se equivoca, y no hay vuelta atrás, porque si la hubiera querría volver a estar en la Plaza de la Gavidia en Semana Santa o en la calle del Mercantil a las cinco de la mañana un día de feria… “tú eres el mejor de todos…” … lo que es la vida, volví a estar con otra chica en ese lugar hace algo más de un año… otra chica que quedó en el camino por ti… y en ese momento no lo pensé, quizá porque faltaban las casetas de feria, quizá porque estaba bebido… pero doy gracias a Dios de no haberme acordado en ese momento. Te he intentado cambiar muchas veces y nunca lo he logrado… y eso que ayer al tocar fondo, estuve releyendo tu último mensaje, pensando una vez más que la chica de la que me enamoré, y de la que sigo enamorado, no existe ya, existió, hoy debe haber una persona con su nombre que no es la misma ni la que yo quería… pero me gusta pensar que aún es la misma, no sé por qué, y por eso me dirijo a ti… ¿Quizá por que es imposible que exista otra igual? En los días malos es cuando me acuerdo de ti, entonces te odio al mismo tiempo que desearía que estuvieses conmigo para hacerme sentir bien y superar ese mal momento. El resto de cosas, siguen igual, nada ha cambiado, el axioma “todo cambia, nada permanece” debe estar enfadado conmigo, aunque casi mejor… Sigo practicando el odio y la rabia, el desprecio contra quien no me quiere bien, ayer si ir más lejos… ya no practico tristeza ni impotencia… ¿Y tú? ¿Todo bien? ¿Casada? ¿Con hijos? “Si no encuentro a la persona adecuada…” En mis actuaciones de gusano vi que seguías colegiada, ignoro si olvidaste darte de baja o te quedaste allí “no quiero nada que me retenga allí, quiero volver…” Quizá algún día me sorprendí hablando contigo en el coche, y estaba solo… quizá me sorprendí odiándote en la cama con resaca un domingo por la mañana… sé que sigo siendo un niño, que tengo que aparcar los miedos… seguro que mañana volveré a sentirme bien si vuelvo a buscar en las cosas cotidianas, mañana no, ya hoy. Sin otro particular, le saluda atentamente…

Un cuento

Un cuento

 Prácticamente no había nada… la noche de un jueves de mayo, una calle desierta en silencio de una barriada de las afueras, junto a un descampado accidental entre las edificaciones, y farolas de esas que dan una luz tenue, que parecen oscurecer más que aclarar… desde luego no era el escenario más bonito del mundo, pero para él, la persona que estaba sentada en el coche a su lado, con el motor parado, lo hacía el lugar más bello que podía imaginar… Después de dos horas de conversación, o tres, las palabras llegaban a su fin, ella debía entrar en casa, pero no parecía querer irse… El bajó la mirada hacia la radio de su viejo coche mientras decía;

- Soy yo el que se ha quedado colgado de ti…

Y el silencio un segundo… entonces ella levantó la cabeza sonriendo… con los ojos muy abiertos y le contestó:

- A lo mejor un día soy yo la que va a buscarte a ti…

El levantó la cabeza también y se rió con aire incrédulo, no fue una carcajada, solo una sonrisa que pareció una carcajada, mientras decía sin creerse nada;

- ¿Tú vas a venir a buscarme a mi?

Entonces ella desdibujó la sonrisa, se puso muy seria, y mirándole a los ojos le contestó:

- Cuando alguien merece la pena, yo voy a buscarlo.

Probablemente no supo entenderlo, y se equivocó, pero nunca olvida esas palabras, ni el sitio exacto en que se pronunciaron.

Feliz cumpleaños!!!

Feliz cumpleaños!!!

Feliz cumpleaños!! Sé que te desagradaría mucho que yo te felicitase… así que lo hago desde mi blog que nunca leerás… seguramente ni te acuerdes de mi… yo siempre me acuerdo cada 19 de octubre… felices 35 donde quiera que estés…

Kamikazes enamorados.

Kamikazes enamorados.

 Sería allá por el mes de mayo de 2.003… compartiendo palabras con una compañera de trabajo, debatiéndome entre el deseo de llamar a una persona, y el miedo al fracaso… entonces se presentaron en mi cabeza las frases del estribillo de la que iba a ser canción del nuevo disco de Quique González “somos kamikazes enamorados… somos pistoleros de sangre caliente… juégatela un poco valiente…”, volví a repetir en mi cabeza “juégatela un poco valiente”… “juégatela un poco valiente”… y disparé… aquella vez salió bien… pasé contigo la mejor tarde noche que he pasado nunca con una persona, por simple que pareciera… nunca olvidaré ese día, te lo prometo, siempre me preguntaré si debía haberte besado cuando te bajaste del coche para irte a dormir… nunca entendí lo que querías… todo aquello pasó, tú no volviste más… nunca he dejado de recordarte, y tú eres la verdadera razón de que creara este blog, pues fue creado para escribir las cosas que iba recordando sobre ti y así desahogarme… Pero tuve que convertirte en un recuerdo, en el recuerdo más bonito, porque si seguías siendo una omnipresencia en mi mente corría el riesgo de enterrarme en vida… Por eso, después de aquel mensaje en la navidad del 2006, tuve que echarle un par y mirar adelante, porque aquella noche me di cuenta de que si seguía soñando con una quimera acabaría muriendo de pena y desesperación… como la “loca” del muelle de San Blas… Hoy, por primera vez en mucho tiempo, tengo la posibilidad de volver a ser un kamikaze enamorado, aunque ya no tengo miedo al  fracaso… solo miedo a que tu recuerdo perturbe el camino que me gustaría emprender, que es bastante más difícil incluso que el que quise emprender contigo…